El consumo total de energía primaria en España creció un 2% en 2025, a 120 millones de toneladas equivalentes de petróleo, coincidiendo con el incremento del uso del gas natural para producción eléctrica -consecuencia de la operación reforzada del sistema- y un queroseno, combustible empleado en aviación, en máximos históricos.
Eso sí, los datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica, presentados en un acto organizado por el Club Español de la Energía (Enerclub), constatan el crecimiento de las energías renovables y una mejora en la intensidad energética, que mide la eficiencia energética de una economía.
Si se tiene en cuenta el histórico de consumo de energía primaria se observa una tendencia decreciente desde 2007, cuando se alcanzó el tipo máximo. Aún así, en 2025, el consumo total subió un 2% por el incremento del transporte.
Por fuentes, las renovables crecieron un 2,2%; el saldo exportador eléctrico subió un 25%; el carbón, prácticamente residual, cayó un 28,4%, mientras que el gas natural repuntó un 6% fruto del modo reforzado en el que opera el sistema eléctrico desde el apagón peninsular del 28 de abril de 2025.
Además, los productos petrolíferos aumentaron un 3,7%, derivados de una mayor actividad del transporte. En esta línea, el queroseno se mantuvo en máximos históricos por la intensidad de la aviación durante el año, en tanto que la gasolina alcanzó un valor récord desde 2007.
También creció el consumo de energía final, un 2,9% en comparativa interanual, hasta rondar los 86 millones de toneladas equivalentes de petróleo. En este caso se aprecia, asimismo, cómo los combustibles fósiles van dejando sitio a las renovables y a la electricidad.
En este contexto, la demanda eléctrica se elevó un 3,7% en 2025 y las renovables de uso directo subieron un 4,7%. Por el contrario, el gas natural cayó un 1,2 % en favor de la electrificación, ha detallado la subdirectora general de Prospectiva y Estadísticas Energéticas del ministerio, Lucía Blanco.
A nivel de eficiencia, el aumento del 2,8% del producto interior bruto (PIB) que registró la economía española el año pasado coincidió con una ligera reducción de la intensidad energética.
"No dejamos de crecer (la economía), pero sí consumimos una energía mejor y aprovechamos más cada molécula o electrón", ha explicado el director general de Planificación y Coordinación Energética del ministerio, Víctor Marcos.
Reducir la dependencia exterior
También ha intervenido el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, que ha valorado el "trabajo hecho", aunque ha insistido en que "hay que seguir trabajando y reduciendo" la dependencia energética exterior porque "no puede ser que decisiones que salen de Teherán o Washington afecten al bienestar de una pyme española".
En relación con la guerra en Irán, Groizard ha dicho que España puede gestionar esta crisis "un poquito más tranquila" que el resto de Europa, gracias a su capacidad de refino, sin embargo, el país sí que es vulnerable a "picos de precios y mercados internacionales volátiles que cambian a golpe de 'tuit'".
Durante su intervención, el "número 2" en materia de Energía del ministerio ha recordado los últimos 'shocks' que han afectado al sector, desde la pandemia a las tensiones actuales en el Golfo Pérsico, pasando por la crisis energética posterior a la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Desde su punto de vista, este 2026 también "tiene pinta de ser complejo", pero existen "certezas". Y es que "el esfuerzo por el despliegue renovable y la eficiencia energética tiene resultados", ha celebrado Groizard, que ha abogado por intensificar la electrificación de la economía.
Asimismo ha participado el presidente de Enerclub y también presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, que cree que los acontecimientos actuales "refrendan" la estrategia "impulsada de las Administraciones, ejecutada por las empresas y refrendada, de nuevo, por las Administraciones".
"Es un ejemplo de colaboración público-privada", ha sentenciado.






Sol Mediterráneo
15/04/2026