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Las olas de calor disparan la demanda y ponen a prueba la oferta eléctrica europea

El mayor uso del aire acondicionado elevó el consumo diario hasta un 26% en Hungría, un 22% en Italia, un 11% en Francia y un 8% en España durante la ola de calor de finales de junio, según Ember

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Europa ha afrontado entre junio y julio de 2026 una sucesión excepcional de olas de calor que ha sometido a una fuerte presión a su sistema eléctrico. Francia, España y Alemania registraron algunos de sus días de junio más calurosos desde que existen registros, mientras que en julio amplias zonas de Europa central y oriental superaron los 40 °C durante varios días consecutivos. La situación se ha prolongado en agosto, acompañada además de una intensa sequía, según un análisis de Ember.

La demanda eléctrica es hasta un 26% mayor en los días de calor

El calor extremo ha provocado un doble problema: un aumento significativo de la demanda eléctrica y una reducción de la capacidad de generación. El mayor uso del aire acondicionado elevó el consumo diario hasta un 26% en Hungría, un 22% en Italia, un 11% en Francia y un 8% en España durante la ola de calor de finales de junio, respecto a la semana anterior. Los máximos de demanda también crecieron con fuerza, aunque Francia y Hungría permanecieron por debajo de sus récords invernales.

La subida del consumo coincidió con dificultades para varias tecnologías de generación. Las centrales nucleares, de gas y de carbón necesitan grandes cantidades de agua para refrigerarse. La sequía y las temperaturas excepcionalmente elevadas de ríos y embalses han limitado ese recurso precisamente cuando más electricidad se necesitaba.

La ola de calor lleva a España a registrar el mayor dato de demanda eléctrica de los últimos cinco años
El incremento de la demanda eléctrica no solo eleva los precios, también pone a prueba la infraestructura física del sistema eléctrico.

En Hungría y Rumanía, los niveles históricamente bajos del Danubio redujeron la producción de sus centrales nucleares, que normalmente representan alrededor del 40% y el 15% de la generación eléctrica de ambos países, respectivamente. En Suiza, una central nuclear tuvo que detener temporalmente su actividad debido a la elevada temperatura del agua del río.

Francia también sufrió restricciones. Las normas medioambientales impiden devolver a los ríos agua de refrigeración demasiado caliente para proteger los ecosistemas. El 12 de julio llegó a estar indisponible hasta el 43% de la capacidad nuclear francesa, aunque no toda esa falta de producción estuvo directamente relacionada con el calor. Las centrales de gas también registraron reducciones de producción en Reino Unido, Italia y Francia, mientras que en Polonia y Serbia la escasez de agua obligó a recortar la generación de carbón.

La sequía lleva la producción hidroeléctrica de la UE a su nivel más bajo en una década.

La situación hidrológica agravó el problema. La producción hidroeléctrica de la Unión Europea alcanzó en julio su nivel más bajo de al menos una década, después de registrar también mínimos durante mayo y junio. Siete de los ocho mayores productores hidroeléctricos europeos generaron en julio menos electricidad que su media de los cinco años anteriores.

Este deterioro de la oferta, combinado con el incremento de la demanda, se trasladó rápidamente a los mercados. Durante las olas de calor de finales de junio y principios de julio, los precios medios diarios aumentaron un 119% en Hungría, un 44% en Francia, un 13% en Italia y un 7% en España respecto a jornadas comparables de la semana anterior. En algunos mercados se registraron picos extraordinarios durante las primeras horas de la tarde-noche, cuando disminuye la generación solar mientras continúa elevada la demanda de refrigeración.

La sequía lleva a las centrales hidroeléctricas a su producción más baja en 30 años

El 30 de junio, Hungría superó los 900 euros por megavatio hora, mientras que Francia e Italia alcanzaron el 24 de junio los 313 y 285 euros/MWh, respectivamente. En España, el precio llegó a superar los 250 euros/MWh el 23 de julio.

La producción solar en niveles récord

La gran excepción ha sido la energía solar. El tiempo despejado asociado a las olas de calor permitió que la producción fotovoltaica alcanzara niveles récord: la solar aportó el 25% de toda la electricidad de la UE tanto en junio como en julio, por primera vez durante dos meses consecutivos. Esta generación ayudó a contener los precios durante las horas centrales del día y coincidió parcialmente con el aumento de la demanda provocado por el aire acondicionado.

La solar supera los 3 TW en el mundo, con recortes de producción disparados en los mercados más maduros
El informe de la IEA-PVPS advierte de que el reto ya no es instalar más capacidad, sino integrarla. La penetración solar roza el 15% en la UE y supera el 13% en China, elevando el curtailment, los precios negativos y la presión sobre las redes.

Sin embargo, el fuerte encarecimiento registrado al caer el sol revela una debilidad estructural: Europa necesita mayor flexibilidad en su sistema eléctrico. El almacenamiento mediante baterías, la gestión de la demanda y unas mayores interconexiones entre países permitirían trasladar la electricidad solar barata hacia las horas de mayor consumo y reducir la dependencia de las centrales térmicas.

Las olas de calor de 2026 muestran así una paradoja cada vez más relevante para Europa: mientras las temperaturas extremas aumentan la necesidad de electricidad, también dificultan la producción de algunas de las tecnologías que deben garantizar el suministro. La expansión de la solar ofrece una respuesta importante, pero será insuficiente sin almacenamiento y mecanismos capaces de adaptar la oferta a una demanda cada vez más condicionada por el clima.

 

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