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Por qué nuestras refinerías resisten mientras Europa se desangra con márgenes negativos

Hablamos con Repsol, BP y Moeve sobre las claves operativas que permiten a España resistir las tensiones del mercado del crudo. Frente a la asfixia de los márgenes de refino en el resto de Europa, la infraestructura del país protege el suministro interno mientras pivota hacia el hidrógeno verde y los biocombustibles

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La actual crisis energética internacional, espoleada por el conflicto en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, ha vuelto a situar la seguridad del suministro en el centro del debate europeo. Mientras que gran parte de Europa Occidental ha visto cómo su capacidad industrial se erosionaba (con el cierre o transformación de 35 refinerías desde 2009), España destaca por un sistema de refino complejo, moderno y flexible, con el que garantiza su propio abastecimiento y se consolida como polo de estabilidad en un contexto de extrema volatilidad.

Mapa de los volúmenes de tránsito diario de petróleo y otros líquidos a través de los puntos estratégicos marítimos mundiales (millones de barriles por día) (primer semestre de 2025).Fuente: Análisis de la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), basado en el seguimiento de petroleros de Vortexa; datos del Banco Mundial y de la Autoridad del Canal de Panamá, utilizando factores de conversión y cálculos de la EIA.

Europa se enfrenta hoy a una vulnerabilidad estratégica clara: es importadora neta de queroseno y gasóleo. Esta situación es el resultado de una pérdida de capacidad cercana al 20% en los últimos quince años. Sin embargo, el caso español es radicalmente distinto. El sector del refino nacional cubre aproximadamente el 80% del consumo con producción interna, dejando solo un 20% a las importaciones.

Esta fortaleza es fruto de ciclos inversores continuados que han convertido a las refinerías españolas en referencia de eficiencia en Europa. Compañías como Repsol, BP y Moeve, que operan toda la infraestructura de refino en España, avanzan una transformación que busca asegurar que sus activos puedan adaptarse a disrupciones en las rutas comerciales tradicionales del petróleo.

La huelga del refino podría paralizar la producción de combustibles en toda España
El STR plantea un escenario de producción cero durante la huelga estatal del refino del 27M.

Repsol está reforzando la producción en sus cinco complejos en España

“Para Repsol, el impacto del cierre de Ormuz ha sido mínimo,” según indican fuentes de la compañia a El Periódico de la Energía. “La clave reside en su capacidad para tratar más de 100 tipos de crudo diferentes gracias a inversiones históricas en esquemas de conversión profunda.” Actualmente, su suministro de crudo está altamente diversificado de la siguiente forma: el 60% proviene de América, un 30% de África y apenas un 6-7% de Oriente Medio.

La compañía opera cinco centros industriales estratégicos en España que funcionan de forma interconectada las 24 horas como una sola unidad operativa: Cartagena, Tarragona, A Coruña, Puertollano y Muskiz (Petronor).

Ante la crisis actual, Repsol ha reforzado su logística para incrementar un 25% su producción histórica de queroseno, alcanzando los 465 millones de litros mensuales a partir de mayo. Esta capacidad de adaptación reafirma el papel estratégico de una industria que sostiene el 97% de la energía del transporte y el 50% de las materias primas de la química española.

Complejo Industrial de Cartagena de Repsol
Las refinerías españolas siguen maximizando su producción ante las dificultades en Europa
Ante la volátil situación del estrecho de Ormuz, cerrado este sábado pese a anunciar Irán su reapertura el día anterior, las instalaciones españolas han flexibilizado y eficientado sus operaciones estas últimas semanas.

BP Castellón: Un activo estratégico global

En el arco mediterráneo, la refinería de BP en Castellón se ha consolidado como una infraestructura crítica de alcance global. Con más de 2.000 millones de euros invertidos desde su adquisición, la planta no solo es un motor económico para la Comunidad Valenciana, sino que representa aproximadamente el 85% de la producción de energía de la región. Este centro es responsable de suministrar gran parte del queroseno que consumen aeropuertos como Barajas o El Prat.

Refinería de BP en Castellón

Castellón destaca por su fiabilidad operativa. Según declaraciones de BP, "incluso en escenarios de crisis extrema garantizamos que el flujo de combustibles no se detenga cuando más se necesita". Con una capacidad de producción que supera los 650.000 litros de combustible por hora, la instalación ha optimizado su esquema de refinación para procesar crudos alternativos, reduciendo drásticamente la dependencia de las rutas que atraviesan el Estrecho de Ormuz.

La estrategia de BP en España pasa por convertir este activo en un "hub" de energía integrada. Esto incluye no solo la refinación tradicional de alta complejidad, sino también la producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF). Desde BP subrayan que "Castellón es un claro ejemplo de maximizar el valor de una infraestructura de refino a través de la inversión y la flexibilidad operativa", permitiendo que la planta se adapte en tiempo real a las oscilaciones de la demanda global y a las interrupciones en las cadenas de suministro internacionales.

Moeve: Potencia andaluza y soberanía energética

En los últimos cinco años, la compañía ha ejecutado una inversión de 2.085 millones de euros destinada específicamente a aumentar la eficiencia y la flexibilidad de sus parques energéticos de San Roque (Cádiz) y La Rábida (Huelva). Como explican desde la compañía, estas inversiones están orientadas a "reforzar la independencia y seguridad energética de Europa", convirtiendo sus activos andaluces en piezas clave del tablero internacional.

La estrategia de maximizar la producción para blindar la autonomía responde tanto a la evolución del mercado como a la capacidad de sus complejos para adaptar su esquema productivo. Un ejemplo técnico de esta flexibilidad es el uso de unidades especiales como el hidrocracker, que permite transformar fracciones pesadas del petróleo en productos más ligeros. Según fuentes de Moeve, "se está redirigiendo una mayor parte hacia la fabricación de queroseno, lo que permite incrementar el volumen final disponible de este combustible sin necesidad de procesar más crudo", una ventaja competitiva cuando el acceso a la materia prima se encarece.

Las crisis geopolíticas actuales subrayan la urgencia de avanzar hacia un modelo energético más autónomo y, en este sentido, sostienen que "la generación de energías renovables y la producción de moléculas verdes constituyen uno de los instrumentos más eficaces para reducir la vulnerabilidad frente a la volatilidad de los mercados internacionales". Bajo esta premisa, la compañía lidera la transición con proyectos de escala europea como Onuba, la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde en Palos de la Frontera. Con una inversión superior a los 1.000 millones de euros y una capacidad de 300 MW, producirá 45.000 toneladas anuales de hidrógeno verde y se convertirá en el mayor proyecto de su clase en el sur de Europa. Prevén generar cerca de 10.000 empleos directos e indirectos.

Además, su nueva planta de Huelva formará parte del mayor complejo del sur de Europa de fabricación de biocombustibles 2G. Desarrollada junto a su socio Apical con una inversión de 1.200 millones de euros, ya ha superado su fase de construcción. Esta instalación producirá de forma flexible 500.000 toneladas anuales de diésel renovable y combustible sostenible de aviación (SAF).

El colapso del margen y el "max jet mode"

La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reveló recientemente en Estrasburgo que “en solo 60 días de conflicto [en Oriente Medio], nuestra factura por importaciones de combustibles fósiles ha aumentado en más de 27.000 millones de euros, sin recibir ni una sola molécula adicional de energía".

Mientras España resiste, el resto del continente sufre un "estrangulamiento" por el precio del crudo. Los márgenes de refino en Europa han entrado en terreno negativo, amenazando la viabilidad de las plantas más sencillas. Esta crisis de rentabilidad, donde el coste del petróleo supera el valor de los productos finales, está forzando a los operadores europeos a elegir entre reducir la producción o asumir pérdidas insostenibles.

Fuente: Kpler - Argus Media

La gráfica de Kpler, líder en inteligencia energética, muestra el colapso del NWE (Noroeste de Europa), el mercado de referencia que incluye a Alemania y Países Bajos. Con el crudo a 130 $/b, las refinerías simples (línea amarilla) pierden hasta 20 $ por barril, una cifra insostenible. El dato confirma que solo las plantas complejas (línea verde), como las cinco de Repsol, bp o Moeve, son capaces de procesar crudo de forma rentable hoy, blindando a España frente a la parálisis que asfixia al norte de Europa.

Ante el desplome de las importaciones desde Oriente Medio, grandes complejos como Pernis (Shell) operan en "max jet mode", exprimiendo su capacidad para evitar el desabastecimiento aéreo. Sin embargo, las reservas en el eje Ámsterdam-Rotterdam-Amberes han caído a 597.000 toneladas, su nivel más bajo desde abril de 2020. Esta escasez ya impacta en el consumidor, con aerolíneas como Lufthansa o KLM cancelando miles de vuelos ante la falta de combustible y el encarecimiento de los fletes desde EEUU.

El riesgo de recortes operativos se concentra ahora en países exportadores como Países Bajos, Italia o Grecia. A diferencia del sistema equilibrado español, estas regiones son vulnerables a la volatilidad al no poder colocar sus excedentes de gasolina mientras sufren un déficit crítico de gasóleo. Las refinerías complejas españolas, con mayor capacidad de conversión, logran esquivar este colapso que ya amenaza el tejido industrial del norte de Europa.

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