El centro de almacenamiento de residuos radiactivos de media, baja y muy baja actividad de El Cabril, ubicado en la Sierra Albarrana de Hornachuelos (Córdoba) y gestionado por la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), se encuentra al 84,87 por ciento de su capacidad y espera iniciar la explotación de las celdas previstas en su ampliación en 2031.
En rueda de prensa para presentar los datos operativos de la instalación durante el año pasado, la directora del centro de almacenamiento, Eva Noguero, ha explicado que durante 2025 se recibieron un total de 2.442 metros cúbicos de residuos radiactivos que llegaron en 280 expediciones por carretera, todo ello en un año marcado por la "normalidad y la seguridad en la gestión" y la preparación de la instalación para sus proyectos de futuro, cumpliendo con lo establecido en el 7º Plan General de Residuos Radiactivos.
Ha detallado que un total de 2.384 metros cúbicos de los residuos radiactivos procedían de instalaciones nucleares que llegaron en 234 expediciones, mientras que 58 metros cúbicos eran de instalaciones radiactivas e instalaciones no reglamentarias que se trasladaron hasta El Cabril en 46 viajes.
La mayoría de residuos son de muy baja actividad en El Cabril
Respecto a la clasificación por tipo de residuo, el 86% del total (2.102 metros cúbicos) fueron residuos de muy baja actividad (RBBA) y el 14% restante (340 metros cúbicos) residuos de baja y media actividad (RBMA), lo que confirma la tendencia de los últimos años.
De esta manera, al finalizar el año las plataformas de almacenamiento para RBMA se encontraban al 84,87% de su capacidad, mientras que la instalación complementaria para RBBA, donde hay construidas dos celdas de almacenamiento de las cuatro autorizadas, su grado de ocupación alcanzaba a esa fecha el 39,28% y el 28,97%, respectivamente.
Por otro lado, Noguero ha señalado que durante 2025 se tomaron 1.064 muestras de agua, aire, suelo, fauna y vegetación, dentro del Plan de Vigilancia Radiológica Ambiental, que fueron analizadas en laboratorios independientes y que certificaron, un año más, que la actividad de la instalación "no ha modificado las condiciones radiológicas del entorno".








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