Renault lleva varios años demostrando que su archivo histórico sirve para algo más que para lucir en un museo. Primero recuperó los nombres Renault 5 (prueba)y Renault 4 (prueba) para convertirlos en eléctricos, después volvió sobre modelos como el R17 con un restomod eléctrico y llevó todavía más lejos la idea con el espectacular Renault 5 Turbo 3E. Entre medias, recuperó igualmente la esencia del Twingo original con el Twingo E-TECH (prueba). Y ahora ha elegido un coche que ocupa un lugar especial en su historia deportiva: el Renault 8 Gordini.
La reinterpretación se llama Renault 8 Gordini Concept y mantiene uno de los rasgos que hicieron peculiar al automóvil de 1964: la propulsión trasera. Solo que donde antes había un pequeño motor de gasolina colocado detrás del habitáculo ahora aparece una mecánica eléctrica de 270 CV.
Renault lo ha concebido como un ejercicio de diseño y patrimonio, no como el anticipo confirmado de un modelo de producción. No ha comunicado capacidad de batería, autonomía, potencia de recarga o prestaciones y tampoco existe por ahora un proyecto comercial asociado al coche. Su siguiente aparición pública será en el Salón del Automóvil de París, que se celebrará entre el 12 y el 18 de octubre.
Así era el R8 Gordini original
Así lucía el modelo original. Renault
El Renault 8 Gordini apareció en 1964 como una versión deportiva del popular R8 preparada por Amédée Gordini, el ingeniero y preparador que ya colaboraba con Renault desde finales de los cincuenta. El primer modelo desarrollaba 95 CV a partir de un motor de 1.108 cm3 situado detrás y enviaba la potencia a las ruedas posteriores. Puede parecer una cifra modesta vista hoy en día, pero prácticamente duplicaba la potencia de un R8 convencional y convirtió aquella pequeña berlina en uno de los deportivos asequibles más particulares de su época.
En 1966 llegó una evolución con motor de 1.255 cm3, cambio de cinco marchas y una velocidad máxima próxima a 175 km/h. También fue un automóvil importante en competición: logró tres victorias consecutivas en el Tour de Córcega entre 1964 y 1966 y sirvió de base para la Copa Renault 8 Gordini, una escuela por la que pasaron pilotos como Jean Ragnotti, Jean-Pierre Jabouille o Jean-Claude Andruet. Renault fabricó algo más de 11.800 unidades del Gordini entre 1964 y 1970, frente a los aproximadamente 1,3 millones de Renault 8 producidos en total.
Detalles históricos
El coche es ahora un dos puertas e igual de compacto. Renault
El nuevo concept no intenta copiar aquellas proporciones. Mide 4,12 metros de longitud, 1,88 de anchura y solo 1,27 de altura, de manera que resulta 12 centímetros más largo, pero casi 40 centímetros más ancho y diez más bajo que el modelo histórico. La transformación más evidente está en que la antigua berlina de cuatro puertas se convierte ahora en un coupé biplaza de dos puertas, con enormes pasos de rueda y una postura mucho más próxima a la de un coche de rally moderno.
Las llantas también juegan con esa idea. Son de 19 pulgadas delante y 20 detrás, una diferencia de diámetro que Renault utiliza para cargar visualmente el peso del diseño sobre el eje posterior y recordar la arquitectura del Gordini original.
Las llantas son de 20 pulgadas.
El frontal conserva el característico morro casi vertical del R8, pero elimina la parrilla y utiliza seis pequeños proyectores circulares como reinterpretación de los faros adicionales que llevaban los coches de rally. Detrás sucede algo parecido: los pilotos quedan prácticamente ocultos cuando están apagados. Existen otros elementos que Renault no podía modificar demasiado. El principal es el color azul acompañado por las dos franjas blancas longitudinales que hicieron inmediatamente reconocible al Gordini.
También sobreviven los pasos de rueda de formas cuadradas, algunos detalles de las entradas de ventilación y la tipografía Gordini, reinterpretada para el nuevo automóvil. Renault define el planteamiento como una especie de “café racer” aplicado al automóvil: eliminar elementos innecesarios y concentrarse en proporciones, materiales y piezas funcionales. Una filosofía que la marca ya utilizó en el Renault 5 Turbo 3E.
Un interior de estilo analógico
El interior nos devuelve a la era analógica. Renault
Dentro también se ha evitado convertir el coche en otro escaparate digital. El salpicadero utiliza una pieza horizontal de aluminio cepillado sobre la que aparecen varios instrumentos circulares. Son pantallas, pero por su forma recuerdan a los relojes analógicos del modelo original. El resto del habitáculo mezcla Alcantara, aluminio y pana azul, mientras los asientos de tipo baquet reinterpretan las formas sencillas que utilizaba el Gordini de los sesenta.
Incluso aparece un cronómetro en el centro del salpicadero en lo que es otra referencia directa al mundo de la competición. Renault asegura haber reducido deliberadamente el número de piezas visibles para dejar un puesto de conducción limpio y centrado en el conductor.
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