Conducimos los Geely E5 y Starray EM-i: enchufados al mercado
Tras conocerlos en persona, conducimos los dos SUV de Geely llamados a ganar peso en España con su apuesta por el diseño, la calidad, la tecnología y, sobre todo, la electrificación
Hace unas semanas tuvimos la oportunidad de conocerlos en una primera toma de contacto estática. Entonces ya quedaba claro que Geely no venía a cubrir expediente en el mercado español, sino a construir una gama con aspiraciones reales de volumen. Pero es ahora, después de haber podido conducirlos, cuando se entiende mejor el sentido de esta doble ofensiva: por un lado, el Geely E5, un SUV 100% eléctrico; por otro, el Starray EM-i, un híbrido enchufable pensado para quienes todavía no quieren, o no pueden, dar el salto completo al coche eléctrico.
No son dos coches rivales entre sí, aunque compartan filosofía de marca, enfoque tecnológico e incluso parte del lenguaje de diseño. En realidad, son dos respuestas distintas a una misma pregunta: cómo electrificar la movilidad cotidiana sin convertir el uso del coche en una complicación. Y ahí está, probablemente, una de las claves de ambos modelos.
Porque más allá de la potencia, de la autonomía homologada o de la lista de equipamiento, lo interesante en este caso es que Geely ha tratado de resolver dos necesidades muy concretas. El E5 apunta a quien ya ve viable un eléctrico como coche principal. El Starray EM-i, en cambio, se dirige a ese conductor que quiere circular muchos kilómetros en eléctrico en el día a día, pero valora seguir teniendo un depósito de gasolina como red de seguridad en los desplazamientos largos.
Dos caminos hacia la electrificación
Son dos apuestas de lo más atractivas. Geely
El Geely E5 entra en un terreno especialmente competitivo: el de los SUV eléctricos de tamaño medio. Mide 4,61 metros de largo, ofrece hasta 475 kilómetros de autonomía WLTP en ciclo combinado y recurre a un motor de 160 kW, equivalentes a 218 CV. Está construido sobre la arquitectura GEA, cuenta con batería LFP y apuesta por una presentación interior y tecnológica que busca ir un paso más allá de lo que tradicionalmente se espera en su franja de precio.
El Starray EM-i juega otra partida. Es más grande, con 4,74 metros de longitud, y su argumento central no es tanto la autonomía eléctrica pura como la versatilidad. Combina un motor de gasolina 1.5 con un propulsor eléctrico para entregar una potencia conjunta de 262 CV y homologa hasta 1.055 kilómetros de autonomía total, con una autonomía eléctrica que, en función de la batería, puede alcanzar 136 kilómetros WLTP combinados y hasta 184 kilómetros en uso urbano.
Geely E5: facilidad de uso
Su autonomía eléctrica te permite viajar tranquilo. Geely
Lo primero que transmite el Geely E5 en marcha es naturalidad. No busca impresionar con una respuesta brusca ni con una puesta en escena artificialmente deportiva. Su planteamiento es otro: suavidad, silencio y una entrega de potencia suficientemente contundente como para mover con soltura el conjunto en cualquier circunstancia.
Eso le sienta bien. En ciudad se mueve con la lógica fluidez que se espera de un eléctrico moderno, pero también con una conducción fácil, progresiva y muy poco fatigante. En carreteras rápidas aparece otro de sus puntos fuertes: la sensación de coche bien aislado. No solo por la ausencia de ruido mecánico, sino por un trabajo aerodinámico y de filtrado que contribuye a que el viaje resulte cómodo y sereno. El dato oficial de un coeficiente aerodinámico de 0,269 ayuda a entender esa sensación de coche trabajado desde la eficiencia.
En marcha destaca por su nobleza.Geely
En el plano dinámico, el E5 deja una impresión equilibrada. No es un SUV eléctrico con aspiraciones deportivas, pero tampoco transmite torpeza. La batería integrada en la estructura, mediante tecnología Cell to Body, contribuye a bajar el centro de gravedad y eso se percibe en una carrocería razonablemente controlada y en una sensación general de aplomo. El reparto de pesos y la puesta a punto priorizan el confort, aunque sin desdibujar por completo la precisión.
En otras palabras, el E5 parece pensado para agradar a un público amplio. Y eso, en un coche que aspira a ser coche único en casa, es una virtud mayor de lo que a veces se reconoce.
Starray EM-i: cuando manda la lógica
Es confortable como la mejor berlina de representación.Geely
Si el E5 convence por coherencia como eléctrico, el Starray EM-i lo hace por amplitud de uso. Hay muchos híbridos enchufables en el mercado, pero no todos están resueltos con el mismo grado de equilibrio. Aquí la sensación es que Geely ha querido construir un coche capaz de responder con solvencia en escenarios muy distintos.
En recorridos urbanos o metropolitanos, el Starray EM-i puede comportarse durante muchos kilómetros como un eléctrico. Y eso cambia la experiencia de uso. Hay silencio, suavidad y una respuesta inmediata al acelerador, con esa sensación de empuje limpio tan propia de los modelos electrificados bien afinados. Cuando entra en escena el motor térmico, lo hace sin brusquedades llamativas, lo que ayuda a preservar esa sensación de conjunto refinado.
Para el día a día el motor de combustión no necesita conectarse. Geely
En carretera abierta, además, el coche deja una impresión de aplomo más marcada que la que a veces ofrecen algunos PHEV concebidos a partir de plataformas no nativas. Aquí hay una arquitectura diseñada para electrificación, y eso se nota en la integración general del sistema. También influye la suspensión trasera independiente de multibrazo, así como un ajuste de chasis en el que Geely destaca el trabajo realizado junto a Lotus (una de sus marcas).
No se trata de un SUV con ambición deportiva, pero sí de un coche que da sensación de coche serio, bien asentado y pensado para viajar. Ese es probablemente su mejor terreno: el uso familiar, cotidiano y de larga distancia, con la tranquilidad añadida de poder funcionar durante muchos trayectos como un eléctrico y, a la vez, mantener la lógica de un híbrido enchufable para quien aún necesita máxima flexibilidad.
Mucho espacio, y bien aprovechado
Las plazas traseras son enormes en ambos coches. Estas son las del Starray.Geely
Uno de los apartados donde más claramente se percibe el planteamiento de Geely es el interior. En los dos modelos hay una idea común: ofrecer más sensación de coche grande de la que sugieren sus dimensiones exteriores.
El Geely E5 resuelve bien ese objetivo. Tiene una batalla de 2,75 metros, un maletero de 461 litros ampliable hasta 1.877 litros y un habitáculo que busca aprovechar al máximo la arquitectura eléctrica para ganar espacio útil. La marca insiste, además, en la modularidad, en las soluciones de almacenamiento y en una segunda fila cómoda para uso familiar.
Los maleteros cuentan con un volumen regular y muy amplio. Geely
El Starray EM-i va incluso más lejos. Su tamaño extra le permite ofrecer 528 litros de maletero, una gran amplitud detrás y una configuración muy orientada a quien valora el coche como herramienta de viaje. Aquí no solo importa la cifra, sino cómo se traduce en vida real: acceso amplio, suelo plano detrás, buena cota para las piernas y una impresión general de coche pensado para familias.
Y esto es importante, porque uno de los grandes debates actuales sobre la electrificación no gira solo en torno a la autonomía, sino también en torno a la practicidad. Geely, en este sentido, parece haber entendido bien que un coche electrificado no solo tiene que ser eficiente: también tiene que resolver la vida cotidiana sin obligar a renuncias.
Tecnología visible y tecnología útil
Interior del Geely E5. Geely
Ambos SUV comparten un entorno interior dominado por una gran pantalla central de 15,4 pulgadas, cuadro digital y, en las versiones superiores, un head-up display de gran formato. A eso se suma conectividad 4G, compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto, actualizaciones remotas y un ecosistema digital articulado alrededor del sistema Flyme Auto.
La cuestión relevante aquí no es el tamaño de la pantalla, sino que la digitalización no parezca un escaparate vacío. Y, al menos sobre el papel y en una primera experiencia de uso, la sensación es que Geely ha puesto el foco en una interfaz rápida, visualmente actual y con un nivel de dotación muy elevado desde las versiones de acceso.
También ocurre lo mismo con el equipamiento de seguridad. Tanto el E5 como el Starray EM-i llegan con una batería muy completa de asistentes a la conducción, cámara 360, ayudas activas y un planteamiento general que refuerza ese mensaje de coche “muy hecho” para su posicionamiento comercial. Ambos cuentan, además, con cinco estrellas Euro NCAP.
Precio y posicionamiento
Ambos destacan igualmente por su precio de partida. Geely
Si se observa el mercado español con cierta perspectiva, resulta evidente que Geely ha elegido bien el momento y el formato. El SUV sigue siendo la carrocería dominante, la electrificación avanza a ritmos desiguales y el cliente pide cada vez más equipamiento por cada euro invertido.
En ese contexto, el Geely E5 parte desde 27.485 euros con campañas promocionales y el Starray EM-i desde 26.215 euros, también con promociones. Son precios de entrada que explican bastante bien cuál es la estrategia de la marca: no presentarse como una rareza tecnológica, sino como una alternativa real para compradores que comparan mucho y afinan cada vez más la decisión.
Y ahí está el verdadero examen. Hay que ofrecer argumentos tangibles. Autonomía razonable en el eléctrico, mucho recorrido útil en el híbrido enchufable, espacio, equipamiento y una experiencia de conducción que no haga sentir al usuario que está comprando una promesa, sino un producto terminado. Después de conocerlos primero en parado y ahora ya en movimiento, la conclusión más clara es que Geely ha planteado dos productos con sentido comercial y técnico.
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