Ningún comentario Kazajistán podría cubrir buena parte del aumento de su demanda eléctrica mediante instalaciones híbridas que combinen energía eólica, solar y almacenamiento en baterías, a un coste inferior al de construir nuevas centrales térmicas de carbón. Así lo concluye un nuevo análisis del centro de estudios internacional especializado en energía Ember.
Según las simulaciones realizadas, estas instalaciones podrían satisfacer entre el 70 % y el 90 % de la demanda eléctrica habitual, hora a hora, con un coste medio de suministro de 56 dólares/MWh. El estudio destaca, además, que los proyectos deberían ubicarse cerca de los principales centros de consumo y de las líneas eléctricas existentes, en lugar de concentrarse exclusivamente en las zonas con mayor potencial eólico. De este modo, se reduciría la necesidad de acometer grandes inversiones en nuevas infraestructuras de transporte eléctrico.
Kazajistán cuenta con algunos de los mejores recursos eólicos del mundo. Sin embargo, esta tecnología apenas representó el 4,4% de su generación eléctrica en 2025, frente a una media mundial del 8,6%.
“Kazajistán dispone de un enorme potencial eólico de alta calidad todavía sin explotar. Combinado con energía solar y un pequeño sistema de baterías, puede alcanzar niveles de fiabilidad similares a los que ofrecen la energía solar y una mayor capacidad de almacenamiento en regiones más soleadas, y hacerlo a un coste asequible. El recurso eólico es excelente en buena parte del territorio, lo que permite desarrollar proyectos híbridos cerca de los centros de consumo y reducir al mínimo la necesidad de construir nuevas líneas de transporte eléctrico”, señala Kostantsa Rangelova, autora del informe.
Un potencial eólico que permite acercar la generación al consumo
Alrededor del 66 % del territorio kazajo registra velocidades medias del viento superiores a los 7 metros por segundo a 100 metros de altura, unas condiciones especialmente favorables para el desarrollo de parques eólicos comerciales. Como referencia, menos de un tercio de Alemania dispone de velocidades del viento superiores a ese umbral.
Para elaborar el análisis, Ember examinó los datos meteorológicos locales de 15 emplazamientos situados cerca de centros de demanda y de líneas eléctricas existentes. A partir de ellos, simuló la producción horaria de 125 configuraciones de plantas híbridas, combinando distintas capacidades de generación eólica y solar y de almacenamiento en baterías.
El objetivo era evaluar hasta qué punto estas instalaciones podían ajustarse a un perfil habitual de demanda eléctrica. Las simulaciones, que comparan generación y consumo hora a hora durante los 30 años de vida útil de los proyectos, confirman que el potencial eólico del país podría convertirse en una fuente de electricidad competitiva y cercana a los consumidores.
La combinación de energía eólica y solar con una pequeña capacidad de almacenamiento permite, además, ofrecer un suministro más constante que la generación eólica por sí sola.
Los resultados indican que estas instalaciones podrían cubrir entre el 70 % y el 90 % de la demanda, dependiendo de su ubicación, con un coste medio de suministro de unos 56 dólares/MWh. En todos los emplazamientos analizados, el coste se situaría por debajo de los 60 dólares/MWh, frente a los entre 70 y 170 dólares/MWh estimados para la nueva generación eléctrica con carbón.
Una gestión inteligente de las plantas híbridas puede aportar flexibilidad al sistema eléctrico
Las simulaciones muestran que las instalaciones híbridas con mejores resultados se diseñan deliberadamente con una capacidad eólica y solar superior a la que puede absorber la demanda en cada hora.
El coste medio de generación de estas plantas se sitúa en torno a los 45 dólares/MWh, en línea con los precios obtenidos recientemente en las subastas eólicas de Kazajistán. A esta cifra se suman aproximadamente 11 dólares/MWh para garantizar un suministro fiable, lo que eleva el coste medio final hasta los 56 dólares/MWh.
Este sobrecoste responde a la capacidad de generación excedentaria que se desaprovecha durante las horas de mayor producción eólica o solar. Se trata de una decisión de diseño de las propias instalaciones, que es sustancialmente diferente de los vertidos renovables impuestos por el operador de la red sin compensación económica.
El informe subraya que, desde la perspectiva del conjunto del sistema eléctrico, no es necesario que cada proyecto garantice por sí solo el 100 % del suministro en todo momento. Por debajo de los 60 dólares/MWh, una instalación individual puede cubrir como máximo entre el 70 % y el 90 % de la demanda.
El 10-30 % restante podría suministrarse de forma más eficiente mediante un sistema eléctrico más flexible e interconectado, una infraestructura que Kazajistán todavía tiene pendiente desarrollar.
Una oportunidad estratégica para reducir la dependencia del carbón
La demanda eléctrica de Kazajistán aumentó un 16 % entre 2020 y 2025, al pasar de 107,3 TWh a 124,6 TWh. Desde 2022, el país es importador neto de electricidad y se ha fijado como objetivo alcanzar la autosuficiencia eléctrica en 2027 y, potencialmente, convertirse en exportador neto en 2029.
El reto es especialmente importante si se tiene en cuenta el peso del carbón en su sistema energético: esta fuente representó el 62 % de la generación eléctrica en 2025, mientras que la antigüedad media del parque de centrales térmicas supera los 50 años.
En este contexto, las plantas híbridas eólicas ofrecen una oportunidad estratégica para afrontar el crecimiento de la demanda, reducir la dependencia de las importaciones y acelerar el desarrollo de una generación eléctrica propia, asequible y fiable. Su implantación permitiría, además, desplegar nueva capacidad a gran escala y cerca de los principales núcleos de consumo.
Kazajistán se ha marcado el objetivo de que las energías renovables alcancen el 15 % de la generación eléctrica en 2030. Sin embargo, todavía no cuenta con objetivos específicos para la energía eólica y solar más allá de ese horizonte.
Por ello, Ember recomienda establecer metas claras de desarrollo eólico y solar para el periodo posterior a 2030, con el fin de ofrecer mayor certidumbre a los inversores y aprovechar mejor el potencial energético del país.
El informe también plantea la necesidad de adaptar las reglas del mercado eléctrico para remunerar adecuadamente la flexibilidad. Según el análisis, este cambio facilitaría la integración de un mayor volumen de generación renovable y permitiría que estas tecnologías contribuyeran también a mejorar la flexibilidad del conjunto del sistema.
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