A medida que los vehículos eléctricos (VE) impulsan el crecimiento de la demanda de electricidad, los hábitos de recarga adquieren un papel cada vez más relevante en la planificación de la red eléctrica. Sin una gestión adecuada, la recarga doméstica tiende a concentrarse en determinadas franjas horarias, lo que agrava peligrosamente los picos de demanda durante la tarde y la noche. Por su parte, los grandes centros de recarga rápida comercial generan demandas de potencia repentinas y elevadas, que aceleran el desgaste de los equipos e incrementan los costes de modernización de las infraestructuras.
La recarga de vehículos eléctricos se consolida como un pilar estratégico para modernizar la red eléctrica
Según GlobalData, las compañías eléctricas están trasladando la recarga gestionada a las horas valle e incorporando las previsiones de adopción del vehículo eléctrico a la planificación de las redes de distribución

Ante esta situación, las compañías eléctricas están trasladando la recarga gestionada a las horas valle e incorporando las previsiones de adopción del vehículo eléctrico a la planificación de las redes de distribución, según GlobalData, plataforma de referencia en inteligencia de mercado y productividad.
El último informe de la compañía, Strategic Intelligence: Electric Vehicles in Power (2026), revela que la recarga rápida pública de corriente continua (CC) está desplazando a la recarga de corriente alterna (CA) de nivel 2, más lenta, como principal foco de inversión. Al permitir suministrar grandes cantidades de energía durante paradas breves, los centros de recarga de CC facilitan los desplazamientos de larga distancia, la electrificación de las flotas comerciales y el uso intensivo de los vehículos. Esto mejora notablemente la rentabilidad de las instalaciones y permite atender a un mayor número de conductores.
Redes de recarga rápida
Las redes de recarga rápida operadas por empresas como Tesla, IONITY, Electrify America, EVgo, BP Pulse y Shell Recharge reflejan la creciente importancia de los modelos basados en grandes centros de recarga capaces de atender un elevado volumen de vehículos.
En el ámbito de las compañías eléctricas, Enel, Iberdrola y Korea Electric Power Corporation están desplegando centros de recarga rápida y ultrarrápida de corriente continua en corredores estratégicos y zonas urbanas. La electrificación de las flotas está reforzando, además, el papel de esta tecnología. En Europa, el desarrollo de redes de recarga de alta potencia para camiones, con iniciativas como Milence, demuestra que la recarga rápida se está convirtiendo en un elemento esencial tanto para electrificar el transporte comercial como para impulsar la adopción de vehículos particulares.omercial como para impulsar la adopción de vehículos particulares.
Rehaan Shiledar, analista del área de Energía de GlobalData, señala: “La tecnología de vehículo a red (V2G, por sus siglas en inglés) seguirá ganando terreno a medida que las compañías eléctricas y los operadores de redes busquen soluciones de flexibilidad rápida y distribuida para compensar la variabilidad de las energías renovables, aliviar la congestión local y garantizar la estabilidad del sistema eléctrico. La comercialización está pasando de los proyectos piloto a un despliegue a gran escala. Este cambio está impulsado por agregadores —entre ellos, intermediarios digitales, empresas de tecnología energética y compañías eléctricas— que coordinan las baterías de los vehículos eléctricos para convertirlas en centrales eléctricas virtuales».
Este avance también se ve favorecido por una mayor claridad sobre las vías de generación de ingresos mediante la prestación de servicios auxiliares a la red, la mejora de los equipos bidireccionales y la convergencia de estándares como ISO 15118.
Entre los hitos recientes figuran la verificación de equipos de corriente alterna para aplicaciones V2G de Toyota Industries junto con RISE y DEFA; el acuerdo de Valeo y Nissan para comercializar cargadores bidireccionales en Europa, comenzando por el Reino Unido; y un proyecto piloto de Vattenfall Netherlands con Kia y Hyundai para probar la tecnología V2G en hasta 80 hogares.
Nuevos modelos de recarga
Shiledar añade: “El sector está desarrollando nuevos modelos de recarga que reducen la presión sobre la red eléctrica y aportan mayor flexibilidad al despliegue de infraestructuras. Los centros de recarga con almacenamiento intermedio mediante baterías combinan cargadores rápidos con sistemas de almacenamiento instalados en las propias ubicaciones. Estos sistemas se recargan de forma gradual desde la red y suministran grandes picos de potencia a los vehículos, lo que ayuda a evitar costosas ampliaciones de infraestructura, reducir los cargos por demanda máxima y hacer posible la recarga rápida en emplazamientos con limitaciones de capacidad eléctrica”.
Paralelamente, los sistemas de carreteras eléctricas (ERS, por sus siglas en inglés), que permiten recargar los vehículos en movimiento mediante tecnologías inductivas, conductivas o de catenaria aérea, están evolucionando desde los proyectos piloto hacia una planificación a gran escala. Estas iniciativas avanzan en países como Suecia, Francia, Alemania, Italia e Israel, así como en Estados Unidos.
Shiledar continúa: “Las políticas públicas están acelerando el despliegue de infraestructuras de recarga al reducir los riesgos de inversión, establecer normas técnicas y orientar las instalaciones hacia zonas insuficientemente atendidas. Esto resulta fundamental en un mercado que requiere coordinación entre compañías eléctricas, propietarios de los emplazamientos, autoridades locales, fabricantes de equipos originales (OEM) y proveedores de equipamiento”.
Estados Unidos, la Unión Europea (UE), el Reino Unido, China e India están recurriendo a importantes programas de financiación, incentivos fiscales y normativas armonizadas para ampliar rápidamente sus redes de recarga de vehículos eléctricos. Estas políticas coordinadas establecen requisitos mínimos de potencia, fomentan la interoperabilidad transfronteriza y promueven la integración con las compañías eléctricas, al tiempo que buscan atender a los conductores de zonas desatendidas y garantizar la viabilidad económica de los proyectos a largo plazo.
Shiledar concluye: “El éxito futuro de la recarga de vehículos eléctricos dependerá de que la infraestructura se considere un recurso flexible para la red eléctrica, y no una mera fuente de demanda de electricidad. Al coordinar el despliegue con la planificación de las redes de distribución mediante tarifas inteligentes, recarga gestionada y vehículos con capacidad de carga bidireccional, los mercados podrán garantizar una recarga fiable, reducir los costes de la red, maximizar el aprovechamiento de las energías renovables y reforzar la viabilidad económica de la electrificación del transporte”.
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