La Unión Europea podría perder una contribución de aproximadamente 24.000 millones de euros por parte del sector automovilístico de Reino Unido en el caso de excluir al país británico de los futuros incentivos para la producción de vehículos 'Made in Europe', recogidos en la Ley de Aceleración Industrial (IAA).
Así lo revela un análisis elaborado por Oxford Economics, que refleja la magnitud de la interdependencia automovilística entre la Unión Europea yReino Unido y que advierte del riesgo de excluir al país vecino de los beneficios para la cadena de suministro automovilística europea, pese al papel que juega en este sector.
El informe señala que la exclusión de Reino Unido en la aplicación de los beneficios de la Ley de Aceleración Industrial (IAA) pondría a la producción británica en desventaja competitiva en su mayor mercado, reduciendo la demanda de vehículos fabricados en Reino Unido y, a su vez, disminuyendo la adquisición por parte del país de componentes, bienes y servicios de la Unión.
El motor para la UE
El sector automovilístico de Reino Unido sustenta 250.000 puestos de trabajo en la UE a través de la actividad de la cadena de suministro y el gasto de los consumidores financiado con los salarios, mientras que las exportaciones automovilísticas de Reino Unido a la UE generan por sí solas 5.600 millones de euros de gasto en todo el bloque, lo que respalda 58.000 puestos de trabajo y 1.600 millones de euros en ingresos fiscales.
A su vez, Reino Unido es el mayor mercado de exportación de turismos de la UE y viceversa, mientras que los fabricantes de la UE venden más componentes de automoción al Reino Unido que a cualquier otro mercado mundial, en una relación comercial que asciende a 80.000 millones de euros anuales.
La decisión implicaría mayores costes y menos opciones para los consumidores europeos, justo cuando el sector necesita escala, inversión y precios asequibles para afrontar los retos competitivos y acelerar la transición hacia la movilidad con cero emisiones.
Según el borrador de la ley, los futuros vehículos fabricados en Reino Unido no tendrían acceso a los incentivos disponibles para los productos fabricados en la UE, incluido el apoyo a flotas corporativas más ecológicas y los supercréditos de CO2 , y quedarían excluidos de las compras de los Estados miembros de la UE, a pesar del papel de Reino Unido en la cadena de suministro automovilística europea.
España
La exclusión de Reino Unido se sentiría en las principales economías automovilísticas de Europa, con los mayores impactos en el PIB en Alemania, Francia, Italia y España, en torno a los 6.300 millones de euros, 2.000 millones, 1.700 millones y 1.500 millones respectivamente.









Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios