La crisis actual en Oriente Medio ha vuelto a poner de manifiesto la fragilidad del sistema energético mundial dependiente de los combustibles fósiles. Los gobiernos deberían considerar las sacudidas en los precios del petróleo y el gas que están repercutiendo en la economía mundial como un punto de inflexión decisivo y acelerar urgentemente la transición hacia las energías renovables. No se trata solo de energía más barata, más limpia y más resiliente. Es una cuestión de seguridad nacional.
La transición hacia las energías renovables es una cuestión de seguridad nacional
La energía renovable es la solución más rápida y competitiva en costes para garantizar la seguridad energética, la resiliencia y la prosperidad a largo plazo, según la Alianza Mundial de Energías Renovables

La energía renovable es la solución más rápida y competitiva en costes para garantizar la seguridad energética, la resiliencia y la prosperidad a largo plazo. Acelerar la implementación de proyectos de energía eólica, solar, hidroeléctrica, geotérmica y de almacenamiento energético protegerá a los países frente a la volatilidad de precios y los fallos del mercado energético.
La misma crisis, una y otra vez
Las crisis energéticas siguen repitiéndose porque el sistema energético permanece anclado en el pasado. Desde las crisis del petróleo de la década de 1970, pasando por la Guerra del Golfo en los años noventa, la crisis del gas de 2022 tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, hasta el conflicto actual en Oriente Medio, se revela la misma vulnerabilidad: la dependencia de combustibles fósiles importados y volátiles deja a las economías altamente expuestas a subidas de precios, interrupciones del suministro e inestabilidad económica y política.
Cuando suben los precios, la economía paga
Con tres cuartas partes del mundo dependiendo de combustibles fósiles importados, continuar con esta dependencia supone un riesgo grave para el empleo y los medios de vida. Los shocks internacionales de precios se transmiten rápidamente a las economías nacionales, con riesgo de reactivar la inflación y provocar contagio financiero. Dado que el petróleo y el gas sustentan la electricidad, la calefacción, el transporte y la industria, las subidas de precios elevan las facturas de los hogares, presionan las finanzas públicas y reducen la competitividad empresarial.
Las renovables pueden romper el ciclo de crisis
La crisis actual es un recordatorio contundente de los riesgos inherentes a la dependencia de los combustibles fósiles y de por qué los gobiernos deben acelerar el cambio hacia energías renovables de producción nacional. La energía eólica, solar, hidroeléctrica, geotérmica y otras renovables dependen de recursos locales y tienen costes operativos estables, lo que reduce la exposición a la volatilidad global de los precios de los combustibles. Los países que han invertido en una mayor proporción de renovables, redes eléctricas y almacenamiento han demostrado ser más resilientes.
Energía renovable y seguridad energética
Al igual que las crisis energéticas anteriores impulsaron una mayor cooperación internacional en materia de seguridad energética, la crisis actual debería promover un impulso coordinado hacia sistemas energéticos renovables, electrificados y resilientes. Numerosos países ya han respondido reafirmando su compromiso de acelerar los planes de despliegue de energías renovables, lo que refleja un cambio más amplio alejándose de los volátiles mercados de combustibles fósiles.
Acciones prioritarias para los gobiernos
La Alianza Global de Energías Renovables (GRA) y sus asociaciones miembros instan a los responsables políticos a aprovechar este momento e implementar las siguientes medidas en respuesta a la actual crisis energética. Los gobiernos deberían revisar de inmediato su exposición a los shocks de precios de los combustibles fósiles y responder con paquetes de políticas de emergencia: diversificar las fuentes de energía, aumentar la eficiencia energética, reforzar la resiliencia y ampliar el despliegue de energías renovables y almacenamiento a una velocidad sin precedentes.
1 Acelerar los permisos de emergencia: Acelerar las aprobaciones regulatorias simplificando urgentemente los procedimientos de permisos y autorizaciones para proyectos renovables y de almacenamiento energético de corta y larga duración, con el fin de lograr una gran expansión de capacidad en los próximos 36 meses.
2 Resolver los bloqueos en redes y almacenamiento: Ampliar, modernizar y optimizar las redes eléctricas y los sistemas de almacenamiento para integrar nueva capacidad renovable, garantizar la fiabilidad y maximizar el acceso de los consumidores a energías renovables de bajo coste. Reducir significativamente las largas colas de conexión a la red y acelerar el acceso garantizando prioridad de despacho para las renovables.
3 Movilizar financiación ahora: Desbloquear y reducir el riesgo de inversiones públicas y privadas en proyectos de energías renovables, almacenamiento e infraestructuras asociadas, introduciendo tipos de interés preferenciales y mecanismos de financiación, reduciendo los límites de préstamo de las instituciones financieras, creando líneas específicas de crédito para renovables y redirigiendo capital desde industrias intensivas en carbono.
4 Avanzar rápidamente hacia la electrificación: Introducir e implementar estrategias nacionales para acelerar la electrificación del consumo final y la integración de sistemas en transporte, calefacción e industria, respaldadas por mercados de flexibilidad, respuesta de la demanda y almacenamiento energético de corta y larga duración. Para los sectores que no puedan electrificarse directamente con renovables, el hidrógeno verde es la solución.
5 Escalar las cadenas de suministro: Desarrollar estrategias industriales sólidas para el desarrollo de cadenas de suministro con objetivos claros que permitan ampliar el despliegue de renovables, redes y almacenamiento. Crear señales claras de demanda y marcos de compra de energía, aumentar la visibilidad de los proyectos en cartera y garantizar certidumbre de ingresos a largo plazo para fomentar las inversiones necesarias en fabricación crítica y capacidad laboral.
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