Ningún comentario El fin de semana pasado se preparó el anuncio de la mayor fusión del sector eléctrico en Estados Unidos. El mismo lunes las acciones de Dominion Energy subían un 9,4%, mientras que las de NextEra bajaban un 4,6% al cierre de la sesión. El mercado había descontado la prima pagada sobre las acciones de Dominion Energy, implícita en la ecuación de la fusión con NextEra. Era lógico. La eléctrica con sede en Florida se hacía, por tamaño, con el control de la entidad fusionada con un 74,5% del capital. Además de las acciones con descuento de NextEra, los accionistas de Dominion Energy recibirán el pago de un dividendo extraordinario de 360 millones de dólares.
Los clientes de Dominion Energy también tienen razones para celebrar la fusión. Los clientes de los estados de Virginia, Carolina del Norte y Carolina del Sur recibirán 2.250 millones de dólares en bonificaciones en sus facturas en los dos años siguientes al cierre de la operación, a partir de la segunda mitad del año que viene. Este tipo de concesiones suelen ser determinantes para obtener la aprobación de la fusión por parte de los reguladores de cada estado implicado
Esa no es la única razón de celebración para los clientes de Dominion Energy. La eléctrica de Florida quiere desplegar inmediatamente inversiones para sacar al mercado de PJM de congestiones ocasionadas por el fuerte crecimiento de la demanda, principalmente proveniente de centros de datos, en estados como Virginia y Carolina del Norte, ambos mercados de Dominion Energy. Para reducir la creciente factura en servicios complementarios, la tecnología clave va a ser las baterías.
La lógica industrial de la fusión
Durante la presentación a los inversores y analistas del lunes tras el cierre de las bolsas europeas, el equipo directivo habló principalmente de escala y tamaño necesarios para poder afrontar todas las inversiones necesarias. Aparte de que la fusión no implica pagos en efectivo a los accionistas de Dominion Energy, esta permite que la propuesta de ampliaciones de capital anuales por 4.000 millones de dólares parezca insignificante comparado con la capitalización bursátil conjunta de 250 mil millones de dólares.
El objetivo es impulsar la inversión hasta los 59.000 millones de dólares de media anual en el período 2027 a 2032. Por comparación, el plan de inversiones de la mayor eléctrica europea por capitalización bursátil, la española Iberdrola, rondaría los 12.000 a 14.000 millones de euros anuales. La nueva entidad quiere doblar la capacidad instalada hasta los 260 gigavatios en el año 2032, con el objetivo de satisfacer la demanda creciente en el mercado de Dominion Energy, entre otros destinos de esta inversión.
Una lectura cruzada de la fusión para las eléctricas europeas
La fusión confirma el papel fundamental del modelo integrado en el sector eléctrico, cada vez más olvidado con la reciente proliferación de generadores independientes en las energías renovables. No solo se aplica al tamaño, sino también al hecho de tener un negocio regulado sólido detrás del balance de las fusionadas. Uno de los puntos que más se fijaron los inversores es el hecho de que la entidad fusionada permite mantener la proporción de negocios regulados y con visibilidad en cuanto a generación de flujos de caja en torno al 90% y 95%. España, el Reino Unido e Italia estarían bien posicionados.
Por otro lado, adelanta un escenario de proliferación de centros de datos en Europa que va a necesitar una respuesta rápida de eléctricas con músculo financiero suficiente para responder en cuanto a necesidades de inversión en redes y en capacidad de generación. Es cierto que Europa puede estar algo menos de diez años por detrás de Estados Unidos en cuanto a desarrollo de centros de datos, pero las eléctricas europeas deberían estar preparadas.
Sobre todo, la fusión norteamericana es un ejemplo de fusión amistosa y, de alguna manera, un modelo de colaboración para solventar un serio problema de infrainversión en mercados con fuerte crecimiento de la demanda como es el mercado de PJM. El sector eléctrico europeo tiene, desafortunadamente, una larga historia de operaciones corporativas donde se ha destruido valor para los accionistas y que han desembocado en procesos largos y costosos de consolidación del mercado eléctrico europeo. Cabría tomar ejemplo de esta fusión.
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