Ningún comentario Los inversores reaccionaron ayer muy negativamente a la decisión de Voltalia de suspender el inicio del pago de dividendos previsto para el año que viene. Las acciones llegaron a caer un 19% a primeras horas de la mañana, descontando un escenario donde la empresa tenga que iniciar una ampliación de capital debido a su elevado endeudamiento.
La empresa francesa anunció que va a tener pérdidas este año y el que viene, en comparación con las estimaciones de los analistas de 8 millones de euros de beneficio para 2026 y unos 30 millones de euros para 2027. La razón que esgrimió el equipo directivo es un conjunto de elementos negativos, desde la ausencia de plusvalías por la venta de activos, hasta los retrasos en la puesta en marcha de proyectos solares en Brasil.
La compañía lleva sufriendo las consecuencias de restricciones de la producción en sus plantas brasileñas varios años, además de acumular un alto apalancamiento. Al cierre del segundo trimestre de 2026, la deuda neta ya representaba el 68% del valor contable de los activos netos. Los inversores llevan esperando la ejecución del plan de rotación de activos desde junio del año pasado.
Los planes de reducción de costes no se notan en un sector en crecimiento
Aunque en un primer momento, los inversores puedan valorar positivamente el esfuerzo en reducción de costes de una desarrolladora de renovables, a medio plazo, el esfuerzo de hoy quedará diluido por más megavatios en cartera y una base de costes mayor. Por eso, algunas empresas prefieren hablar de la evolución del coste operativo por megavatio instalado.
Este es el caso del desarrollador portugués EDP Renováveis. Su plan estratégico de 2025 incluía una reducción de los gastos operativos estructurales por megavatio de aproximadamente un 20% acumulado entre 2022 y 2028. Aunque en realidad la empresa estaba comprometiéndose a mantener plana su base de costes de 2025 de 800 millones de euros anuales hasta 2028, un objetivo ambicioso teniendo en cuenta que su cartera va a seguir creciendo hasta ese año.
En el caso de Voltalia, el equipo directivo confirmó haber obtenido sinergias por valor de 16 millones de euros en los seis primeros meses, 21 millones de euros acumulados desde que comenzó el plan a mediados de 2025. Es menos de la mitad de los 45 millones de euros de objetivo para el 2030, teniendo en cuenta que las empresas eléctricas suelen ser rápidas en implementar sus programas de reducción de costes, debido al efecto dilución por crecimiento de la base de activos.
Los negocios en pérdidas son difíciles de vender
En diciembre de 2024 EDP Renováveis tuvo que anunciar unos 700 millones de euros en pérdidas potenciales y deterioros de valor como consecuencia de la decisión de abandonar sus proyectos eólicos de 0,5 gigavatios en la región colombiana de La Guajira. La desarrolladora portuguesa esperaba compensar parte de la pérdida con la venta de los proyectos. Hasta el día de hoy esa venta no se ha producido.
Voltalia acumuló unas pérdidas de 40 millones en los seis primeros meses de 2026. Estas incluyen 8 millones de euros de menor valor de los proyectos solares de autoconsumo en Brasil, a través de su filial de consultoría y gestión de la energía, Helexia.
A la pregunta de si la filial Helexia está en la lista de ventas, el consejero delegado de Voltalia, Robert Klein, no quiso dar detalles sobre ninguno de los activos a vender. Sin embargo, la directora financiera Sylvine Bouan comentó que en el proceso "habrá operaciones con plusvalías y otras con minusvalías".
Un problema latente del sector
La venta de activos renovables sin plusvalías se convirtió en un problema generalizado en los años posteriores al confinamiento por la pandemia entre 2020 a 2022, especialmente en 2024. El sobrecoste de todas las interrupciones en la cadena de suministro de turbinas durante la COVID-19 se imputó al valor contable de nuevos proyectos. Como consecuencia, muchos activos se vendieron posteriormente casi sin plusvalías o en minusvalías por su alto valor contable.
Es pronto para decir si esta es la razón por la que Voltalia está teniendo dificultades en ejecutar el plan. El equipo directivo tiene como prioridad crear valor en la venta y por eso necesita más tiempo del que le conceden los inversores, como se puede comprobar en la evolución de la acción.
Es difícil diagnosticar el problema
Al cierre del segundo trimestre, el valor contable bruto de los activos en operación de Voltalia era de 1,1 millones de euros por megavatio, frente a un valor contable de 0,7 millones por megavatio en Solaria Energía y 1,36 millones por megavatio en EDP Renováveis. Estos valores no son comparables porque la proporción de solar y eólica difiere entre las tres empresas.
Aplicando valores de reposición de 0,7 millones a los megavatios de solar y 1,2 millones de euros por megavatio a los de eólica, el valor contable total de los activos en operación de Solaria estaría en línea con este valor de reposición, mientras que el valor contable de Voltalia estaría muy por encima.
Tampoco sería correcta esta comparación, ya que el valor actualizado neto de los activos en operación no tiene por qué coincidir con el valor de reposición. La última palabra la tiene Voltalia para demostrar al mercado que es capaz de reducir el endeudamiento sin recurrir a nuevo capital.
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