La sesión de ayer se inauguró con una caída del 8% del petróleo hasta niveles de $94,8 por barril de Brent, como respuesta al alto el fuego en el conflicto con Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz. El índice Eurostoxx 50 avanzó un 5% durante casi toda la sesión de ayer. Por sectores, las petroleras europeas retrocedieron, junto con los biocombustibles, y, sin embargo, subían los fabricantes de electrolizadores para generar hidrógeno.
Del lado más eléctrico, caían los generadores eléctricos (Fortum, Verbund y Solaria) expuestos a precios del gas y precios de contratos de futuros eléctricos en retroceso, y subían las eléctricas integradas (Enel y SSE) y las redes (National Grid, Italgas y Elia), aupadas por un respiro en la rentabilidad de los bonos europeos.
En el sector energético, las caídas estaban lideradas por Equinor, la petrolera más expuesta a ‘’upstream’’, seguido de Eni, Repsol y BP. En biocombustibles, Verbio registraba el mayor declive del sector, un 13% al mediodía. A cierta distancia, pero también en números rojos, se encontraban TotalEnergies, Shell y OMV. En el caso de Shell, sus acciones retrocedían un 5% a mediodía, recogiendo marginalmente la reacción negativa a la publicación de los hitos del primer trimestre del ejercicio 2026.
Shell pone en alerta a los inversores sobre el impacto del conflicto en sus cuentas
La petrolera publicó ayer los hitos anticipándose a la publicación definitiva de resultados trimestrales el próximo 7 de mayo. El hecho de ser una de las primeras en publicar permite anticipar lo que el resto del sector va a comunicar a los inversores. Shell adelantó algunos de los impactos de la volatilidad en precios y volúmenes, como por ejemplo datos que auguran un bajo ratio de conversión de beneficio neto a flujo de caja en el primer trimestre. Además, la deuda neta financiera podría ser mayor de lo esperado, por un impacto no en efectivo de entre $3.000 y $4.000 millones en contratos de arrendamiento marítimo a largo plazo.
Dentro de los diferentes componentes que ayudan a la conversión de los beneficios netos a generación de flujos de caja operativos, como los ajustes por amortizaciones y depreciaciones y los pagos en efectivo de los impuestos, hay un ajuste de carácter muy volátil. Los movimientos en el fondo de maniobra reflejan cambios en la valoración de inventarios y en cuentas por cobrar, tanto en precio como en volúmenes.
Shell ha informado de un impacto negativo de entre €10 y €15 mil millones en el fondo de maniobra, debido a la extrema volatilidad en precios como consecuencia del conflicto bélico y que previsiblemente penalice la generación de flujos de caja operativos en el primer trimestre. Desde el año 2021, en el que Shell informa anticipadamente sobre las variables que afectan al flujo de caja trimestral, ésta es la mayor variación negativa reportada en el fondo de maniobra. La última gran variación fue del primer trimestre del 2022 con un impacto negativo de $7.400 millones, también por la volatilidad en precios energéticos.






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