Eléctricas

Los reguladores europeos proponen dar incentivos para hacer más flexibles los sistemas eléctricos

El organismo europeo recomienda evaluar el impacto del diseño de las tarifas de red sobre la participación de los usuarios activos, incluyendo posibles diferencias tarifarias entre consumidores activos y pasivos, así como la aplicación de descuentos, exenciones u otros tratamientos diferenciados

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La Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) ha aprobado una recomendación dirigida a las autoridades regulatorias nacionales para evaluar los incentivos regulatorios y las barreras existentes a la integración de servicios de flexibilidad eléctrica sin combustibles fósiles en los sistemas energéticos europeos, con el objetivo de facilitar la participación de recursos distribuidos como el almacenamiento, la respuesta de la demanda y los agregadores en los mercados eléctricos.

La recomendación, adoptada el 19 de marzo de 2026, establece un marco común para que los Estados miembros identifiquen obstáculos regulatorios y de diseño de mercado que limitan el acceso de nuevos actores a los servicios del sistema eléctrico, en el contexto de la elaboración de los informes nacionales de evaluación de necesidades de flexibilidad exigidos por la normativa europea antes del 25 de julio de 2026.

Incentivos

El documento plantea que las autoridades regulatorias analicen de forma sistemática la existencia de incentivos adecuados para que los operadores de transporte y distribución consideren alternativas a la expansión tradicional de redes, como la contratación de servicios de flexibilidad proporcionados por generación distribuida, almacenamiento o gestión activa de la demanda.

ACER identifica como principales barreras persistentes la falta de marcos jurídicos claros para la participación de nuevos actores, la ausencia de señales económicas adecuadas para activar la flexibilidad, los requisitos restrictivos para acceder a los servicios de balance y gestión de congestiones, así como los procedimientos administrativos complejos o desproporcionados que dificultan el acceso al mercado eléctrico.

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El modelo planteado prevé un esquema centralizado en el que el operador del sistema actuará como contraparte para la corrección de programas de energía y la compensación económica entre agregadores y comercializadores cuando se active flexibilidad de la demanda.

La agencia subraya que estas limitaciones siguen afectando al despliegue de recursos energéticos distribuidos en varios Estados miembros y advierte de que la disponibilidad de contadores inteligentes y de contratos eléctricos con precios dinámicos continúa siendo desigual en la Unión Europea, lo que reduce la capacidad de los consumidores para participar activamente en la provisión de servicios de flexibilidad.

Impacto de las tarifas

Asimismo, el organismo europeo recomienda evaluar el impacto del diseño de las tarifas de red sobre la participación de los usuarios activos, incluyendo posibles diferencias tarifarias entre consumidores activos y pasivos, así como la aplicación de descuentos, exenciones u otros tratamientos diferenciados que puedan desincentivar la prestación de servicios de flexibilidad.

La recomendación introduce además un conjunto armonizado de indicadores para facilitar la evaluación de seis grandes categorías de barreras regulatorias y de mercado, entre ellas la falta de incentivos para proporcionar flexibilidad, las restricciones en los servicios de balance, las limitaciones en los mecanismos de gestión de congestiones, la complejidad de los procedimientos administrativos y la ausencia de incentivos regulatorios para que los operadores de redes consideren soluciones alternativas a las inversiones convencionales.

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Según detectan desde SmartEn, existen siete grandes barreras que van desde la limitada contratación de recursos energéticos descentralizados por parte de los operadores de red hasta las restricciones de acceso a señales de precio, la escasa disponibilidad de datos energéticos y la falta de marcos que impulsen la innovación y la participación local.

Según ACER, este enfoque permitirá mejorar la coherencia entre los análisis nacionales y facilitar la elaboración de un informe europeo conjunto sobre barreras a la flexibilidad eléctrica, con especial atención a los aspectos de relevancia transfronteriza y a la eliminación de obstáculos que afectan a la participación de recursos no fósiles en los mercados eléctricos mayoristas y en los servicios de operación del sistema.

Evaluación homogénea

El organismo europeo recuerda que los informes nacionales deberán elaborarse con base en datos proporcionados por operadores de transporte y distribución siguiendo la metodología común adoptada por ACER en 2025, lo que permitirá evaluar de forma homogénea las necesidades de flexibilidad en los distintos Estados miembros.

La agencia reconoce, no obstante, que el plazo previsto para la aprobación de los primeros informes nacionales podría limitar la disponibilidad de algunos datos en esta primera fase, por lo que prevé establecer mecanismos adicionales de cooperación con las autoridades regulatorias nacionales para completar la información necesaria en el marco de su seguimiento europeo de las barreras regulatorias a la flexibilidad energética.

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