Renovables

Al CEO de Vestas no le gusta el viaje de Sánchez a China

Andersen ha subrayado que la energía eólica no es únicamente una apuesta tecnológica, sino una herramienta estratégica para la seguridad económica y energética del continente

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El consejero delegado del gigante eólico danés Vestas y presidente de la patronal europea WindEurope, Henrik Andersen, ha aprovechado el escaparate internacional del congreso del sector en Madrid para lanzar un mensaje incómodo al Gobierno español: el reciente viaje de Pedro Sánchez a China y su reunión con el fabricante Mingyang llegan en un momento especialmente sensible para la industria eólica europea, que reclama cerrar filas para reforzar su autonomía energética e industrial frente al avance de competidores exteriores en plena carrera estratégica por el control de la transición energética.

Andersen subrayó que la energía eólica no es únicamente una apuesta tecnológica, sino una herramienta estratégica para la seguridad económica y energética del continente. “Cuando veo al presidente del Gobierno de España en China la semana pasada, me viene a la cabeza un viejo dicho danés: quizá no deberías cruzar el río para conseguir agua”, afirmó ante los asistentes.

Sus palabras contrastaron con el mensaje defendido por Sánchez en el mismo foro, donde reivindicó la decisión de España de liberarse de la dependencia de los combustibles fósiles mediante el impulso decidido de la energía eólica y otras renovables. El jefe del Ejecutivo presentó la transición energética como un elemento central de la soberanía económica del país y del proyecto europeo.

No obstante, la reunión mantenida con representantes del fabricante chino Mingyang generó inquietud entre parte del sector eólico europeo presente en el encuentro, que observa con preocupación el avance de la industria asiática en un mercado considerado estratégico para el desarrollo industrial de la Unión.

Acelerar el despliegue

En otra de sus invertenciones, el CEO de la compañía lanzó además un mensaje de urgencia a gobiernos y reguladores para acelerar el despliegue de la eólica marina en Europa, advirtiendo de que la incertidumbre administrativa y los retrasos en los proyectos constituyen uno de los principales obstáculos para el crecimiento del sector. Recordó que las inversiones multimillonarias requieren calendarios previsibles y que los retrasos prolongados tienen un efecto dominó que termina afectando a toda la cadena de desarrollo.

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El directivo alertó también del riesgo de inflar las carteras de proyectos con iniciativas que no avanzan en la práctica, lo que calificó como “proyectos fantasma” que bloquean la planificación real del sistema eléctrico europeo. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas internacionales y por la dependencia exterior de la energía, insistió en que “cada día cuenta” en la carrera por reforzar la seguridad energética del continente.

Andersen reclamó simplificar los procesos administrativos y acelerar la concesión de permisos, poniendo como ejemplo la reforma alemana orientada a reducir la burocracia en la tramitación de parques eólicos marinos. A su juicio, ese tipo de decisiones exige determinación política para priorizar infraestructuras críticas frente a procedimientos excesivamente complejos.

Presiones políticas para rebajar los precios

El dirigente empresarial advirtió además de que las presiones políticas para rebajar los precios en futuras subastas eléctricas pueden convertirse en un factor perjudicial para el desarrollo del sector, al afectar a la viabilidad de proyectos que requieren grandes inversiones iniciales.

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Incluso se refirió a la experiencia reciente de Dinamarca, su país de origen, donde el fracaso de una subasta eólica marina en 2024 obligó a replantear el modelo de contratos y retrasó nuevas convocatorias. “Hay que acelerar, no retrasar”, concluyó, en un llamamiento directo a los responsables políticos europeos para actuar con mayor rapidez ante un escenario energético que definió como una carrera contra el tiempo.

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