El asedio petrolero de Washington a Cuba cumple este domingo un mes, con una crisis humanitaria fraguándose inexorable en la isla, incertidumbre absoluta, señales políticas contradictorias y un rumor creciente de contactos bilaterales en la sombra.
Las gasolineras están desabastecidas. Los hospitales, sin medicinas y suspendiendo tratamientos básicos y operaciones. El transporte público, desaparecido. Los precios de los alimentos, disparados. Universidades y oficinas públicas, en modo a distancia como en la pandemia. El Ejército, llamado de emergencia a recoger montañas de basura de las calles.
El Coordinador Residente de Naciones Unidas en Cuba, Francisco Pichón, alertó esta semana del riesgo de "crisis humanitaria" en la isla y el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Völker Turk, aseguró que este bloqueo, que su departamento calificó de contrario al derecho internacional, está "empujando al país al borde del colapso".
La parálisis afecta a todos los sectores. Las grandes hoteleras, como las españolas Melia e Iberostar, han cerrado instalaciones y la minera canadiense Sherritt, la principal inversión extranjera en la isla, ha detenido sus operaciones de extracción de níquel y cobalto por falta de combustible.
Una encuesta de la firma cubana de servicios empresariales Auge estima que, un mes después del inicio del asedio petrolero, un 78 % de las pequeñas y medianas empresas privadas cubanas "reporta caídas en sus ventas". "El impacto es sistémico", constata.
El experto cubano Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, explicó a EFE que, si no entraba más petroleo en Cuba, la isla agotaría sus reservas estratégicas este mismo marzo y entraría en una "grave crisis". Desde entonces, sólo un buque cisterna del exterior ha llegado a puertos cubanos.
Ante esta situación, varios países han empezado a enviar ayuda humanitaria a la isla, con México a la cabeza, que este sábado entregó en La Habana su segundo envío, de 1.200 toneladas de alimentos. Otros que han mostrado solidaridad son Canadá, Chile y España.
De forma paralela, EEUU tomó un par de medidas esta semana que abren una vía para la entrada de combustible, aunque en pequeñas cantidades y sólo para el sector privado, lo que alivia pero no soluciona la crisis. Cuba apenas produce petróleo para satisfacer un tercio de sus necesidades energéticas y ese crudo nacional no se refina.
Esto coincidió con unas significativas declaraciones del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en las que apuntaba que el "camino hacia adelante" en Cuba podía pasar por las reformas económicas.
Según pudo confirmar EFE, los primeros isotanques (contenedores cisterna) con diésel del exterior -principalmente de Miami (EEUU), pero también de México y Colombia- ya han llegado a la isla o están en camino, importados por pequeñas empresas de capital cubano.
El incidente de la lancha rápida
En este contexto, la Tropa Guardafrontera cubana abatió el pasado miércoles a cuatro personas que habían entrado con una lancha rápida en aguas territoriales de la isla y que abrieron fuego contra los uniformados cuando estos les dieron el alto para identificarlos. Se trató, según La Habana, de un "intento de infiltración con fines terroristas".







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