Los retrasos en la entrega de nuevos aviones obliga a las aerolíneas a posponer la renovación de su flota y, en consecuencia, operar con aeronaves de generaciones anteriores que consumen más combustible, lo que genera un aumento de alrededor de 3.000 millones de dólares (2.591,7 millones de euros) en sus costes anuales.
Así se desprende de un estudio de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), en el que ha destacado que la modernización de la flota es una "importante herramienta" para la descarbonización del sector, pero las demoras en los envíos, causados por problemas en la cadena de suministro y la fabricación, están ralentizando el progreso.
Por tipología de avión, los de fuselaje ancho de última generación reducen las emisiones de CO2 por asiento-kilómetro disponible (ASK) en un 20%. En el caso de los de fuselaje estrecho y los regionales, la bajada es aún mayor, del 24% y 40%, respectivamente.
El consumo de combustible
En total, el uso de aeronaves antiguas genera aproximadamente 12 millones de toneladas de emisiones adicionales de CO2 al año, lo que equivale al 1,2% de las emisiones totales de la industria o a las de 2,6 millones de automóviles.









Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios