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Westinghouse forma en Madrid a los operadores del reactor nuclear más avanzado del mundo: así es por dentro el AP1000

En estas instalaciones, los alumnos ensayan maniobras de operación normal, arranques, paradas programadas y gestión de incidentes complejos en un entorno virtual que replica el comportamiento real del reactor

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Madrid se ha convertido en uno de los epicentros europeos de la nueva generación nuclear. La estadounidense Westinghouse Electric Company ha elegido la capital española para albergar el primer simulador de alcance completo en Europa de su reactor AP1000, un diseño de Generación III+ que la compañía define como el estándar más avanzado actualmente en operación comercial.

Desde estas instalaciones, ingenieros y técnicos procedentes de distintos países se entrenan durante años para operar una tecnología que protagoniza buena parte de los nuevos proyectos nucleares impulsados en Asia, Estados Unidos y Europa del Este. El centro madrileño no es solo un aula avanzada: reproduce con precisión milimétrica la sala de control de una central real equipada con un AP1000, permitiendo ensayar desde maniobras rutinarias hasta la gestión de incidentes complejos en un entorno virtual que replica el comportamiento físico del reactor.

Un simulador único en Europa

Se trata del primer simulador de alcance total del AP1000 instalado en un país europeo. La elección de Madrid, según explicó el presidente de nuevos reactores de la compañía, Luca Oriani, en un encuentro con periodistas, responde tanto a factores estratégicos como logísticos: la experiencia acumulada en España tras seis décadas de colaboración y la conectividad internacional de la capital facilitan la llegada de expertos de todo el mundo.

“España es única”, resumió Oriani, destacando la familiaridad de los profesionales españoles con los estándares y métodos de trabajo de la compañía. Westinghouse ha suministrado tecnología a cinco de los siete reactores españoles y mantiene cerca de 450 empleados en el país, cifra que podría elevarse hasta los 1.500 el próximo año, según su presidente en España, Xavier Coll.

El centro de formación cuenta con dos espacios diferenciados: una sala tipo aula —también digital— donde los futuros operadores se familiarizan con los sistemas en las primeras fases de su capacitación, y el simulador de alcance completo, que reproduce exactamente la disposición de la sala de control de una central AP1000. Desde allí se entrenan tres perfiles clave: el supervisor de sala de control, el operador del reactor y el operador de turbinas. En una “pecera” adyacente, los instructores monitorizan en tiempo real cada decisión.

La formación comienza al menos cinco años antes de la entrada en operación de una planta. Dependiendo del perfil, la obtención de la licencia oficial puede requerir entre tres y cinco años de entrenamiento.

Salto generacional: la sala de control 100% digital y 72h sin intervención humana

La sala de control del AP1000 marca una ruptura con las generaciones anteriores. Es completamente digital. Las tradicionales filas de interruptores analógicos han sido sustituidas por pantallas táctiles e interactivas que integran la supervisión y el control de sistemas en una arquitectura de software avanzada.

Solo se mantienen interruptores físicos mínimos destinados a funciones críticas de seguridad. El objetivo es optimizar el factor humano, reducir errores operativos y cumplir los exigentes estándares de los reguladores internacionales para la concesión de licencias.

El rasgo más distintivo del AP1000 es su sistema de seguridad pasiva, desarrollado tras décadas de evolución tecnológica y bajo estándares reforzados tras accidentes como el de central nuclear de Fukushima.

En caso de pérdida total de suministro eléctrico —un escenario extremo— el reactor puede mantenerse en condiciones seguras durante al menos 72 horas sin intervención humana ni energía externa. A diferencia de diseños anteriores, no depende de bombas activas ni generadores diésel para refrigerar el núcleo.

El sistema aprovecha principios físicos básicos como la gravedad, la convección natural y la presión. Depósitos de agua situados en la parte superior del edificio de contención permiten la refrigeración automática del núcleo en caso de emergencia. La arquitectura general del reactor también ha sido simplificada: incorpora un 50% menos de válvulas, un 35% menos de bombas y hasta un 80% menos de tuberías relacionadas con la seguridad respecto a modelos previos, reduciendo así complejidad operativa y costes de mantenimiento.

Potencia y diseño: 1.100 megavatios y 60 años de vida útil

El AP1000 es un reactor de agua a presión (PWR) con una potencia eléctrica bruta aproximada de 1.150 megavatios y una potencia neta cercana a los 1.100. Su núcleo alberga 157 elementos combustibles diseñados para una vida útil de 60 años, con ciclos de recarga cada 18 meses.

El edificio de contención combina una estructura de acero revestida con hormigón armado, preparada para resistir impactos externos severos y fenómenos naturales extremos, desde terremotos hasta condiciones climáticas que oscilan entre los -40 ºC y los 50 ºC. Según la compañía, su diseño compacto ocupa menos de la mitad de un campo de fútbol.

En el interior, el calor generado por la fisión nuclear produce vapor que acciona una turbina convencional conectada a un generador eléctrico. La reducción de interferencias entre sistemas y la simplificación del diseño persiguen mejorar la eficiencia operativa. Westinghouse estima que los costes de instalación pueden reducirse entre la mitad y un tercio frente a tecnologías tradicionales, aunque el precio final depende de variables como la infraestructura previa del país o la experiencia de su industria nuclear.

Implantación global: China, EEUU y Europa del Este

Actualmente operan seis reactores AP1000 en el mundo: cuatro en China y dos en Estados Unidos. En territorio chino hay además 14 en construcción, seis de los cuales entrarán en funcionamiento entre 2027 y 2028.

En la Unión Europea, la compañía proyecta hasta 15 nuevos reactores en países como Polonia, Bulgaria y Ucrania —este último con proyectos paralizados por la guerra—, dentro de la estrategia de expansión nuclear impulsada por varios gobiernos para reforzar la seguridad energética y la descarbonización.

Una de las ventajas operativas destacadas por la empresa es la rapidez de reconexión a la red en caso de apagón. Al no requerir sistemas activos para mantener la seguridad inmediata, el reactor no necesitaría un cierre completo, lo que permitiría recuperar el suministro con mayor agilidad.

El debate español: ¿cierre o prórroga?

La apertura del simulador coincide con un momento clave para el sector en España. El calendario vigente prevé el cierre progresivo del parque nuclear entre 2027 —cuando cesaría el primer reactor de Almaraz— y 2035, con la clausura del de Trillo. Sin embargo, el debate sobre la posible prórroga de la vida útil de las centrales sigue abierto.

Oriani, acostumbrado —según bromeó— a los “debates intensos” sobre energía nuclear en su Italia natal, recordó que las decisiones energéticas evolucionan con el tiempo. “España va a construir nuevas plantas nucleares. Quizá no el año que viene o en los próximos cinco, pero nosotros llevamos 140 años trabajando y podemos esperar”, afirmó.

Por su parte, Xavier Coll evitó descartar una extensión de vida de las centrales actuales: “Veremos si el cierre tiene lugar como está previsto. Desde un punto de vista político y energético es muy difícil”. Incluso en el “peor escenario”, subrayó, la mayor parte de la plantilla española trabaja ya en proyectos internacionales o en tareas de desmantelamiento.

De los grandes reactores a los SMR

Más allá del AP1000, Westinghouse impulsa también el desarrollo de reactores modulares pequeños (SMR), como el AP300, y el eVinci, un microrreactor concebido para aplicaciones industriales y redes locales aisladas. La compañía ha reorganizado su modelo operativo en dos grandes divisiones globales: una centrada en plantas en operación y otra en nuevos reactores, anticipando un escenario internacional de extensión de vida útil y nuevas construcciones.

La elección de Madrid como centro de formación del AP1000 refuerza una relación histórica con la industria española que se remonta a la central de Zorita en los años sesenta y que continuó con proyectos como Almaraz, Ascó y Vandellós II, en colaboración con entidades como SEPI, Tecnatom y ENUSA.

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