Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos (EEUU), una vez más sobre la mesa, están marcadas por una atmósfera cargada de desconfianza, fricciones sobre los temas a tratar y la sombra de posibles enfrentamientos militares, mientras analistas aseguran que “mil horas de negociación sin resultados es mejor que una hora de guerra”.
“Mil horas de negociación que no dan resultados, sigue siendo mucho mejor que una hora de lucha”, afirmó el analista internacional Hasan Beheshtipour en una entrevista con el diario Etemad.
Su comentario refleja la postura pragmática que subyace en las discusiones: “La diplomacia, aunque imperfecta, sigue siendo el camino preferido frente al conflicto directo”.
Para Beheshtipur, la reanudación de las conversaciones, después de meses de estancamiento, ya es un paso positivo, y considera que “la falta de avances inmediatos no debe desalentarnos.”
“En la diplomacia, el simple hecho de mantener las puertas abiertas ya es una victoria en sí misma,” indicó el experto.
El mismo presidente de Irán, Masud Pezeshkian, también calificó este domingo de “un paso adelante” las negociaciones indirectas del viernes entre su país y Estados Unidos, en Mascate, Omán.
Sin embargo, tanto Pezeshkia como su ministro de Exteriores, Abás Araqchí, han insistido en que el enriquecimiento de uranio en Irán es un derecho “indiscutible” y debe continuar, aunque se mostraron dispuestos a disipar las preocupaciones acerca del programa nuclear iraní “de manera transparente” y generar confianza.
Araqchí ha asegurado que las negociaciones se centran únicamente en la cuestión nuclear, dejando así fuera de la mesa cualquier discusión sobre el programa de misiles de Irán y su apoyo a grupos regionales, temas que las autoridades estadounidenses consideran deben formar parte de cualquier acuerdo.
Por su parte, el analista internacional Morteza Maki pide ser “cautelosos” y “evitar un optimismo excesivo”.
“La personalidad impredecible del presidente estadounidense (Donald Trump) es uno de los principales factores de esta incertidumbre,” indica Maki, según el diario Etemad.
El experto señala que esta misma característica de Trump convirtió a Irán en blanco de ataques de Israel y Estados Unidos en la guerra de 12 días en junio.
Táctica contradictoria de Trump
Aunque Trump ha calificado como “muy buenas” las últimas conversaciones y ha dicho que podrían continuar a principios de la próxima semana, a la vez ha mantenido su tono amenazante y ha apretado la tuerca económica contra Teherán.
El viernes firmó un decreto para una orden ejecutiva que establece un arancel adicional del 25 % sobre productos de países que compren, importen o adquieran bienes o servicios de Irán, y su administración anunció nuevas sanciones contra 14 buques de la llamada flota “fantasma” iraní, 15 entidades y dos personas asociadas con la comercialización de crudo y productos petroquímicos iraníes.
Hechos que han hecho dudar a Araqchí sobre la seriedad de EEUU para sellar un acuerdo “justo”.








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