La Unión Europea ha pedido a China que limite voluntariamente las exportaciones de coches híbridos hacia el mercado comunitario, en un intento de reducir las tensiones comerciales entre ambas partes y evitar una nueva guerra arancelaria, según avanza el 'Financial Times'.
La petición llega en un momento especialmente delicado para los fabricantes europeos de automóviles, que afrontan una creciente competencia de los modelos fabricados en China.
Desde Bruselas se plantea, según recoge el rotativo de referencia de la City, que Pekín restrinja las ventas de vehículos híbridos fabricados en China hasta aproximadamente el 15% de la cuota que estos automóviles representan actualmente en el mercado europeo.
La preocupación europea no se limita al automóvil. Las autoridades comunitarias también han planteado la necesidad de avanzar en otros sectores, como el químico, mientras reclaman a China una mayor apertura de su mercado a los productos europeos.
La UE mantiene desde hace meses conversaciones con Pekín para reducir el déficit comercial y abordar las barreras de acceso al mercado chino.
Alza de importaciones
El conflicto tiene además un precedente reciente. En 2024, la Unión Europea impuso aranceles adicionales de hasta el 45% a determinados vehículos eléctricos fabricados en China. Sin embargo, los híbridos quedaron sometidos a un tratamiento diferente y, según la información publicada por 'Financial Times', las importaciones de estos vehículos han aumentado con fuerza desde entonces.
Las importaciones en Europa de coches híbridos chinos habrían pasado de unas 3.800 unidades en octubre de 2024 a alrededor de 50.000 en julio de 2026, un incremento que ha intensificado las peticiones de los fabricantes europeos para endurecer la respuesta comercial.
Lo cierto es que actualmente no son cifras altamente significativas, pese a ser la motorización más demandada en los mercados europeos y en la que los fabricantes continentales o extranjeros afincados en la UE todavía presentan una ventaja competitiva frente a sus rivales de China.
No obstante, fabricantes como Volkswagen han reclamado medidas similares frente a los vehículos híbridos importados desde China. Al mismo tiempo, algunos gobiernos europeos han defendido una respuesta coordinada de la Unión para proteger a su industria sin provocar una ruptura comercial con Pekín.






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