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Las bolsas celebran la tregua en Irán

Después de un inicio de la sesión bursátil en negativo, la Bolsa se dio la vuelta tras el respiro que dio el precio del petróleo a las expectativas inflacionistas de los inversores

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Históricamente, las mayores volatilidades en la Bolsa se han registrado el lunes. La sesión de ayer volvió a confirmar esta estadística. Después de una sobre reacción negativa al inicio de sesión, a media mañana, los mercados bursátiles europeos se empezaron a dar la vuelta y cerraron finalmente en positivo. Parece que las bolsas internacionales se han tomado un respiro de cinco días, coincidentes con la tregua que ha otorgado la administración Trump a Irán.

La caída del precio del petróleo del 10% durante las primeras horas de la mañana se tomó como un respiro a los posibles temores inflacionistas que podrían hacer descarrilar la tendencia de bajada de tipos, para sostener la endémica recuperación económica global.

Las eléctricas y gasistas también se dieron la vuelta a la par que el resto del mercado, principalmente las ibéricas y las italianas, mientras algunas generadoras del norte de Europa y las eléctricas británicas seguían planas o en negativo. Tampoco ayudó al sector las rentabilidades de los bonos que se disparaban a primera hora de la mañana de ayer, para después volver a bajar durante la tarde.

Las principales petroleras europeas siguieron la senda marcada por el precio del Brent y durante la sesión de la tarde Repsol, Eni y BP cerraban con las mayores caídas dentro del sector. Desde el inicio del conflicto, el sector se ha vuelto a acoplar a la volatilidad de los precios del petróleo, demostrando una correlación positiva renovada.

El precio del gas siguió de cerca al precio del petróleo

La respuesta del precio del gas en Europa a esta tregua era parecida a la del precio del petróleo. El precio spot gas del mercado TTF holandés caía un 6% por la tarde hasta niveles de €55,3 por megavatio hora. Llama la atención que el déficit de suministro derivado del bloqueo en Ormuz representa menos del 5% de la demanda mundial de gas, mientras que en petróleo representa el 20% de la demanda mundial. Claramente el precio del petróleo debería estar en mejores condiciones de reflejar las tensiones y distensiones en la zona que el precio del gas.

Sin embargo, el precio del contrato de futuros a un año en Alemania había alcanzado el pasado viernes los mismos niveles que en mayo del 2023 a €99,43 por megavatio hora, cuando Europa comenzaba a abandonar la crisis energética, mientras que el contrato francés sigue vinculado a los bajos precios ibéricos a €57,46 por megavatios hora. Esta es una señal de que el precio de las emisiones de carbono sigue alto, además de que el precio del gas siga manteniéndose a niveles también elevados respecto a la media histórica.

En la práctica, el precio del gas no refleja una falta de suministro de gas en Europa

La volatilidad del precio del gas europeo no responde a fundamentales, en estos momentos, sino mas bien a la correlación negativa histórica entre las bolsas y el precio del petróleo, especialmente en escenarios de ‘’shocks’’ de oferta como el actual.

El esfuerzo realizado por Europa a la hora de diversificar sus fuentes de suministro de gas tras la crisis del 2021 ha permitido minimizar el impacto de la crisis en el estrecho de Ormuz. Una de las claves ha sido aumentar la dependencia de las exportaciones de gas norteamericano. Esto permitirá a Europa volver a reponer sus inventarios de gas de cara al próximo invierno.

Por ejemplo, Francia aún lograría llenar el 70% de sus reservas de gas antes del próximo invierno si el estrecho permaneciera cerrado durante seis meses. En Alemania, la asociación operadores de almacenamiento, INES, ya había pedido la creación de una reserva estratégica de resiliencia de 78 teravatios hora días después del inicio del conflicto, aunque Alemania importa únicamente un 8% de su consumo de gas en forma de gas licuado. Italia también se encuentra en discusiones respecto a adelantar la estación de llenado de los almacenamientos de gas.

Las eléctricas y petroleras tienen una limitada exposición a la zona

La última etapa de la reciente ronda de presentaciones de resultados y estratégicas del sector eléctrico y del petróleo europeo, ha sido una oportunidad para preguntar directamente a los equipos directivos acerca del impacto directo de la guerra de Irán en sus cuentas de resultados.

En general, los dos sectores han tendido a minimizar este impacto. Por ejemplo, la ‘’utility’’ más expuesta a la zona no es una empresa eléctrica ni gasista. El grupo francés de aguas y de gestión de residuos, Veolia, tiene una de los mayores riesgos directos a Oriente Medio. La exposición es baja en términos del grupo, ya que representa el 1,2% del Ebitda consolidado y menos del 1% del capital empleado del grupo, mientras que su riesgo a Qatar es mínimo con una facturación de unos €50 millones y sin capital invertido en el país.

De las últimas petroleras europeas en anunciar resultados y actualizaciones estratégicas, destacar la de la petrolera italiana Eni. En la última presentación estratégica, el consejero delegado, Claudio Descalzi, comentó que el impacto de la guerra de Irán "es mínimo" para el grupo, ya que la producción en la zona afectada por el conflicto es entre "2% y 3% de la producción total del grupo". El consejero delegado aseguró que en estos momentos Eni "no tiene buques en la zona".

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