Chile y América Latina han avanzado en la descarbonización, convirtiéndose en polos de energía limpia con grandes desarrollos en solar y eólica. Sin embargo, la intermitencia del sol y el viento limita el progreso. Por eso, los Sistemas de Almacenamiento de Energía mediante Baterías (BESS) son fundamentales para asegurar una transición energética estable.
El caso chileno es hoy un laboratorio para el mundo, pero también una señal de alerta. Mientras el país lidera rankings globales de inversión solar, paradójicamente enfrenta niveles récord de vertimiento. Esto significa que energía limpia, generada a costo marginal cero, se pierde porque las líneas de transmisión están saturadas durante el día y no hay dónde guardarla.
Aquí es donde los BESS alteran la ecuación. Al capturar el excedente solar del mediodía y liberarlo durante el bloque nocturno, estas baterías permiten que la matriz deje de depender de centrales termoeléctricas de respaldo que queman carbón o gas cuando cae el sol. No solo limpian la red; la dotan de una flexibilidad que antes era impensable.
Más allá de guardar la electricidad
La relevancia de las baterías trasciende el simple acto de "guardar electricidad". Los BESS aportan lo que técnicamente se conoce como servicios complementarios: control de frecuencia y regulación de voltaje. En una red eléctrica con alta penetración de renovables variables, los BESS actúan como amortiguadores instantáneos, respondiendo en milisegundos ante fluctuaciones que, de otro modo, podrían causar apagones o daños en la infraestructura.
En una región como la nuestra, azotada por eventos climáticos extremos derivados del cambio climático, la resiliencia es una prioridad de seguridad nacional. Una red robustecida con almacenamiento es una red menos vulnerable a las crisis.







Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios