El gobierno alemán planea introducir a partir de 2026 un precio subvencionado de electricidad para la industria con el objetivo de aliviar los altos costes energéticos de los sectores más intensivos en consumo. La medida permitiría que hasta el 50 % del consumo eléctrico de estas empresas se pague a un máximo del 50 % del precio mayorista (con un mínimo de 50 €/MWh) durante tres años.
El precio subvencionado de la electricidad industrial en Alemania podría afectar a la competencia y la eficiencia
A largo plazo, existe el riesgo de que la innovación se ralentice y de que la competitividad de Alemania como ubicación empresarial se debilite, según ZEW

Costes energéticos
Según un informe del el Centro para la Investigación Económica Europea (ZEW), la iniciativa podría reducir significativamente los costes energéticos de las grandes empresas industriales, que ya pagan menos por la electricidad que los pequeños consumidores. En 2024, por ejemplo, los pequeños usuarios industriales pagaron unos 272 €/MWh, frente a 155 €/MWh de los grandes consumidores, una diferencia explicada principalmente por menores tarifas de red y cargas fiscales para estos últimos.
El estudio advierte, sin embargo, que este tipo de subvenciones selectivas puede distorsionar la competencia dentro de las mismas industrias. Las empresas que no reciben ayudas, generalmente más pequeñas o medianas, podrían perder cuota de mercado o incluso desaparecer, mientras que compañías más grandes y menos eficientes energéticamente ganarían terreno gracias a sus menores costes.
Los investigadores señalan que este fenómeno podría reducir la eficiencia energética global del sector industrial. Al enfrentarse a precios más altos, las empresas no subvencionadas tienden a invertir en eficiencia energética o trasladar costes a los consumidores, mientras que las beneficiarias de ayudas tienen menos incentivos para mejorar su consumo energético.
Efectos negativos
Además, el informe alerta de posibles efectos negativos a largo plazo. Una política que protege a los grandes consumidores establecidos podría frenar la innovación y dificultar la entrada de nuevas empresas en el mercado, debilitando la competitividad del sector industrial alemán.
Como alternativa, los autores recomiendan reformas estructurales que beneficien a toda la industria, como mejorar el funcionamiento del mercado eléctrico, reducir la burocracia e invertir en infraestructuras y digitalización.
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