Tras el apagón del 28 de abril de 2025, se nos dijo que Red Eléctrica había decidido cambiar la manera de operar el sistema eléctrico. Se desconoce la autoría, pero al final este cambio ha quedado denominado bajo el nuevo concepto en el sector eléctrico de Operación Reforzada.
¿En qué consiste? Lo que se ha hecho es intensificar el uso de tecnologías síncronas para resolver las restricciones técnicas del sistema, principalmente mediante los ciclos combinados. Es decir, para que se entienda, se han puesto en marcha más ciclos combinados y se ha echado un poco el freno a las renovables.
Por ejemplo, si se compara la cobertura de la demanda mediante producción de ciclos combinados a lo largo del periodo mayo – diciembre 2025 respecto de los mismos meses del año 2024, el volumen de energía producido por estos aumentó un 39% (equivalente aproximadamente al consumo eléctrico acumulado durante ese mismo periodo de unos 4 millones de hogares tipo), consolidándose como la tecnología de respaldo más utilizada por el operador del sistema.
Restricciones técnicas
Ahora, ¿qué son las restricciones técnicas? Son el mecanismo empleado por el Operador del Sistema para resolver situaciones en las que el resultado de la casación en el mercado diario, que está basado en criterio económico, no garantiza la seguridad o fiabilidad del sistema. Es decir, en el caso de que deje de soplar viento o se incremente o haya más o menos nubes en un momento dado, hay que encender o apagar unas centrales u otras.
Las tecnologías síncronas, como ciclos combinados, hidráulica o nuclear, aportan firmeza y dan estabilidad a la red eléctrica, en particular en momentos de baja demanda y exceso de producción de energía renovables.
De unos meses a ahora se ha hablado mucho de la Operación Reforzada y se ha puesto sobre la mesa un baile de cifras por unos agentes u otros. Red Eléctrico dijo que la cifra ascendía a unos 514 millones de euros a 31 de diciembre de 2025.
Gran impacto en los consumidores
Ahora la firma de servicios profesionales PwC ha querido dar un paso más y no sólo cuantificar el total sino su impacto real en el bolsillo de los españoles.
Desde el apagón, el coste medio de las restricciones técnicas se disparó hasta los 11,50 €/MWh en diciembre 2025 (un 15% del precio medio del mercado mayorista registrado en ese mismo mes), 4,10 €/MWh más respecto a diciembre 2024, evidenciando el encarecimiento de las herramientas utilizadas por la Operación Reforzada para sostener el equilibrio del sistema.
Según PwC, este incremento está teniendo un claro efecto negativo tanto para consumidores como para comercializadoras eléctricas que no saben cómo perjudicar a su cliente con todo esto.
Este incremento en los costes de servicios de ajuste ha repercutido directamente en los consumidores acogidos al PVPC, entre los que e incluyen a los consumidores vulnerables, quienes han experimentado un incremento del 125% de coste medio que se les repercute por el sobrecoste de restricciones a raíz de la Operación Reforzada.
El impacto no es pequeño. Según la consultora, la Operación Reforzada ha supuesto una subida de 3 euros de media al mes (en torno a 10 céntimos diarios), equivalente a unos 36 euros anuales, esto es, aproximadamente un 16% del coste anual de la energía de un hogar tipo (3,3–3,5 MWh/año) valorada al precio medio mayorista de 2025, impuestos incluidos, en sus facturas desde el mes de mayo de 2025 hasta el mes de noviembre de 2025.
Menos margen para las comercializadoras
En cuanto al impacto para las comercializadoras el mayor coste generado por las restricciones técnicas plantea dos posibles escenarios: (i) asumir dicho sobrecoste hasta que puedan renegociar o renovar contratos o (ii) reestructurar los costes de la factura, trasladando los importes de ajuste a otros conceptos regulados en lugar de incluirlos en precio de los contratos para evitar que se consoliden a futuro.
Algunas compañías ya lo están haciendo y trasladan el coste a sus clientes, mientras que otras están esperando a la finalización del contrato, aunque se ha advertido a los clientes de lo sucedido por lo que conlleva cambios profundos en las facturas.
El caso es que este cambio de paradigma en la operación del sistema eléctrico tiene que transformarse en una verdadera reforma del mercado eléctrico para que se de respuesta a las necesidades actuales con una inmensa participación de energías renovables.
El apagón ha cambiado nuestras vidas y ahora la factura de la luz es más cara por tener asegurado el suministro.






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