IEA: El renacimiento de la nuclear refuerza la estrategia para la nueva "Era de la Electricidad"
Con récords de generación y el inicio de construcción de 12 GW, esta tecnología se consolida como eje de soberanía energética. Para 2026, el reinicio de reactores y el despegue de los SMR fortalecerán este sistema bajo en emisiones
La Agencia Internacional de la Energía (IEA en inglés) ha señalado en su último informe "Global Energy Review 2026" que la energía nuclear está viviendo un renacimiento estratégico fundamental en todo el mundo. En un contexto marcado por la electrificación acelerada de la economía global, esta tecnología se ha consolidado como un componente esencial para garantizar la estabilidad y resiliencia de las redes eléctricas modernas. Según la agencia, el mundo ha entrado en una fase donde la seguridad energética y la descarbonización exigen fuentes de carga base que no dependan de las condiciones meteorológicas, posicionando de nuevo a la energía atómica en el centro del debate energético internacional tras años de incertidumbre en diversas regiones.
Los datos operativos de 2025 respaldan esta tendencia con cifras récord que demuestran la vitalidad del sector. La generación nuclear mundial alcanzó su máximo histórico el año pasado, registrando un crecimiento del 1,2% respecto al ejercicio anterior y superando todos los niveles previos a la crisis de la última década. Sin embargo, el dato más revelador para el futuro de esta industria es el inicio de la construcción de más de 12 gigavatios (GW) de nuevos reactores nucleares en diversas regiones. Este "renovado impulso", como lo define formalmente la agencia, refleja una apuesta decidida a largo plazo por parte de los gobiernos para diversificar sus matrices energéticas y reducir la vulnerabilidad frente a las fluctuaciones de los precios de los combustibles fósiles.
Crecimiento localizando en mercados con estrategias diferenciadas pero objetivos comunes
China continúa liderando la expansión de nuevas capacidades a un ritmo sin precedentes, integrando la energía nuclear como un complemento masivo a su despliegue de renovables para desplazar definitivamente al carbón de su mix eléctrico. Por su parte, en Europa, el sólido desempeño de la flota nuclear francesa ha sido determinante para la estabilidad energética del continente. Asimismo, el informe destaca el papel de Japón, que ha mantenido un ritmo constante de reinicio de reactores, permitiendo al país asiático reducir sus importaciones de energía y mejorar significativamente su perfil de emisiones en un entorno geopolítico cada vez más complejo.
Trabajador de Tepco en la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa en Japón.Tepco
Un factor emergente y disruptivo que está acelerando el interés por la energía nuclear es la explosión de la inteligencia artificial y la proliferación de centros de datos. En economías avanzadas como EEUU, estas infraestructuras digitales han representado el 50% de todo el crecimiento de la demanda eléctrica nacional durante 2025. Dado que los centros de datos requieren un suministro ininterrumpido, estable y de alta potencia las 24 horas del día, la energía nuclear se presenta como la solución ideal para las grandes corporaciones tecnológicas. Esta nueva demanda corporativa está impulsando modelos de negocio inéditos, incluyendo acuerdos de compra de energía (PPA) a largo plazo que están financiando tanto la extensión de la vida útil de plantas existentes como el desarrollo de nuevos proyectos modulares.
Descarbonización y sostenibilidad
El impacto de la energía nuclear es masivo y resulta clave para cumplir los objetivos del Acuerdo de París. El informe de la AIE revela que la capacidad nuclear instalada o recuperada desde el año 2019 evitó la emisión de 210 millones de toneladas de CO2 solo durante el pasado año 2025. Al actuar como una base estable sobre la que se asientan las energías renovables variables, como la solar y la eólica, la nuclear facilita una transición más rápida y menos costosa hacia sistemas de cero emisiones netas. Además, su capacidad para generar enormes cantidades de electricidad en espacios geográficos reducidos la convierte en una aliada estratégica para naciones con alta densidad de población o limitaciones de territorio.
La energía nuclear ha dejado de ser vista como una tecnología de transición para ser reconocida como un pilar de soberanía energética. La combinación de nuevos récords de generación, un aumento significativo en el inicio de construcción de reactores y la creciente presión de los sectores de alta tecnología sugiere que el sector ha superado un punto de inflexión histórico. Para la AIE, los países que logren integrar de manera efectiva fuentes de bajas emisiones como la nuclear estarán mejor posicionados para gestionar la volatilidad de los mercados globales y garantizar un suministro energético que sea, simultáneamente, seguro, asequible y sostenible para las próximas generaciones.
De cara a 2026, la industria nuclear entra en una fase de "rearranque masivo" impulsada por la insaciable demanda de energía de los centros de datos y la inteligencia artificial. Según las proyecciones para este año, se estima que hasta 27 gigavatios (GW) de capacidad nuclear que había sido retirada por motivos económicos podría volver a conectarse a la red. Esta tendencia de "restarts" se ha convertido en la solución predilecta para las grandes tecnológicas, ya que reactivar una planta existente es significativamente más rápido y barato que construir una nueva, con costes operativos estimados en 40 dólares por MWh frente a los más de 100 dólares que cuesta el gas o la nueva construcción nuclear.
El año 2026 marcará hitos operativos específicos que simbolizan este cambio de paradigma. En EEUU, la central de Palisades se convertirá en la primera planta de la historia en volver a operar tras haber iniciado su desmantelamiento, un proceso seguido de cerca por reguladores de todo el mundo. Simultáneamente, se espera que Japón logre la plena reactivación de Kashiwazaki-Kariwa, la planta nuclear más grande del planeta. Estos hitos no solo incrementarán la oferta de energía limpia, sino que demostrarán la viabilidad técnica de extender la vida útil de los reactores hasta los 80 años, una estrategia que Wood Mackenzie señala como crítica para 2026.
En el ámbito tecnológico, 2026 será el año del despegue real para los Reactores Modulares Pequeños (SMR). Tras años de diseño y planificación, el informe prevé que la unidad ACP100 en China comience sus operaciones comerciales, mientras que en Canadá se iniciará la construcción del proyecto Darlington, el primero de su tipo en Norteamérica. Este avance vendrá acompañado de una reforma regulatoria profunda; se espera que organismos como la Comisión de Regulación Nuclear (NRC) de EEUU finalicen nuevas normas que permitan simplificar las licencias, posibilitando que un mismo diseño sea aprobado para múltiples ubicaciones, acelerando drásticamente los plazos de despliegue.
Finalmente, el sector abordará en 2026 dos de sus mayores cuellos de botella: la cadena de suministro de combustible y la gestión de residuos. Para reducir la dependencia de Rusia, potencias como EEUU, Reino Unido y Canadá intensificarán su colaboración para producir uranio de bajo enriquecimiento y alta disponibilidad (HALEU), vital para los nuevos reactores avanzados. Además, el año 2026 verá progresos definitivos en el primer repositorio geológico profundo del mundo en Finlandia, una infraestructura que busca resolver el debate histórico sobre los residuos nucleares y proporcionar la confianza necesaria a los inversores para financiar la expansión de esta energía durante el resto de la década.
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