Los ministros de Energía y de Finanzas, así como los bancos centrales de los países del G7, reunidos este lunes de forma excepcional para abordar la crisis desencadena por el conflicto de Oriente Próximo han expresado al término de la videoconferencia su disposición para adoptar todas las medidas necesarias en estrecha coordinación con sus socios para preservar la estabilidad y seguridad del mercado energético.
Esta cumbre "sin precedentes" sobre energía y finanzas, según había destacado el Ministerio de Economía, Finanzas y Soberanía Industrial, Energética y Digital de Francia, anfitrión del encuentro, ha señalado también la importancia de una acción internacional coordinada para mitigar los efectos indirectos de la crisis y salvaguardar la estabilidad macroeconómica.
De este modo, los ministros de Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido, ha asegurado que continúan monitoreando de cerca la evolución de la situación y su posible impacto en el crecimiento mundial y las condiciones de los mercados financieros.
En particular, en consonancia con sus respectivos mandatos, los bancos centrales del G7 han expresado su firme compromiso con el mantenimiento de la estabilidad de precios y con garantizar la continua resiliencia del sistema financiero.
El G7 y la seguridad energética
En este sentido, el comunicado emitido tras la reunión de este lunes señala expresamente que la política monetaria seguirá dependiendo de los datos, para lo que los bancos centrales siguen de cerca el impacto de las presiones sobre los precios de la energía y otras materias primas en la inflación, las expectativas inflacionarias y la actividad económica.









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