China da un paso decisivo en el reciclaje de baterías de coches eléctricos
A partir del próximo 1 de abril, lanzará una serie de medidas para rastrear y reciclar las baterías de los vehículos eléctricos, con una plataforma nacional que vigilará su ciclo completo
China sigue empeñada en conseguir que sus cada vez más numerosos coches eléctricos sean todo lo sostenibles que se espera. En este sentido, tras activar un plan estatal para que las firmas automotrices incorporen más materiales reciclados en las baterías de sus vehículos cero emisiones, ahora el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) ha dado el pistoletazo de salida a unas normas que entrarán en vigor el próximo 1 de abril de 2026: que las baterías usadas de coches sean completamente reutilizables.
El detonante no es casual. China vendió más de 16 millones de vehículos de nueva energía (NEV, por sus siglas en inglés) durante el pasado 2025, un 28% más que el año anterior. Para 2030, los expertos prevén que el volumen de baterías retiradas supere el millón de toneladas anuales. Sin un control férreo, el riesgo de vertidos ilegales, incendios o flujos incontrolados sería enorme. Por eso, estas reglas no solo regulan, sino que transforman la industria entera.
La plataforma nacional: ojos en cada batería
Tech Moment - Battery propulsion. FOTO: Volvo Cars
El corazón de estas normas es una plataforma informática nacional que seguirá el ciclo vital completo de cada batería. Podría decirse que hablamos de una especie de DNI digital que vincula datos clave: fecha de producción y venta del vehículo, código de la batería, reparaciones, sustituciones y desmontaje, hasta el reciclaje final. Cada pila recibirá un código único según el estándar GB/T 34014.
Los fabricantes e importadores de baterías y NEV tienen plazos claros. Dentro de seis meses tras obtener la certificación obligatoria de producto, deben entregar guías detalladas de desmontaje. Y en solo 20 días después de emitir el certificado de conformidad, reportar datos esenciales. Esto cierra puertas a circuitos negros donde las baterías usadas acababan en manos equivocadas, con todos los peligros que eso implica: desde explosiones por mal almacenamiento hasta contaminación por metales pesados.
Además, al achatarrar un vehículo eléctrico, la batería debe quedarse con él. Nada de separaciones aleatorias. Esta obligación recae en empresas de desguace, que reportarán todo a la plataforma. Es un cambio radical que evita que pilas defectuosas circulen libremente.
De la cuna a la tumba
Blade Battery de BYD.BYD
Los grandes actores principales como CATL o BYD no podrán mirar para otro lado. Las normas les exigen montar estaciones de reciclaje en proporción a sus ventas regionales, publicitar contactos y aceptar todas las baterías usadas que les entreguen, vengan de donde vengan: talleres, centros de intercambio o desguaces. Rechazarlas será imposible.
En la producción, el diseño cambia: deben usar materiales de baja toxicidad y fáciles de reciclar. El MIIT impulsará tecnologías nuevas, como procesos que ya recuperan hasta el 96,5% del litio o el 99,6% de níquel, cobalto y manganeso. Brunp Recycling, filial de CATL, lidera con capacidad para 120.000 toneladas anuales y maneja más del 50% del mercado chino, valorado en unos 78.000 millones de dólares el año pasado. Otras empresas de intercambio de baterías también entrarán en el juego pues deberán entregar las usadas a centros autorizados, sin excepciones. Todo bajo supervisión legal, con multas para quien se salte las reglas.
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