La Asociación Española de Fabricantes de Estufas, Chimeneas y Cocinas para Combustibles Sólidos (AEFECC) lamenta que, una vez más, la calefacción por biomasa quede relegada en las políticas energéticas de la Administración. A partir del 1 de junio de 2026, el IVA aplicable al pellet, las briquetas y la leña volverá del 10% al 21%, finalizando así la medida temporal aprobada en marzo para hacer frente a la crisis energética.
Esta subida impositiva afecta directamente a más de 2,5 millones de hogares españoles que utilizan biomasa para calefacción, especialmente en zonas rurales donde es, en muchos casos, la principal fuente de calor.
Medidas temporales frente a combustibles fósiles con ventajas permanentes
Según el Real Decreto-ley 7/2026, la rebaja del IVA para los biocombustibles sólidos (pellet, briquetas y leña) ha estado vigente solo desde finales de marzo hasta el 31 de mayo, condicionada además a la evolución del IPC.
"Una vez más, la biomasa recibe migajas fiscales temporales mientras los carburantes fósiles tienen tratamientos más favorables. Es difícil entender cómo hablamos de transición energética mientras penalizamos fiscalmente a una energía renovable local para calefacción que ya utilizan millones de españoles", señala Carlos Oliván, Presidente de AEFECC.
La asociación destaca la contradicción de políticas que incentivan la electrificación total mientras desincentivan alternativas renovables ya consolidadas. "El reciente 'gran apagón' demostró los riesgos de concentrar todo el sistema energético en la electricidad. Necesitamos diversificación, no dependencia única", añade.
Europa apoya la biomasa, España la penaliza
Mientras España aplica medidas temporales y cambiantes, otros países europeos mantienen desde hace años un IVA reducido permanente para los biocombustibles sólidos. Países como Francia, Portugal, Alemania, Austria o Bélgica han entendido que apoyar fiscalmente la biomasa forma parte de una política energética coherente con la descarbonización.
En España, sin embargo, los biocombustibles sólidos no cuentan con medidas fiscales diferenciadas de los suministros fósiles. Al contrario: cada pocos meses caduca una medida temporal, generando incertidumbre en consumidores y empresas del sector.
Impacto en hogares y en el sector
La subida del IVA del 10% al 21% supone un incremento directo y significativo del coste final de los biocombustibles en los hogares. Para familias que utilizan biomasa como fuente principal de calefacción, especialmente en zonas rurales o de menor renta, este incremento representa una carga económica importante.









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