El primer ministro catarí, Mohamed bin Abdulrahmán, ha afirmado en una entrevista en el diario británico Financial Times que la producción de gas natural licuado (GNL) de su país, el segundo exportador mundial, se retomará "en pocas semanas", después de que sus plantas fueran dañadas y el bombeo de gas detenido durante la guerra de Irán.
"En unas pocas semanas, la producción volverá a la normalidad, salvo en la instalación dañada", afirmó desde Suiza el también jefe de la diplomacia de Qatar, uno de los mediadores junto a Pakistán en la ronda de conversaciones entre Estados Unidos e Irán.
"Nuestros equipos llevan movilizados varias semanas", aseveró, y añadió que la petrolera estatal QatarEnergy está "preparando la reanudación de las operaciones normales tan pronto como se normalice la situación en el Estrecho" de Ormuz.
La reapertura del estrecho es uno de los elementos centrales del acuerdo provisional firmado por las partes la semana pasada y una prioridad para el presidente estadounidense, Donald Trump, con el objetivo de aliviar la crisis energética mundial.
Abdulrahmán aseguró que Qatar, uno de los países más afectados por la guerra después de que Teherán respondiera a la ofensiva bélica iniciada por Estados Unidos e Israel con ataques de represalia a los países que albergan bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, ya ha comenzado a preparar sus buques metaneros tras la firma de un memorando de entendimiento para poner fin al conflicto la semana pasada.
El diplomático espera que el tráfico marítimo en el estrecho comience a recuperar la normalidad durante las primeras semanas de vigencia del acuerdo.
El GNL de Qatar
No obstante, advirtió que QatarEnergy solo levantará la situación de "fuerza mayor", en referencia al concepto legal que exime de responsabilidad contractual ante eventos extraordinarios, imprevisibles e inevitables, ajenos al control de las partes, una vez que la empresa estatal considere que "todos los problemas han sido resueltos y que es seguro operar".
La compañía suspendió la producción cuatro días después del inicio de la guerra, tras un ataque con drones contra la enorme planta de GNL de Ras Laffan.
Posteriormente declaró fuerza mayor ante sus clientes y anunció retrasos en los planes para ampliar la capacidad de producción del gigantesco yacimiento North Field, de 77 millones a 126 millones de toneladas anuales para 2027.
De hecho, misiles lanzados en otro ataque iraní contra Ras Laffan en marzo dañaron gravemente instalaciones responsables de aproximadamente el 17 % de la producción catarí de GNL, unas reparaciones que QatarEnergy estima que podrían tardar hasta cinco años.
El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán (y el bloqueo posterior estadounidense ya levantado) ha impedido a Qatar, al igual que a otros productores energéticos del Golfo Pérsico, exportar con normalidad a través de esta vía marítima, aunque Doha logró enviar algunos cargamentos de GNL a Pakistán gracias a una coordinación específica entre Islamabad y Teherán.









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