El comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, ha afirmado que, tras los esfuerzos por reducir la dependencia energética de Rusia, la meta a medio plazo no es sustituir ésta por la dependencia de EEUU sino renunciar al gas en favor de las renovables.
"Somos conscientes de que no queremos reemplazar una dependencia por otra", dijo en una rueda de prensa en Hamburgo (Alemania), donde asiste a la tercera edición de la Cumbre del Mar del Norte, al ser preguntado por las implicaciones de la actual crisis con Washington, provocada por las aspiraciones del presidente Donald Trump de hacerse con Groenlandia.
El político danés destacó que las relaciones transatlánticas son estrechas, también en lo que a política energética se refiere, y que, a pesar de que haya visiones distintas en muchos temas, como las energías renovables, a día de hoy es indispensable el gas natural licuado (GNL) estadounidense, dada la necesidad de sustituir las importaciones rusas.
EEUU es ahora mismo el segundo mayor proveedor, señaló el comisario, que enfatizó no obstante que la estrategia para renunciar gradualmente al gas pasa a corto plazo por diversificar las importaciones y ampliar las capacidades europeas de generación de energía.
La dependencia de Rusia
Jorgensen explicó que antes de la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, la Unión Europea importaba el 45% de su energía de Rusia, un porcentaje que en la actualidad ha caído al 13% y que "pronto será del 0%".









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