Repsol presenta el próximo martes una actualización de su estrategia hasta el año 2028, en el que adaptará sus métricas a la nueva realidad de mercado, tras anticipar objetivos en dos años, pero también a los últimos acontecimientos geopolíticos y con un foco mayor en maximizar su negocio de 'Upstream' (Exploración y Producción) con el objetivo puesto en Venezuela y Estados Unidos.
Sin desvelar más pistas, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha dejado claro en sus últimas intervenciones ante analistas que la senda del grupo seguirá con paso firme por el camino de la fortaleza del balance, la retribución de sus accionistas y las inversiones para transformar su negocio.
También transmitirá una mayor apuesta por el negocio del 'Upstream' que le permita estar preparado para aprovechar las oportunidades que puedan surgir en Estados Unidos y, especialmente, en Venezuela, tras los últimos acontecimientos, después de la detención de Nicolás Maduro y la intervención por la Administración de Donald Trump, que han permitido reactivar la actividad petrolera en el país.
Y es que la energética cerró 2025 con un beneficio neto de 1.899 millones de euros, un 8,1% más, en un entorno marcado por la volatilidad de precios de crudo y gas y unos márgenes de refino moderados.
Todo ello, unido a un petróleo al alza en los últimos tiempos debido a la tensión geopolítica in crescendo, han llevado sus acciones a repuntar cerca de un 30% en lo que va de año en Bolsa, superando la cota de los 20 euros por título.
Remuneración al accionista
En lo que se refiere a la remuneración al accionista, la petrolera ya ha marcado esa dirección a un compromiso predecible y creciente con el anuncio de que destinará cerca de 1.900 millones de euros en 2026, con la distribución de 1,051 euros brutos por acción de dividendo en efectivo, un 7,8% más que en 2025, incluyendo los 0,5 euros abonados el pasado mes de enero. Sin olvidar los programas de recompra de acciones.
En el negocio tradicional de Exploración y Producción, tras pulir durante estos últimos años su cartera, hasta reducirla a unos 10-11 países de calidad, Repsol afronta ahora una etapa de generación de valor con un negocio "más rentable, más resiliente y predecible", según consideró Imaz el pasado 20 de febrero en una conferencia con analistas.
De hecho, para 2026, el grupo manejaba unas previsiones con un precio del Brent en una horquilla de 60-65 dólares, aunque las tensiones por el conflicto de Oriente Próximo, ya han llevado esta semana el precio del barril por encima de los 90 dólares. Así, Repsol prevé para este año ya una mayor producción, en un rango de entre 560.000 y 570.000 barriles diarios, frente a los 548.000 de 2025.
Un papel principal dentro de ese área de 'upstream' tendrán Venezuela y Estados Unidos. Sobre el país caribeño, Imaz, tras ser una de las empresas autorizadas por Estados Unidos para llevar a cabo operaciones allí, ya aseguró que Repsol podría incrementar la producción bruta de petróleo en más de un 50% en 12 meses.
En Estados Unidos, las expectativas del grupo también son más que favorables con la producción en Leon-Castile y la futura entrada en operación del proyecto Pikka en Alaska.
Evento de liquidez en el horizonte
Con este potencial, la flexibilidad de Repsol es mayor para decidirse o no por ese "evento de liquidez" para su filial de 'Upstream' en este año, ya sea mediante una salida a Bolsa, una fusión inversa con una empresa que cotice en Estados Unidos o la entrada de un nuevo inversor privado.
La salida a Bolsa en Estados Unidos para este año era una opción que se contemplaba cuando se dio entrada en el capital de la filial al fondo EIG, con una participación del 25%.
De todas maneras, la compañía ha dejado claro en repetidas ocasiones que no tenía prisa en ello y que la "línea roja" en la operación sería la de "mantener el control y el 51% de la participación en este negocio".
En renovables, Repsol proseguirá desarrollando su cartera de proyectos y rotando activos en fase inicial de producción para obtener unas tasas de rentabilidad bajo el principio de una exposición limitada de capital a este negocio. No obstante, previsiblemente aminorará su ritmo con respecto a las metas planteadas anteriormente. De hecho, en hidrógeno verde el grupo ya recortó sus ambiciosas metas iniciales ante el estancamiento en el desarrollo de este vector energético.
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