Leopoldo Alejandro Betancourt López ha pasado de ser un cuestionado empresario contra el que la justicia de Estados Unidos abrió una investigación en 2018 por supuesto blanqueo de capitales en la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) a ser el hombre que controlará el crudo venezolano para ese mismo país durante los próximos 100 años.
Mejor conocido en su país como "bolichico" por enriquecerse rápidamente con contratos opacos otorgados por el Gobierno chavista, Betancourt es el líder de North American Blue Energy Partners (NABEP), la empresa privada que recibió la concesión para perforar 17 campos petroleros que albergan unos 65.000 millones de barriles de crudo, equivalentes a cerca de una quinta parte de las reservas de Venezuela.
"Esta operación permitirá desplegar ese potencial en beneficio sustancial tanto de venezolanos como de estadounidenses", dijo Betancourt, de 46 años, citado en un comunicado de NABEP, luego de que la Casa Blanca revelara los detalles del histórico pacto anunciado la semana pasada entre EEUU y Venezuela.
Betancourt López, cuyas cuentas son investigadas en países como Suiza aunque sin acusación formal, emergió en el mundo empresarial bajo la gestión del fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013) con la creación de la empresa Derwick Associates de Venezuela S.A. para la construcción de plantas eléctricas en medio de una crisis eléctrica que a día de hoy se mantiene en el país suramericano.
Las acusaciones sobre Alejandro Betancourt
Su empresa recibió entonces 2.900 millones de dólares en presuntos sobreprecios, de acuerdo a estimaciones de la organización Transparencia Venezuela, y por el caso la Justicia venezolana inició una investigación que cerró en 2015.
Derwick también estaba señalada por otorgar sobornos a funcionarios venezolanos, como el ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello, para sobrefacturar.
Años después, Betancourt entró al mundo petrolero con una participación en Petrozamora, una compañía con operaciones en Maracaibo, Zulia (noroeste), que luego se convirtió en núcleo de NABEP, la empresa que hoy se presenta como la segunda mayor productora de crudo de Venezuela, con una producción superior a los 200.000 barriles diarios.
El crudo venezolano
Según Transparencia Venezuela, hasta mediados de octubre de 2025, Betancourt estaba vinculado con al menos 50 empresas en unos 15 países de América, Europa y Asia, "dedicadas a la prestación de servicios financieros, compra y venta de petróleo y la construcción de obras civiles".
En 2022, el entonces ministro de Petróleo de Venezuela, Tareck El Aissami -actualmente detenido por corrupción- dijo que Betancourt había recibido dinero en un esquema de corrupción dentro de la estatal que comprometió 4.850 millones de dólares.
La Justicia venezolana aparentemente lo investigaba de forma secreta.
Este mismo caso llevó a que la Audiencia Nacional de España iniciara una investigación en su contra tras una denuncia de la Fiscalía que pretendía dilucidar si ciudadanos venezolanos habrían cometido blanqueo de capitales mediante inversiones en España con dinero procedente de la petrolera estatal venezolana PDVSA y de la empresa privada Administradora Atlantic.
La causa también fue archivada, después de que Venezuela hiciera lo propio.
El caso en Estados Unidos tampoco avanzó. Rudy Giuliani, (exalcalde de Nueva York) entonces abogado personal de Trump, defendió en 2019 al empresario y presionó al Departamento de Justicia estadounidense para que no presentara cargos contra él por lavado de dinero y extorsión, según publicó entonces el diario The Washington Post.
Los dos se reunieron en Madrid a comienzos de agosto, cuando Giuliani se alojó en una lujosa residencia propiedad de Betancourt y hablaron sobre la investigación del Departamento de Justicia que amenazaba con afectarle, de acuerdo con ese diario, que citaba a varias fuentes familiarizadas con la situación.
Un mes después, Giuliani formó parte de un equipo de abogados de Betancourt que se reunió con el jefe de la división criminal del Departamento de Justicia de EEUU y argumentó que su cliente no debería afrontar cargos criminales dentro de un caso federal sobre lavado de dinero.
Betancourt no había sido identificado como acusado en el caso, pero fuentes cercanas a la investigación afirmaron en ese entonces al diario The Miami Herald que él es el "Conspirador 2" que aparecía mencionado en la acusación criminal.
NABEP
Con todo este historial, Estados Unidos dio su visto bueno para que su empresa NABEP dirija la explotación del petróleo venezolano.
El acuerdo fue firmado por los secretarios de Estado, Marco Rubio y de Defensa (Guerra), Pete Hegseth, y otorga a la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono una participación del 35% en la propiedad de NABEP, que invertirá 100.000 millones de dólares.
Hasta ahora la Oficina, creada en diciembre de 2022 para movilizar inversión privada y financiación pública hacia tecnologías, empresas y cadenas de suministro consideradas críticas para la seguridad nacional, no había anunciado inversiones directas en el extranjero.
NABEP comunicó que ejercerá el control operativo del negocio, mientras que el Ejecutivo de EEUU tendrá un acceso preferencial al 20% de su producción a precio de costo.
La compañía tiene su sede en Barbados y tres oficinas en Venezuela - Caracas, Maracaibo y Lechería,- según la información corporativa.
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