Vientos de popa de la española bound4blue para industrializar la propulsión eólica marina
Tras consolidar su tecnología en siete buques, la empresa capitaneada por José Miguel Bermúdez acelera su despliegue global mediante una red de fabricación en España y China. Con una cartera de cincuenta velas para gigantes como Maersk, bound4blue optimiza el ahorro de combustible y alcanzó recientemente un hito técnico en Santander con la vela de succión más grande jamás instalada en un buque de carga
El transporte marítimo internacional, responsable de mover más del 80% del comercio global, genera aproximadamente el 3% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, una cifra que ha impulsado a la Organización Marítima Internacional (IMO) a fijar el ambicioso objetivo de alcanzar emisiones netas cero para cerca de 2050. Según informes de IRENA, el éxito de esta hoja de ruta depende de una combinación crítica entre el uso de combustibles alternativos y una mejora drástica en la eficiencia energética de los buques mediante soluciones técnicas innovadoras.
En este escenario de presión regulatoria, la industria marítima observa cómo el viento puede ser un pilar estratégico de rentabilidad y eficiencia energética. Tras un cierre de ejercicio histórico, marcado por una inyección de 44 millones de dólares en su ronda de financiación de diciembre de 2025, la compañía española bound4blue ha logrado transformar ese impulso financiero en una realidad industrial tangible capaz de responder a los objetivos de descarbonización para 2030 y 2040.
Este capital, respaldado por actores como Octave Capital y Katapult Ocean, ha servido de catalizador para una expansión en las principales rutas comerciales del mundo, potenciando un transporte marítimo más limpio. La inyección marca el inicio de lo que José Miguel Bermúdez, CEO y cofundador, define como una "nueva fase". "Las etapas anteriores se centraron en probar la tecnología y validar su impacto; ahora, este nuevo capital refuerza el respaldo a largo plazo que ya tenemos de inversores que entienden el transporte marítimo".
José Miguel Bermúdez, CEO de bound4blue
Nacida en 2014 en la localidad cántabra de Santa Cruz de Bezana, la compañía personifica el éxito de la ingeniería regional aplicada a un nicho de alta complejidad técnica. Con su sede central en Cantabria y oficinas en Barcelona, bound4blue coordina hoy a un equipo de casi 90 profesionales distribuidos estratégicamente entre España, Reino Unido, Alemania, Singapur y China. Esta capilaridad geográfica responde a una cartera de clientes global, con proyectos que se extienden por siete países, desde Dinamarca hasta Singapur, y que consolidan un ecosistema de innovación constante que Bermúdez define como una 'carrera de fondo' basada en el perfeccionamiento tecnológico de la propulsión asistida por viento.
El eje industrial entre Santander y el Yangtze
La estrategia de la compañía para satisfacer una demanda exponencial se apoya hoy en una red de fabricación global diseñada para garantizar la resiliencia de la cadena de suministro. Desde principios de este año, bound4blue ha puesto en marcha nuevas capacidades de producción en China, situadas estratégicamente cerca de los grandes astilleros de Shanghái y el delta del río Yangtze. El objetivo es alcanzar una producción de hasta cien unidades anuales de su tecnología eSAIL® a partir de este año, permitiendo el escalado necesario para atender tanto a buques de nueva construcción como a renovaciones en los mercados asiáticos.
Sin embargo, la soberanía industrial en España continúa siendo el núcleo operativo para los proyectos de mayor complejidad técnica. Un ejemplo reciente es la instalación llevada a cabo en el astillero Astander, en Santander, donde se montó una vela de succión de 22 metros de altura en el buque Fluvius Tavy. Este proyecto ha marcado un récord mundial al ser la unidad más grande instalada en un buque de carga general. Fabricada íntegramente por Haizea-Tecnoaranda, esta pieza se instaló mediante un proceso "plug-and-play" que minimizó el tiempo en el dique seco, demostrando que la madurez técnica permite integraciones rápidas sin penalizar la operatividad del armador.
Eficiencia energética y validación comercial
Prueba del enfoque de vanguardia es su músculo de fabricación junto con los datos de rendimiento que están convenciendo a armadores exigentes. La tecnología logra ahorros de combustible de doble dígito en condiciones reales, con picos de hasta 5,4 toneladas diarias registrados en el Ville de Bordeaux o ahorros medios de hasta el 20% en el Bow Olympus de Odfjell. Estos resultados han sido el motor para asegurar una cartera de pedidos que supera las cincuenta velas, incluyendo acuerdos con referentes del sector como Maersk Tankers y Eastern Pacific Shipping.
El marco regulatorio internacional ha acelerado este cambio de mentalidad en los despachos de las navieras. Bajo el marco de la FuelEU Maritime y el sistema de comercio de emisiones de la Unión Europea (EU ETS), reducir el consumo se ha vuelto un activo crítico. José Miguel Bermúdez destaca que los inversores comparten una visión industrial a largo plazo, posicionando a la empresa para un despliegue global sostenido donde el ahorro energético se traduce directamente en viabilidad económica para el cliente.
Mirando hacia el futuro inmediato, bound4blue proyecta evitar la emisión de más de 400.000 toneladas de CO2 anuales para el año 2027. Para alcanzar esta meta, la empresa está evolucionando más allá de la fabricación de componentes para convertirse en un proveedor integral de servicios energéticos. El enfoque actual se centra en profundizar en la investigación y el desarrollo, explorando la próxima frontera tecnológica que permita exprimir cada ráfaga de viento de manera mucho más precisa y automatizada.
La IA adaptativa para maximizar la captura de viento en tiempo real es una de las áreas donde la compañía prevé invertir activamente. Una aplicación puede ser desarrollar sistemas de control que permitan a las velas de succión reaccionar de forma autónoma a las condiciones meteorológicas cambiantes, optimizando el empuje generado sin intervención humana constante. Bermúdez afirma que el objetivo es elevar la tecnología a un nuevo nivel de servicio, garantizando que el viento sea siempre un aliado eficiente y predecible en cualquier tipo de embarcación.
Esta transición hacia una propulsión híbrida asistida por el viento marca el inicio de una nueva era para el comercio global. La capacidad de una firma española para liderar este mercado demuestra que la innovación, cuando se acompaña de una estrategia industrial sólida, puede redefinir todo un sector.
Hace tiempo lei una noticia de un barco que habia instalado grandes velas para ahorrar combustible. Ahora, esta noticia es una alegria, pues una empresa española, va ha utilizar el viento para mover grandes barcos con el consiguiente ahorro de combustible.
Que importante es el viento, pues ya no solo se va ha utilizar para generar electricidad, tambien para mover barcos. Y es que no es la primera vez que se utiliza el viento en la navegacion, por lo tanto es una gran idea.
Le deseo lo mejor a la compañía española bound4blue, y a su CEO José Miguel Bermúdez.
virgilio
12/04/2026
Hablemos de Greenwashing. A veces nos dejamos llevar por la narrativa visual, pero la realidad técnica es otra: con un solo mástil eólico no se mueve el barco. Aunque es un paso hacia la sostenibilidad, la operativa sigue dependiendo del motor de combustión para garantizar la eficiencia. No basta con "parecer" verde; necesitamos soluciones integrales que transformen el core del negocio.
galan
12/04/2026
“Pyxis Ocean” como granelero del año. Operado por Cargill Ocean Transportation, el “Pyxis Ocean” es el primer buque equipado con las velas rígidas WindWing del fabricante británico BAR Technologies, que le permiten ahorrar un 14% de combustible. El “Pyxis Ocean” fue construido en 2017 en la el astillero de la Japan Marine United en Maizuru (Japón), con unas dimensiones de 229 metros de eslora por 32,26 metros de manga. En 2023, tras seis años de operación, el “Pyxis Ocean” pasó por el astillero de COSCO en Shanghái (China) para ser el primer buque en ser equipado con dos velas rígidas inclinables WindWings de la compañía británica BAR Technologies, fabricadas por Yara Marine Technologies, de 37,5 metros de alto por 20 metros de ancho, con una superficie vélica de 750 metros cuadrados en total. Las velas, fabricadas en acero y fibra de vidrio, cuentan con una estructura central fija de 10 metros de ancho y dos estructuras móviles de 5 metros, situadas a ambos lados de la parte central. Un conjunto de sensores miden la velocidad y la dirección del viento. En agosto de 2023 el “Pyxis Ocean” inició seis meses de prueba de las nuevas velas, navegando en los océanos Índico, Pacífico y Atlántico, estimando un ahorro de combustible del 14% comparado con los datos del buque antes de ser equipado con las velas.
Hoy en día, según datos de la International Windship Association, son ya 77 los grandes buques equipados con sistemas de propulsión asistida por el viento, una de las maneras de abordar los objetivos de descarbonización impulsados por la Organización Marítima Internacional, gracias a una fuente de energía gratuita, limpia, predecible, renovable y altamente disponible en todo el mundo: el viento.
El viento, movio hace años barcos que transportaban mercancias etc, y el viento, ayudara actualmente a mover barcos ahorrando muchos litros de gasoil.
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galan
11/04/2026