Con un ambiente enrerecido por los ataques de EEUU a la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el director general de la misma ofreció la nueva versión de la AIE, la 3.0, que consiste principalmente en un nuevo trilema energético en el que la seguridad de suministro ya ha tomado el relevo de la descarbonización o la reducción de emisiones.
Ahora, el nuevo trilema energético de la AIE 3.0 es el formado por la seguridad de suministro en primer lugar y bastante más destacada que las otras dos patas, más nuevas energías con las renovables y nuclear para una mayor electrificación y asequibilidad en los precios.
Aunque la pata medioambiental puede parecer estar incluida en el crecimiento de tecnologías limpias como la solar, eólica, geotérmica y nuclear (no por ese orden), todo indica que ya no tiene la importancia que ha tenido en los últimos años para la AIE.
Cero comentarios a la reducción de emisiones
Un ejemplo es que en su discurso, Birol no habló ni una sóla vez del término Net Zero. Mientras que la palabra seguridad no se la quitó prácticamente de la boca durante su discurso en el Encuentro Anual Interministerial de la AIE que se está celebrando estos días.
Desde los nuevos conflictos bélicos en el mundo, sobre todo la invasión de Rusia en Ucrania, el trilema energético ha cambiado a pesar de los intentos de algunos porque se mantenga.
Ahora, la pata gorda donde se sustenta el trilema 3.0 es la seguridad de suministro, algo que muchos de los consumidores siempre lo ha dado por hecho, pero que en los últimos tiempos está viendo cómo está generando tensiones y creando una volatilidad en los mercados hasta hoy desconocida.
Equilibrio y conexión
Esa seguridad de suministro es fundamental conseguirla con independencia, trabajar por una autonomía energética mayor es fundamental, por eso hay que desarrollar nueva energía de la mano de las renovables y nuclear y electrificar para no depender de terceros que suministren combustibles fósiles, como sería en el caso europeo.
Además si esta pata de la seguridad de suministro no es robusta y fuerte, es complicado que se cumpla la otra pata, la de obtener una energía asequible. La transición no será sin unos precios baratos de la energía y es ahí donde se está fallando a pesar de lo que se quiera decir.
El precio de la energía es más caro que hace unos años en muchos países, por eso ya no se habala de energía barata sino asequible, a ver si los estados y gobiernos son capaces al menos de lograr que sean asequibles, que aunque suene parecido, no es lo mismo.
En definitiva, vienen nuevos tiempos al mundo de la energía. Bienvenida sea la seguridad de suministro, sólo así se podrá construir un futuro mejor para las generaciones del mañana.
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