El primer ministro de Rusia, Mijaíl Mishustin, ha aprobado la venta de gasolina Euro-3, con menores requerimientos medioambientales y mayor grado de polución, hasta finales de año para paliar así el déficit de combustible que afecta a un gran número de regiones rusas debido a los ataques ucranianos contra las refinerías.
El decreto que lo autoriza ya ha sido publicado en el portal oficial de información legal del Estado ruso.
El documento permite a las refinerías rusas producir gasolina con menores exigencias respecto al contenido de azufre, que se elevaría a los 150 microgramos por kilogramo.
El déficit de combustible en Rusia
En el caso del diésel, el contenido de azufre permitido será de 350 microgramos por kilogramo.
Estos tipos de combustible ponen en riesgo el correcto funcionamiento de vehículos no adaptados a gasolina o diésel de baja calidad, además de causar perjuicios medioambientales.
Según el Ministerio de Energía ruso, "esta decisión permitirá dirigir al mercado interno un volumen adicional de combustible para satisfacer la demanda existente".








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