Colapsa Ascend Elements: el fin del "optimismo ciego" en el reciclaje de baterías en EEUU
Declara bancarrota tras recaudar 1.100 millones de dólares en capital y ayudas, alcanzando una valoración de 1.600 millones. Pese al respaldo de gigantes como Temasek y Qatar Investment Authority, su megaplanta de Kentucky fracasó por errores operativos y de gestión, el desplome del 90% en el precio del litio y la pérdida de 316 millones en subvenciones federales
El sector del almacenamiento energético en EEUU recibe este mes de abril un duro golpe con la caída de una firma referente. Ascend Elements, la empresa que se presentaba como el pilar fundamental para la independencia de la cadena de suministro de baterías, se declaró en bancarrota. Tras haber recaudado más de 1.100 millones de dólares de socios estratégicos como Honda y SK Group, su caída marca el fin de una era de euforia inversora y pone de manifiesto la extrema fragilidad del mercado del reciclaje frente a la geopolítica.
La crisis de Apex 1: Un error de ejecución
El proyecto que debía consolidar a la empresa, la megaplanta Apex 1 en Hopkinsville (Kentucky), terminó convirtiéndose en su sentencia de muerte. Diseñada para ser la primera instalación a escala comercial en Norteamérica capaz de producir materiales de cátodo (pCAM) a partir de baterías usadas, la planta quedó atrapada en un ciclo de ineficiencia operativa.
El gobernador de Kentucky, Andy Beshear, y el entonces CEO Mike O’Kronley (centro), junto a ejecutivos de Ascend Elements y funcionarios estatales y locales, en el inicio de las obras de la planta Apex 1 en Hopkinsville, Kentucky, el jueves 20 de octubre de 2022Ascend Elements
La dirección de la compañía apostó por una estrategia de alto riesgo: el diseño y la construcción simultánea. Esta falta de planificación lineal derivó en fallos de ingeniería críticos que obligaron a realizar modificaciones estructurales sobre la marcha, disparando los costes. El resultado fue una parálisis constructiva con la obra ejecutada apenas al 60% y una deuda acumulada con proveedores que supera los 140 millones de dólares. El propio CEO de la firma, Linh Austin, ha reconocido recientemente que la empresa arrastraba una "gestión fiscal y operativa deficiente" que agotó sus reservas mucho antes de alcanzar el umbral de rentabilidad.
"El cofundador y director de tecnología (CTO) de Ascend Elements, el Dr. Eric Gratz, con un cargamento de material de cátodo descarbonizado para baterías de vehículos eléctricos, fabricado a partir de baterías de iones de litio recicladas y chatarra.Ascend Elements
Trump, los recortes y el mercado del litio
Si la gestión interna fue el detonante, el contexto macroeconómico y político de 2026 ha sido el martillo. Ascend Elements se ha visto estrangulada por un doble factor externo. Por un lado, la administración de Donald Trump ejecutó un giro radical en la política energética, cancelando subvenciones federales clave. Entre ellas, una partida de 316 millones de dólares del Departamento de Energía que era el último salvavidas para la planta de Kentucky. La retirada del apoyo público, sumada a la eliminación de incentivos para la compra de vehículos eléctricos, ha desplomado las proyecciones de demanda a corto plazo.
Por otro lado, el mercado global de materias primas ha dejado de favorecer el reciclaje. El precio del litio ha caído un 90% desde sus máximos de la década debido a la sobrecapacidad de producción en China. En este escenario de precios bajos para el material virgen, el proceso de reciclaje de Ascend, tecnológicamente avanzado pero costoso, ha perdido su ventaja competitiva. Resulta, paradójicamente, más económico importar material nuevo de Asia que procesar el "oro negro" de las baterías usadas en suelo estadounidense.
La caída de Ascend Elements no es un evento aislado. Es parte de una "extinción masiva" de startups (similar a lo ocurrido con la europea Northvolt) que prometieron escalar soluciones de economía circular sin contar con la volatilidad de las materias primas. El sector ha pasado de un optimismo desbordado a un realismo brutal: la recuperación de materiales no es solo una cuestión de ingeniería, sino de escala y supervivencia financiera.
¿Qué futuro queda?
Con la declaración de bancarrota, Ascend Elements busca ahora una venta rápida de sus activos para salvar su propiedad intelectual. Mientras tanto, la industria en EEUU está abandonando las grandes ambiciones de reciclaje químico para centrarse en modelos más sencillos, como la reutilización de baterías para almacenamiento estacionario de red. El colapso de Ascend deja una lección clara: en 2026, la tecnología más brillante no sirve de nada si no puede sobrevivir a un cambio de gobierno o a una caída en el precio de los metales. El ambicioso proyecto de Kentucky queda, por ahora, como un esqueleto industrial en medio de la crisis del almacenamiento.
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