El coche eléctrico en España ya no sufre por la falta de infraestructura de recarga, sino por cómo se gestiona, se regula y se comunica su disponibilidad. Este diagnóstico firme ha centrado la segunda mesa del I Foro de Movilidad Sostenible, organizado este jueves por El Periódico de la Energía en la sede de Baker & McKenzie en Madrid. Bajo el título “Electrificación del transporte: retos y oportunidades” y con la moderación de María Romera, directora de Regulación y Asuntos Públicos de AEDIVE, los líderes del sector arrojaron luz sobre una gran paradoja: el país cuenta con más de 56.000 puntos de carga operativos, pero su tasa de usabilidad media apenas ronda entre el 4% y el 6%.
Desmontar el mantra de la escasez
Para David Huete, director de Desarrollo de Negocio de Zunder, el primer gran obstáculo que frena la adopción es puramente narrativo. “En España se habla de que hay más de 20 millones de coches y 11.000 gasolineras, pero nadie cuenta los surtidores individuales. Hoy tenemos casi 7.000 localizaciones de carga rápida para el vehículo eléctrico. No hay un problema para conducir un coche eléctrico en España, pero tenemos que trasladarle a los usuarios mensajes que entiendan”, enfatizó. Huete ejemplificó este cambio de enfoque señalando que la red de Zunder ya ofrece una cobertura del 90% en las principales autovías del país con estaciones cada 150 kilómetros.
El verdadero reto, por tanto, se desplaza de la cantidad a la calidad del servicio. Héctor Hernández, Prosumer Head de Schneider Electric Iberia, coincidió en redirigir los esfuerzos hacia la optimización: “El mejor mensaje que podemos dar es la experiencia que vive a día real el usuario”. Hernández advirtió que las trabas burocráticas y los retrasos en la energización de nuevos puntos empañan la percepción pública; que existan historias de fricción en una infraestructura con un uso de apenas el 6% daña la confianza del conductor. Además, instó a ayudar a los propietarios de espacios comerciales y de trabajo a integrar la recarga de forma óptima en la gestión energética de sus edificios.
“El vehículo eléctrico es para tenerlo cargando donde vas: en tu casa, en el trabajo o en el centro comercial, no solo en la famosa electrolinera," afirmó Hernández.
Interoperabilidad para particulares y flotas
La fragmentación de las redes públicas sigue siendo el principal punto de fricción en la experiencia de usuario. Dolores González, directora de RR.II. y Asuntos Públicos de Octopus Energy, explicó que "por la parte de recarga pública, lo crítico es la interoperabilidad para que la gente no tenga miedo a encontrarse sorpresas”. Para mitigar esta barrera, la compañía impulsa soluciones como Electroverse, un agregador que unifica el acceso y el pago en el 80% de los puntos de recarga de toda Europa con una sola aplicación y tarjeta. En el ámbito doméstico, González destacó que la flexibilidad y las tarifas inteligentes permiten ahorros de hasta el 70% delegando la recarga en las horas más baratas. “En el Reino Unido ya logramos mover la curva de consumo de un país entero con la carga nocturna. Se trata de aprovechar mejor la red que ya tenemos antes de desplegar más kilómetros”, apuntó.
Este enfoque simplificado es también el catalizador idóneo para la descarbonización de la movilidad corporativa. José María Díaz González, director Comercial de Flotas de Moeve, reivindicó que las grandes corporaciones deben marcar el camino a los particulares. “A nuestros clientes profesionales les planteamos un panorama optimista: a través de nuestros medios de pago únicos ya pueden acceder a más de 7.000 puntos de recarga interoperables, eliminando los temores de los gestores de flotas”, explicó. Díaz advirtió, además, sobre la velocidad del salto tecnológico: la autonomía de los nuevos vehículos ha escalado de los 200 a más de 700 kilómetros, lo que obliga al sector a transformar la infraestructura antigua hacia la carga ultrarrápida, un segmento donde Moeve ya suma más de 320 puntos en 165 estaciones de servicio.
Hacia un modelo nodal y residencial en 2030
La industria percibe de forma clara un punto de inflexión. Manuel Muñoz Laguna, director de Ventas y Marketing de Movilidad Eléctrica de Endesa, reveló que en 2025 la eléctrica dobló su venta de energía respecto a 2024, con previsiones de batir ese récord este mismo verano. No obstante, su visión estratégica para el final de la década rompe con el esquema tradicional de cobertura: “Visualizamos un escenario para 2030 con no más de 100.000 puntos de recarga. No va de volumen, sino de que la tecnología sea la adecuada y esté en los sitios convenientes”.
Muñoz argumentó que, con las futuras autonomías de los vehículos alcanzando los 800 kilómetros, no será necesario replicar en carretera el modelo masivo de las estaciones de servicio actuales. El futuro del operador pasa por la electrificación nodal urbana y un fuerte respaldo al cliente residencial (B2C) y empresarial (B2B).
Asimismo, lanzó un aviso a las administraciones públicas por la falta de disponibilidad de suelo idóneo y las distorsiones que genera la normativa española: “Países de nuestro entorno como Francia o Portugal tienen tasas de venta de vehículo eléctrico de entre el 35% y el 40% porque apuestan por el eléctrico puro. En España se sigue vendiendo más híbrido, incentivado por normativas como otorgar la etiqueta cero a esta tecnología”, concluyó.
El sector privado ha completado con éxito su travesía por el desierto y los brotes verdes ya son visibles, pero el ecosistema exige ahora un marco regulatorio valiente que simplifique los despliegues y fomente la gestión inteligente de la demanda.
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