La industria de Reino Unido paga la electricidad más cara de la AIE: el net zero pone contra las cuerdas a Fahnbulleh
El regulador británico sube un 4% en octubre la tarifa máxima que pueden cobrar las comercializadoras. Reino Unido debate si el net zero encarece la luz o el problema es cómo se reparte la factura. Greg Jackson, fundador de Octopus Energy, la mayor comercializadora del país, reclama reformar el mercado con urgencia
El Reino Unido genera el 28% de su electricidad con eólica y un 5% con solar: solo Alemania le supera entre las grandes economías. Y, aun así, sus hogares pagaron el cuarto precio eléctrico más alto de la UE en el segundo semestre del año pasado (impuestos y cargos incluidos) y su industria, el más caro de todas las economías comparadas. La contradicción lleva meses alimentando una polémica que esta semana ha tocado techo.
El detonante de esta polémica ha sido el anuncio del regulador Ofgem: la tarifa máxima que el regulador fija para los hogares, el llamado price cap, sube un 4% el 1 de octubre y sitúa la factura dual media en 1.723 libras anuales, el nivel más alto en tres años y con 22 millones de hogares afectados. Cornwall Insight anticipa otro 9% en enero.
Dos relatos enfrentados
El Gobierno de Andy Burnham, primer ministro desde julio, defiende que el problema viene de fuera. Su secretaria de Seguridad Energética y Net Zero, Miatta Fahnbulleh, se echó ayer el argumentario a la espalda en una ronda de medios: "Estamos muy expuestos a unos mercados globales de combustibles fósiles sobre los que no tenemos control". La respuesta, sostiene, es acelerar las renovables.
Los datos le dan parte de razón. El precio mayorista del gas ha subido un 61% en tres meses tras el bloqueo del estrecho de Ormuz (por donde pasaba un quinto del crudo y el GNL mundiales). Las facturas siguen un 70% por encima de los niveles previos a 2022.
Enfrente, la oposición y varios think tanks señalan a las políticas de descarbonización. Robert Jenrick, de Reform UK, habla de "ideología". La conservadora Claire Coutinho recuerda que el laborismo prometió rebajar la factura en 300 libras y ha subido casi 400.
La industria británica pagó 238 libras por megavatio hora el año pasado, frente a 138 en Alemania, 112 en Francia, 65 en Estados Unidos y 44 en China. Con precios estadounidenses, su factura de 2024 habría sido 11.400 millones más barata.
El gas manda cada vez menos
Hay un dato que refuerza la tesis del Gobierno. Las renovables cubrieron el 53,1% de la electricidad británica en el primer trimestre de 2026 (récord, según el Departamento de Seguridad Energética y Cero Neto del gobierno británico), con la eólica en el 35,6% del mix y un 30% más de producción que un año antes. El uso de gas para generar cayó un 17%. Y Ember calcula que en torno al 15% de la generación ya está desvinculada del precio del gas gracias a los contratos por diferencia, porcentaje que llegaría al 36% en 2030.
En 2025, cuando el gas cubría menos del 20% del mix, el mayorista promedió unas 60 libras/MWh; cuando superaba el 50%, se disparaba a 130. Las últimas subastas cerraron solar a 65 libras/MWh y eólica marina a 91,2, por debajo o cerca del coste del gas actual.
Según Boston Consulting Group, la factura eléctrica doméstica se ha duplicado en una década, pero solo el 38% de esa subida procede del mayorista: el 45% viene de costes de red y de decisiones políticas, incluidas subvenciones como la Renewables Obligation. Los costes de red han pasado de 136 libras por factura en 2019-20 a 250 en 2026; las subvenciones a la generación, de 127 a 159.
Aquí aparece el círculo vicioso. El consumo eléctrico británico ha caído un 11% desde 2015 por los precios altos, de modo que los costes fijos del sistema se reparten entre menos kilovatios. BCG calcula que, si la demanda sigue bajando, la factura eléctrica media subirá 264 libras hasta 2030, hasta 1.145. "Hay mucho foco en cómo generaremos energía en el futuro, pero eso importa menos si el camino es demasiado caro", advierte Raoul Ruparel, de la consultora. "El Reino Unido no es atípico porque su sistema sea más caro: lo es por cómo hemos decidido pagarlo".
A esto se suma el diseño del mercado: el gas generó el 31% de la electricidad en 2025, pero fijó el precio marginal más del 90% del tiempo.
Ese 90%, sin embargo, está en disputa. Fahnbulleh sostuvo en The Times que el gas fijaba el precio "en torno al 90% del tiempo a principios de esta década", pero que ahora lo hace cerca del 60% y bajará al 50% en 2030: "Estamos tomando medidas decisivas para romper el vínculo entre los precios del gas y de la electricidad". Mike McWilliams, coautor del informe de Civitas (The Institute for the Study of Civil Society), apunta a España: "Parte de nuestros costes responde a errores del pasado que ya no tienen arreglo práctico, y parte a la geografía: pese a la ola de calor, es improbable que tengamos solar tan barata a largo plazo como España".
Futuros británicos de gas (azul, peniques/termia) y electricidad (rosa, £/MWh) a un trimestre vista. El gas se ha más que duplicado desde enero y la electricidad lo ha seguido casi punto por punto: la correlación entre ambas curvas es exactamente lo que está en discusión. Fuente: Argus Media
El menú de soluciones
E3G calcula que los cargos superarán las 100 libras por factura en 2027 y pide pasarlos a impuestos generales. Common Wealth estima entre 130 y 270 libras de ahorro por hogar en 2030 si todos los generadores pasan a contratos a precio fijo, un modelo que ya usan 89 países. BCG propone lo contrario a recortar: elevar la demanda con centros de datos, lo que rebajaría la factura en 324 libras hasta 2035.
Mientras tanto, EDF proyecta 1.790 libras de factura media en 2030 y la OBR calcula que los cargos ambientales pasarán de 10.000 a 19.000 millones en el mismo plazo.
Qué limita y qué no el tope de Ofgem
Conviene precisar el mecanismo, porque se malinterpreta. Ofgem fija una tarifa máxima de referencia que incorpora coste de compra de energía, redes, costes operativos y un margen para las comercializadoras, y la revisa cada trimestre. El tope no se aplica al importe total de la factura, sino a los precios unitarios y a los cargos fijos: quien más consuma, seguirá pagando más de 1.723 libras. Esa cifra, frente a las 1.663 actuales, describe a un hogar de consumo medio, no un techo individual.
Greg Jackson, fundador y consejero delegado de Octopus Energy, el mayor comercializador británico, admite que las medidas del Ejecutivo amortiguan el golpe, pero no lo resuelven. "La decisión del Gobierno de eliminar el IVA de la electricidad y retirar algunos de los peajes e impuestos de las facturas ha ayudado a suavizar el golpe este invierno, pero los recibos siguen siendo demasiado altos", señala. "El Reino Unido continúa estando demasiado expuesto a la volatilidad de los precios globales del gas. Las guerras en Ucrania e Irán han creado una doble crisis sin precedentes, provocando que el precio del gas se haya más que duplicado desde principios de año".
Greg Jackson, director ejecutivo de Octopus Energy.World Economic Forum / Boris Baldinger
Su receta apunta al diseño, con un matiz de mercado: "Necesitamos reformar el mercado de manera urgente, aprovechar mejor nuestra energía eólica y permitir que la gente se beneficie de precios más bajos cuando la energía verde sea abundante". Jackson es, no por casualidad, el principal defensor del precio zonal, la propuesta que el Gobierno descartó el año pasado.
El episodio tampoco es solo británico: en la segunda semana de agosto el mayorista británico promedió 157,07 €/MWh, por detrás del italiano (172,17) y por encima del español (128,92), según AleaSoft, con el TTF al alza y la eólica europea a la baja.
La comparación con España es reveladora porque los instrumentos difieren. Aquí no existe un tope equivalente: la CNMC no limita las tarifas de las comercializadoras. Conviven el PVPC, indexado al mercado diario y a los plazos, y un mercado libre sin máximo regulado. Y la excepción ibérica tampoco fue lo mismo: intervino el coste del gas de las centrales (el mayorista) y no lo que una comercializadora puede facturar por kilovatio hora. Reino Unido interviene el minorista; España intervino el pool.
Similar a nuestro país, el Reino Unido no debate renovables sí o no, sino quién paga los cargos, la red y el respaldo, y si esa factura acaba penalizando justo lo que se quiere impulsar, la electrificación.
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