2 comentarios publicados El papel del almacenamiento energético en el sistema eléctrico es cada vez más evidente. La generación renovable ha aumentado significativamente y, como respuesta necesaria, las baterías se han convertido en una tecnología clave para aportar la flexibilidad que el sistema necesita cada vez más. El almacenamiento permite aprovechar mejor la energía disponible y ayuda a responder en aquellos momentos en los que la generación y la demanda no coinciden. Sin embargo, el reto ya no consiste simplemente en instalar más capacidad de almacenamiento, sino en garantizar que las baterías operen de forma eficiente, mantengan su valor durante toda su vida útil y sigan siendo económicamente viables.
Para que las baterías operen de forma eficaz, el primer requisito es dominar un entorno operativo que todavía presenta desafíos. En Galp, la experiencia adquirida en nuestros primeros proyectos nos ha demostrado que pasar del diseño a la operación puede ser más complejo de lo inicialmente previsto: los requisitos de conexión a la red pueden evolucionar durante la construcción, la integración de los sistemas de control puede implicar a múltiples partes y pueden surgir nuevas necesidades de monitorización y seguridad. Abordar estos desafíos requiere una planificación detallada, una estrecha coordinación durante la integración y, una vez que el activo está operativo, una interacción constante entre los equipos que gestionan el activo físico y aquellos que gestionan su exposición al mercado. El verdadero aprendizaje comienza precisamente cuando la visión plasmada sobre el papel se convierte en ejecución.
A partir de ahí surge un segundo reto: preservar el valor del activo a lo largo del tiempo. Las baterías son activos complejos y las decisiones de trading tienen consecuencias que van más allá de los ingresos inmediatos. La estrategia comercial y la operación física están estrechamente vinculadas, por lo que tiene poco sentido maximizar una oportunidad de mercado sin considerar su impacto sobre la vida útil de la batería. Optimizar consiste en encontrar ese equilibrio: capturar las oportunidades de mercado sin perder de vista que el activo es una inversión que debe seguir generando valor durante muchos años. Esta relación entre trading y vida útil del activo es, de hecho, una de las razones por las que la gestión del almacenamiento requiere una experiencia mucho más profunda que la que puede proporcionar una simple herramienta de software.
El tercer elemento es la rentabilidad. Una batería puede participar en diferentes mercados y prestar distintos servicios, pero convertir esas oportunidades en ingresos sostenibles requiere previsión, trading de corto plazo, gestión de cartera y un conocimiento detallado de las necesidades específicas del propietario. No existe una solución única para todos los casos. En determinadas situaciones, la oportunidad reside en mirar más allá de la propia batería y optimizar el sistema energético completo del cliente, combinando generación, consumo, suministro y flexibilidad. Esta experiencia en soluciones a medida es especialmente relevante para una nueva clase de activos, en la que un proyecto debe ser financiable y, una vez construido, gestionarse de manera que genere el valor sobre el que se basó la decisión de inversión.
Gestión real de una batería
No se trata únicamente de una capacidad teórica. En Galp llevamos un año optimizando una batería a escala utility en Portugal. El ecosistema de trading intradiario utilizado para gestionar el activo ha sido desarrollado internamente, está plenamente operativo y ya está generando valor adicional para el propietario del activo. El objetivo no es acumular etiquetas como "optimización algorítmica" o "inteligencia artificial", sino mejorar continuamente una operación de trading intradiario que ya está obteniendo resultados sólidos en el mercado y garantizar que esta mejora se traduzca en valor concreto para el propietario del activo.
En un mercado cada vez más sofisticado, la diferencia estará en la capacidad de operar, optimizar y gestionar estos activos combinando conocimiento de mercado con un profundo entendimiento de sus restricciones físicas. El valor de una batería no depende únicamente de la tecnología instalada, sino también de la calidad de las decisiones que se toman sobre ella cada día.
Precisamente por ello, la transparencia no puede considerarse algo secundario. En Galp no creemos en gestionar "cajas negras". Invertir en inteligencia artificial, modelos predictivos, información en tiempo real y automatización del trading es necesario para mejorar las operaciones, pero la sofisticación tecnológica no debería impedir que el propietario entienda cómo se está gestionando el activo. Si una decisión afecta tanto a los ingresos como a la vida útil de la batería, el razonamiento que hay detrás debe ser claro. La transparencia no es, por tanto, una funcionalidad adicional del servicio; es un requisito indispensable para generar confianza.
Este enfoque también se basa en la experiencia. Galp comenzó pronto a desarrollar proyectos de almacenamiento y las capacidades necesarias para gestionarlos, inicialmente en Portugal, al tiempo que reforzaba su experiencia en previsión, trading, operaciones y gestión de cartera. Este recorrido continuará ahora en España, donde esperamos comenzar a operar nuestra primera instalación de almacenamiento en el país antes de que termine este año. Cada proyecto aporta nuevos aprendizajes en materia de integración, operación y optimización que pueden aplicarse a las características específicas del mercado ibérico.
El almacenamiento ha llegado para quedarse. Pero añadir megavatios es solo una parte del camino. El verdadero reto consiste en garantizar que cada batería instalada se opere de manera que genere valor tanto para el sistema eléctrico como para quienes han invertido en ella. Para ello se necesita conocimiento de mercado, experiencia operativa, tecnología y, sobre todo, confianza entre los propietarios de los activos y quienes los gestionan.
Nuno Faria da Silva es European Power Director de Galp
Carlo_01
13/10/2026