Petróleo & Gas

BIP: "el petróleo podría dispararse entre 130 y 170 dólares si se recrudecen los ataques en Oriente Medio"

Expertos de la consultora actualizan sus proyecciones para precios del crudo y el gas, anticipando una Semana Santa con carburantes caros. Interpretan que la liberación de reservas anunciada por varios países como España es "un mensaje para calmar al mercado"

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Jesús Ruiz, consejero delegado de BIP Iberia, explicó ayer en un encuentro con periodistas que, aunque hasta ahora EEUU e Israel habían intentado evitar daños en las infraestructuras energéticas para permitir las exportaciones de petróleo, los últimos acontecimientos cambian el tablero.

Hasta el momento, según BIP, no hay un impacto relevante sobre activos de negocio petrolero en Irán ni en otros países, y los actores implicados están actuando con contención. Sin embargo, la represalia contra una instalación gasística qatarí introduce una variable nueva: la posibilidad de que el conflicto se extienda a otros países productores y afecte a infraestructuras críticas para el suministro mundial.

Jesús Ruiz, CEO de BIP Iberia
Irán vuelve a atacar Ras Laffan y lanza misiles sobre infraestructuras de GNL en Emiratos y de petróleo en Arabia Saudí
La Guardia Revolucionaria iraní aseguró este jueves que seguirá atacando la infraestructura energética de los aliados de Estados Unidos en el golfo Pérsico.

¿Cómo pueden avanzar los acontecimientos?

José Burgos, socio de BIP del área de Energía, planteó tres posibles evoluciones del conflicto en función de la intensidad de los ataques y su duración. En el primero, el de la situación actual con restricciones severas en el estrecho de Ormuz, el precio del crudo se mantendría entre 100 y 130 dólares. Es el rango en el que nos movemos ahora, en la franja baja gracias a la liberación de reservas estratégicas, pero con los últimos ataques presionando al alza.

El segundo escenario, que hasta ayer era una hipótesis, empieza a cobrar cuerpo. Si se producen más ataques a infraestructuras energéticas, una restricción total del tránsito por Ormuz o una extensión del conflicto a más países, el precio podría situarse entre 130 y 170 dólares, e incluso superar esa cifra si la escalada es mayor.

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Este activo es la reserva de gas natural más grande del mundo y se opera de forma conjunta por Irán y Qatar.

El tercer escenario, el de una relajación del conflicto, llevaría los precios a caer rápidamente por debajo de los 100 dólares. Pero los acontecimientos de las últimas horas apuntan más bien en dirección contraria.

Un problema para los países más vulnerables

Ruiz subrayó que el verdadero impacto de esta crisis no será tanto en EEUU como en las economías asiáticas. “China saca por el estrecho de Ormuz casi todo su petróleo, y Trump busca debilitar a Pekín. El problema es para países como China, India, Corea o Japón”, señaló. La crisis de Ormuz, insistió, es más problemática para los consumidores con menos recursos.

La demanda de petróleo, aunque poco elástica por precio a corto plazo, acaba resintiéndose si los precios altos se prolongan. Estos además pueden llevar a que se reactive centrales de carbón como hizo rapidamente China, e incluso animar ciertas decisiones de inversión. “En caso de que el conflicto se prolongue, con precios superiores a 100 dólares por barril, comenzará a movilizarse capital para impulsar la producción de activos como el shale oil”, añadió Burgos. También es probable el incremento del número de arbitrajes, algo habitual en situaciones de disrupción.

La respuesta europea y española

El Gobierno español anunció el martes la liberación de 11,5 millones de barriles de sus reservas estratégicas, equivalentes a 12,3 días de consumo nacional. Para los expertos de BIP, la medida tiene más valor simbólico que efectivo. “No es una cantidad relevante, es lo que pasa por Ormuz en una mañana, pero se ha hecho en coordinación con otros países y busca calmar al mercado”, explicó Ruiz.

En cuanto al Consejo de Ministros extraordinario previsto para mañana viernes, en el que Pedro Sánchez anunciará un paquete de medidas, BIP no cree probable que se lancen grandes medidas fiscales. “Europa tiene impuestos muy altos en combustibles para tener capacidad de recortar y mitigar el impacto de estas crisis, pero donde no tiene margen es sobre la ganancia de los operadores”.

Semana Santa cara y verano incierto

Los consumidores españoles afrontarán una Semana Santa con precios altos de carburantes, y también el gas presionará al alza la electricidad. Sin embargo, el verdadero termómetro será el verano, la época de mayor consumo, si la situación se mantiene.

De momento, los mercados de futuros no están anticipando una crisis prolongada. “Todavía no marcan cuán larga es la expectativa de que esto se prolongue. Estamos dentro de las cinco o seis semanas que dijo Trump, pero hay sensación de improvisación”.

Por último, BIP recordó que la invasión de Ucrania tuvo un impacto mayor en los precios que la crisis actual, por factores como la pérdida del diésel refinado ruso, la debilidad del euro y un pánico bursátil más intenso. Pero aquello no resta gravedad a lo que puede venir si el conflicto en Oriente Medio sigue escalando.

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