Las acciones de la petrolera reaccionaron positivamente a unos resultados trimestrales por encima de expectativas, sobre todo en lo que respecta a generación de caja. Durante las primeras horas de sesión la acción se mantuvo en torno a los 560 peniques por acción. Sin embargo, una vez finalizada la presentación de los resultados, a primera hora de la tarde, las acciones retrocedieron casi un 3%, posicionándose como la petrolera europea con peor comportamiento. A una hora del cierre la acción cayó un 5%.
La razón de una reacción tan negativa pudo ser la impaciencia de los inversores ante un proceso de reestructuración tan complejo. La consejera delegada de BP, Meg O’Neill, compartió las cinco prioridades estratégicas para incrementar la rentabilidad del grupo. Sin embargo, los inversores quieren ver resultados más tangibles a corto plazo. Las cinco prioridades se refieren a reforzar el balance consolidado, simplificar la cartera de activos, invertir con mayor disciplina, conseguir excelencia a nivel operativo e impregnar una cultura de rendimiento y de responsabilidad.
De nada sirvió que la consejera delegada actualizara las previsiones para el año en curso. BP ha incrementado los ingresos por desinversiones hasta un rango de 8.000 y 9.000 millones de dólares. También actualizó las previsiones de producción upstream hasta los 2.180 a 2.270 miles de barriles diarios y el volumen de procesamiento en refinerías hasta los 1.360 y 1.410 miles de barriles diarios, una vez descontados los volúmenes correspondientes a la refinería de Gelsenkirchen, recientemente vendida.
La mayor prioridad es el desapalancamiento del balance
“Seguimos pagando más a los acreedores que a los accionistas”, reconoció la consejera delegada como principal problema del grupo. Sin resolver antes el problema del alto apalancamiento del grupo, “no podemos enfocarnos en las oportunidades de crecimiento que tenemos delante”. “Tenemos pasivos de 40.000 millones de dólares’’, añadió la consejera delegada, ”son cifras muy altas”.
De momento, la petrolera está acelerando este proceso a través de ventas de activos. Sin embargo, priorizar la creación de valor en un proceso de venta de activos puede ser un reto importante hasta para el mejor equipo directivo. Por ejemplo, la petrolera ha incrementado la estimación de inversión neta de 2026 y ahora se estima entre 13.500 y 14.000 millones de dólares. Este incremento en la cifra neta refleja “la decisión de retrasar las operaciones de reducción de participación en activos para obtener un mayor valor”, comentó la consejera delegada. Una razón más para justificar la frustración de los inversores.
El tiempo también va en contra de la petrolera. Una de las razones que guía esta política de desapalancamiento es posicionar el balance de tal manera que sea resiliente a un entorno de precios del crudo más bajos. Dada la volatilidad del precio del crudo, BP podría llegar tarde a cumplir este objetivo si no se da prisa. Por ejemplo, el equipo directivo ha decidido no amortizar anticipadamente más bonos híbridos por el alto coste. “Lo más razonable en estos momentos es esperar al vencimiento el año que viene”, añadió la directora financiera Kate Thompson.
Los analistas cuestionaron el impacto del plan de reducción de costes
El equipo directivo reconoció que el plan de reducción de costes no se ejecuta con suficiente velocidad como para tener, a corto plazo, un impacto tangible sobre los beneficios netos del grupo. Esto ha llevado a incrementar el dividendo de este año únicamente un 4%, muy por debajo del crecimiento de los flujos de caja operativos, en un año de precios altos del crudo para el sector. Ni siquiera se mencionó cuándo se va a recuperar la política de recompra de acciones.
La petrolera mantiene un objetivo de reducir la base de costes hasta los 18.000 millones de dólares en términos absolutos en los próximos 18 meses, desde los actuales 22.000 millones anuales. Teniendo en cuenta una inflación de costes mayor que en el pasado, este objetivo implica una reducción de costes de 5.100 millones de dólares.
Una sensación de inmovilidad previa a una posible reactivación en un futuro próximo
La petrolera ha iniciado el proceso de venta de Archaea Energy, empresa que compró en 2022 dedicada a la gestión de instalaciones de gas natural renovable y de conversión de gas de vertedero en energía en todo Estados Unidos. “Tenemos todavía demasiados activos en BP”, comentó la consejera delegada refiriéndose al potencial de nuevas ventas de activos. “Ningún activo se considera sagrado en estos momentos”, añadió la consejera delegada.
“Estamos más enfocados en el objetivo de desapalancamiento”, añadió la directora financiera, al no querer confirmar ningún objetivo concreto de desinversiones, ni siquiera el anunciado de 20.000 millones de dólares.
El problema sigue siendo la falta de visibilidad en cuanto al crecimiento del grupo, en un momento en que la prioridad es el desapalancamiento financiero. Estados Unidos sigue siendo su prioridad en cuanto a crecimiento, tanto en upstream como en downstream. Sin embargo, la consejera delegada confirmó que este año no va a haber decisiones financieras de inversión (FID) respecto a ningún proyecto, igual que ocurrió en 2025.





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