El conflicto en Oriente Medio ha elevado las prioridades estratégicas de seguridad energética, ya que los países buscan diversificar el suministro. La exploración internacional de shale puede desempeñar un papel clave para alcanzar esos objetivos, según una nueva investigación de Wood Mackenzie titulada “A hydrocarbon copy: the upstream industry’s return to international shale exploration”.
Seis países están avanzando en el desarrollo de recursos no convencionales para ayudar a abordar los objetivos de seguridad energética. Argelia lidera la diversificación del suministro europeo, mientras que Emiratos Árabes Unidos, México, Australia, Turquía e Indonesia impulsan estrategias energéticas nacionales mediante asociaciones internacionales y despliegue tecnológico.
La proximidad de Argelia al mercado europeo
Argelia alberga vastas reservas, y el shale del Silúrico inferior ofrece potencial de exportación por tubería. ExxonMobil y Chevron cuentan con asociaciones de exploración, aunque los cuellos de botella en servicios petroleros requieren solución.
Cinco países adicionales apuntan a la independencia energética:
- EAU – Abu Dhabi National Oil Company avanza hacia decisiones finales de inversión para gas no convencional que respalde un objetivo de autosuficiencia para 2030. La perforación podría superar los 300 pozos por año.
- México – Pemex estableció objetivos para 2030 en gas shale y petróleo tight en medio de tensiones comerciales con EE. UU.
- Australia – El proyecto de gas Beetaloo en el Territorio del Norte apunta a suministrar GNL y abastecer el mercado de la costa este.
- Turquía – Continental trabaja en las cuencas de Diyarbakır y Tracia y avanza en la exploración a un ritmo acelerado en comparación con esfuerzos anteriores de otras compañías.
- Indonesia – Los reguladores buscan participación estadounidense en el petróleo tight de la cuenca de Sumatra. Los objetivos incluyen sedimentos lacustres, antes considerados demasiado complejos, pero cuya viabilidad ha sido demostrada por la cuenca Uinta en EE. UU.
De la concentración en el Pérmico a la reactivación global
Una combinación de desafíos regulatorios y del subsuelo ralentizó el progreso internacional del shale en la década de 2010, pero la evolución de la oportunidad en el Permian resultó decisiva. Las empresas abandonaron la exploración global de shale y se centraron en Texas Occidental en busca de crecimiento con menor riesgo y coste.
Ocho compañías que anteriormente lideraban la exploración global de shale —ExxonMobil, Chevron, Shell, BP, ConocoPhillips, Marathon, EOG y APA— invirtieron 230.000 millones de dólares en la adquisición y desarrollo de posiciones en el Permian entre 2012 y 2025. Los puntos de equilibrio se redujeron gracias a operaciones más eficientes y mejoras significativas en la recuperación de pozos, posicionando al Permian en la parte baja de la curva global de costes.
Sin embargo, el crecimiento en el Lower 48 de EEUU se está desacelerando, y las empresas buscan otras regiones donde aprovechar sus capacidades en recursos no convencionales.
Una búsqueda global más selectiva
La exploración global de shale en la última década también sufrió por falta de enfoque. Actualmente, las empresas evalúan aproximadamente 20 proyectos seleccionados, frente a más de 100 analizados en la década anterior.
“Los exploradores saben qué países evitar”, afirmó Robert Clarke, vicepresidente de investigación upstream en Wood Mackenzie. “Las prohibiciones del fracking o condiciones fiscales inviables harán imposibles ciertos proyectos. Las empresas también comprenden mejor los riesgos de la cadena de suministro, como la burocracia que limita la importación de equipos críticos de perforación y completación”.
Dos especialistas estadounidenses en shale han realizado movimientos concretos. Continental Resources entró en Vaca Muerta (Argentina) mediante múltiples acuerdos y formó una empresa conjunta no convencional con la petrolera estatal turca. EOG Resources inició operaciones no convencionales en Bahréin y Emiratos Árabes Unidos. Algunos proyectos en estudio son activos que EOG ya evaluó durante la primera ola de exploración global de shale. Participan grandes petroleras, compañías internacionales y empresas estatales.
Escala demostrada y requisitos para el éxito
Vaca Muerta en Argentina y Jafurah en Arabia Saudí demuestran que es posible alcanzar escala fuera de Norteamérica. En conjunto, estos proyectos producirán más de 2,5 millones de barriles equivalentes de petróleo al día en la próxima década y absorberán 250.000 millones de dólares en inversión futura. Ambos proyectos evidencian que pueden participar empresas públicas, inversores privados y compañías estatales.
“Los países que buscan comercializar estos proyectos deben adaptar los marcos fiscales, los programas de trabajo y las licencias”, señaló Josh Dixon, analista senior de Wood Mackenzie. “Cuando hay alineación con el interés nacional y voluntad de éxito, los incentivos a la inversión llegan”.
“La mayor ventaja del shale global 2.0 es que no existe un nuevo yacimiento en EEUU con la escala del Permian que compita por capital a corto plazo”, concluyó Robert Clarke. “El shale estadounidense impulsó el crecimiento durante dos décadas casi al nivel combinado de los siguientes diez países; esa es la escala que las economías con alta demanda energética buscan replicar. La tecnología ha reducido los costes en todas las cuencas de shale de EE. UU. Allí donde los gobiernos alineen el desarrollo no convencional con la seguridad energética nacional y ofrezcan marcos regulatorios ágiles, la inversión y la experiencia llegarán”.
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