El espíritu navideño se comparte, la luz para cargar el coche no
Un estudio realizado por Ford avisa de las posibles fricciones que pueden surgir en los españoles ante la petición de los invitados de cargar su coche eléctrico
La Navidad es sinónimo villancicos y compartir momentos bonitos en familia pero también de luces, muchas luces. Una variable esta última que puede ser sinónimo de conflicto si uno de los invitados a nuestra casa opta por hacer esta pregunta: ¿puedo conectar mi coche en tu cargador? Una cuestión que parece inocente (en realidad lo es), pero que en realidad puede desencadenar una situación incómoda
Y es que según un nuevo estudio llevado a cabo por Ford, la “solicitud de recarga” de vehículos eléctricos supone un dilema para todos los implicados: mientras que más de uno de cada cinco anfitriones (21%) se sentiría secretamente molesto por la petición, el 53% de los conductores de vehículos eléctricos en España considerarían fingir una "emergencia de recarga" para escapar del ajetreo familiar.
El problema radica en los picos de demanda. Durante las fiestas, el uso intensivo de energía (piensa en hornos, vitrocerámicas y guirnaldas) deja poco margen para un cargador extra. En hogares con instalaciones antiguas, comunes en muchas urbes españolas, enchufar un eléctrico a una toma de 7 kW podría disparar el contador más de lo previsto. De hecho, diversos estudios sobre el consumo revelan que una recarga completa añade fácilmente 20-30 euros a la factura, un pellizco que nadie quiere asumir sin aviso.
Vergüenza bidireccional
Ford
Los conductores de eléctricos tampoco lo tienen fácil. Para un 32%, formular la pregunta en casa de los suegros genera más bochorno que solicitar la red inalámbrica o resolver dudas sobre el aseo. Y no es para menos: el 17% lo equipara a admitir un estropicio doméstico. Ante tanto apuro, la mitad opta por estratagemas: fingir una batería crítica se convierte en la excusa ideal para un respiro del bullicio postcomida.
Esta dinámica refleja la rapidez con que los vehículos electrificados han irrumpido en la rutina. España roza ya el 25% de ventasEV en meses clave, pero la infraestructura residencial no siempre acompaña. Normativas recientes facilitan wallbox en garajes privados (basta comunicar a la comunidad), aunque las visitas improvisadas siguen siendo terreno minado. Expertos en protocolo destacan que falta guion social: pedir con antelación o llegar con reserva plena evita fricciones.
Claves para una recarga festiva sin sobresaltos
Con la tecnología de carga bidireccional y su correspondiente Wallbox, el vehículo eléctrico se convierte en un dispositivo de almacenamiento en el hogar.
La buena noticia es que hay fórmulas probadas. El 41% de anfitriones cede si la solicitud llega con cortesía, y el gesto más valorado para equilibrar es prometer reciprocidad (un 39% lo prefiere). Otras opciones técnicas también ayudan: cargadores móviles de baja intensidad evitan saturar redes, mientras que las aplicaciones móviles que monitorean flujos en tiempo real ayudan a que haya transparencia. En paralelo, llegar con el 80% de carga cubre viajes típicos de fin de año.
Fabricantes como Ford impulsan garantías integrales, como paquetes que optimizan cargas bidireccionales y reducen picos. Estas herramientas no solo resuelven incidencias prácticas, sino que normalizan el hábito, clave para la adopción masiva. En contextos rurales o con redes públicas saturadas, el hogar se vuelve refugio esencial.
Este roce estacional anticipa retos mayores: con la electrificación acelerada, los hogares deben adaptarse. Ayudas estatales cubren hasta el 70% de wallbox en 2025, y sentencias judiciales protegen instalaciones individuales. Planificar (chequear potencia contratada, usar temporizadores) convierte la Navidad en una oportunidad para educar sobre eficiencia energética. Así, enchufar deja de ser conflicto y pasa a ser gesto solidario en la senda hacia la descarbonización. Al final, las fiestas recuerdan que la energía une tanto como divide.
Los viajes en ciertas fechas festivas pone de manifiesto que todavía quedan muchas cosas por hacer para normalizar el uso del coche eléctrico.
En las zonas rurales, la red de recargas es mínima o inexistente. Es un gran problema hasta la fecha que pone en aprietos a más de uno. A muchos no les queda otra que recurrir a el enchufe de casa del familiar. En ciertas zonas rurales, exigir que haya un punto de carga de alta potencia, que requiera de grandes inversiones, no parece viable por el momento. Los pueblos, aunque sean pequeños, deberían tener un cargador, no importa que sea de baja potencia utilizando la red ya existente de un edificio público, una farola, etc. El caso es que se de un servicio básico sin que suponga una gran inversión económica para el pueblo.
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Miguel A. A.
02/01/2026