En un mercado energético marcado por la volatilidad de precios, la flexibilidad se ha consolidado como un activo estratégico para la industria española. Una de las principales maneras de aprovechar la flexibilidad es el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) de Red Eléctrica.
Este servicio permite a los consumidores generar ingresos directos mediante la gestión inteligente de sus cargas eléctricas. Al reducir su demanda cuando el sistema lo requiere, las empresas perciben una retribución económica mientras protegen la seguridad del suministro nacional.
Caso de éxito: industria del frío
La industria del congelado es el ejemplo idóneo de cómo la operativa diaria de una fábrica puede transformarse en un activo financiero. Gracias al aislamiento térmico y a la masa del producto almacenado, estas instalaciones poseen una inercia térmica natural que les permite actuar como auténticas baterías de frío.
Esta capacidad permite pausar compresores temporalmente sin alterar la temperatura interna ni comprometer el stock. Así, la empresa monetiza su infraestructura en una fuente de ingresos recurrentes. Por ejemplo, una planta de 600 kW recibirá este semestre unos 88.000 €, según el siguiente cálculo:
600 kW (Potencia) × 2.279 h (Disponibilidad) × 0,065 €/kWh = 88.881 €
A esta retribución fija se le suman los pagos por activación. Este incentivo variable ya se ha activado en dos ocasiones en lo que va de 2026.
Características del SRAD
El sistema eléctrico recompensa la flexibilidad de industrias con inercia térmica o cargas modulables, como el sector del frío industrial o las comunidades de regantes, capaces de pausar su consumo sin alterar su operativa. Para monetizar esta capacidad, el marco técnico exige una precisión máxima: una respuesta inmediata en menos de 12,5 minutos y el mantenimiento de la reducción durante dos horas. Si bien el sistema establece una potencia mínima de 1 MW para participar, este requisito ha dejado de ser una barrera de entrada para empresas de menor tamaño.
A través de agregadores de demanda como Voltiva Energy, empresas con potencias menores pueden agrupar sus cargas para acceder a este mercado de flexibilidad, haciendo accesibles unos ingresos que antes estaban reservados únicamente a la gran industria.
La retribución se divide en dos vías:
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Pago por disponibilidad (Fijo): El principal motor de ingresos. Se cobra 65 €/MW cada hora simplemente por estar preparado para actuar, incluso si la red nunca solicita la desconexión.
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Pago por activación (Variable): Un ingreso extra por la energía no consumida cuando el sistema activa el servicio.
El calendario actual finaliza el 30 de junio, con disponibilidad de lunes a viernes de 08h a 00h y los fines de semana y festivos de 22h a 00h.
El acceso al servicio se decide mediante subasta. La próxima convocatoria para el segundo semestre de 2026 se celebrará entre mayo y junio. El proceso consta de una fase de validación técnica y administrativa, donde se verifica que los equipos cumplen con los requisitos de Red Eléctrica, seguida de una fase de puja donde se compite en precio con el resto de los participantes.
El SRAD ha dejado de ser un simple respaldo técnico para convertirse en una herramienta de competitividad financiera. En un entorno de costes elevados, convertir la flexibilidad en ingresos recurrentes permite a las empresas blindar sus resultados y liderar una transición energética más resiliente y colaborativa.
Ana García Garre es Head of Innovation en Voltiva Energy.
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