Una alianza de grupos industriales y energéticos alemanes ha instado al gobierno a reforzar el apoyo al sector del hidrógeno con contratos específicos denominados “contratos por diferencia” (CfD) para estimular la demanda, advirtiendo que el despliegue se está viendo frenado por los altos costes y los obstáculos regulatorios.
En un documento conjunto y un comunicado de prensa, organizaciones empresariales como BDEW, VIK y BdWR señalaron que uno de los principales obstáculos es la brecha entre los costes de producción del hidrógeno y lo que los compradores están dispuestos a pagar. “Mientras esta brecha no se cierre, no se materializarán decisiones finales de inversión en toda la cadena de valor”, afirmaron los grupos.
El hidrógeno sigue sin ser competitivo
Añadieron que el hidrógeno renovable y de bajas emisiones sigue sin ser competitivo frente a los combustibles fósiles, señalando cargas regulatorias e incertidumbre, incluidas las normas de la UE sobre el origen de la electricidad y los cargos de red. El hidrógeno producido con electricidad renovable, conocido como hidrógeno verde, se considera clave para reducir las emisiones en sectores difíciles de electrificar, como el acero y los productos químicos. Alemania ha situado este gas verde en el centro de sus planes de descarbonización industrial, pero hasta ahora el sector ha tenido dificultades para escalar más allá de proyectos piloto.
Para abordar esto, los grupos propusieron introducir CfD junto con garantías estatales para cubrir riesgos como el desarrollo de infraestructuras de transporte y la incertidumbre sobre si surgirán suficientes compradores en los primeros años. Bajo este modelo, el apoyo se concedería mediante licitaciones competitivas, favoreciendo los proyectos que requieran menos financiación pública. Según los grupos, este enfoque proporcionaría mayor certidumbre tanto a los inversores como al gobierno.
Se acabó el tiempo de espera
La propuesta llega en un momento en que Berlín prepara su presupuesto federal de 2027. Las asociaciones pidieron a los responsables políticos que asignen financiación suficiente para establecer el programa. “El tiempo de espera en el despliegue del hidrógeno ha terminado. No hay un problema de conocimiento, sino de implementación”, declaró Kerstin Andreae, de BDEW.
Las investigaciones sobre proyectos de hidrógeno en Alemania en los últimos años han revelado una brecha persistente entre la ambición y la realidad, con altos costes de producción, baja demanda e incertidumbre en las infraestructuras que siguen frenando el sector. Aunque el país ha aprobado un plan para una red nacional de gasoductos de hidrógeno, la llamada red troncal, su tamaño real y su calendario dependen en gran medida de la rapidez con la que se construyan centrales eléctricas de gas preparadas para hidrógeno, lo que deja incierto el panorama de infraestructuras.
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