El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, ha destacado la importancia del gasoducto del Medgaz, que canaliza el gas a España desde Argelia, un "privilegio" que permite el acceso a este vector energético sin necesidad de proveedores lejanos ni de fletes marítimos, dando "más tranquilidad" también en crisis como la actual.
"Hoy esto a España nos hace poder decir que no prevemos ninguna falta de suministro de gas", ha asegurado Reynés durante su intervención en el foro 'Wake Up, Spain!', organizado por El Español, Invertia y Disruptores, donde ha valorado que la empresa argelina Sonatrach "nunca" haya fallado, ni siquiera cuando la relación diplomática entre ambos países "no era la mejor".
En este sentido, Reynés ha recordado que los vínculos con Sonatrach datan de hace más de 50 años, cuando España recibía gas natural a través de barcos, ya que las infraestructuras de transporte y distribución no estaban lo suficientemente desarrolladas para tener un acceso directo "por tubo".
Desde entonces, la relación se ha ido convirtiendo en "más tela de araña, más compleja", hasta ser el punto de que Argelia es el principal proveedor de gas natural a España. De hecho, las entregas procedentes del país norteafricano supusieron el 34,5% del gas recibido en suelo español en 2025.
"Compartimos una infraestructura básica como es el Medgaz, es accionista nuestro y competimos en el mercado español, porque tienen una comercializadora de gas para la gran industria", ha proseguido Reynés, que ha recalcado la buena sintonía con Sonatrach no ya por el tiempo trascurrido sino porque "nunca" ha fallado.
Naturgy y Sonatrach
Y es que, ha subrayado, "no hemos tenido una falta de suministro por parte de Argelia ni cuando la relación diplomática (con España) no era la mejor de este mundo, como después de la covid".
El presidente ejecutivo de Naturgy ha puesto de relieve el "privilegio" de que España pueda recibir gas natural procedente de Argelia por una infraestructura física (el gasoducto del Medgaz) sin necesidad de depender de proveedores lejanos ni de fletes marítimos.
Especialmente en un contexto geopolítico como el actual, marcado por la guerra en Irán y la volatilidad en los mercados energéticos a cuenta del cierre 'de facto' del Estrecho de Ormuz.









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