España avanza en la dirección del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), pero "bastante más lento" de lo previsto inicialmente, según un informe elaborado por EY, que considera que los objetivos deben acompasarse a la madurez real de cada tecnología para preservar la credibilidad de esta hoja de ruta.
Son las conclusiones del 'Análisis del grado de avance y perspectivas de cumplimiento del PNIEC 2023-2030', presentado por la Fundación Naturgy, un documento que advierte de que el riesgo se concentra en la demanda, los sectores difusos y aquellos vectores que aún esperan un marco de mercado estable.
De acuerdo con este trabajo, la eficiencia energética se está alejando de su meta, empujada por el aumento del consumo de productos petrolíferos, que ha crecido un 16% entre 2021 y 2025 cuando el plan exige reducirlo un 37% hasta 2030.
Las renovables, por su parte, se quedan seis puntos por debajo del hito de 2025, prosigue el informe, que estima que para que estas lleguen a suponer el 48% del consumo final de energía, el ritmo de crecimiento anual debería multiplicarse por más de dos.
A nivel de 'mix' eléctrico, se instala la potencia prevista, pero cada gigavatio (GW) renovable produce un 20% menos de lo que esperaba el PNIEC.
Mientras que en gases renovables, el biometano podría cubrir tres cuartas partes del objetivo si se materializa su cartera, y en hidrógeno, menos del 2% de los 12 GW está en operación o construcción.
Además, la dependencia energética de España apenas se ha movido en una década y en 2025 se situó en el 68% frente al 50% previsto por el plan en 2030, conforme a la presentación.
Los retos del PNIEC
Durante su exposición, la socia responsable del sector energético de EY, Marta Sánchez, se ha referido a los retos que tiene por delante España para descarbonizar el consumo final de energía y reducir la dependencia energética exterior.









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