Política energética

España se posiciona contra la doctrina Meloni: defiende el sistema de comercio de emisiones a pesar de la crisis energética

Aagesen ha rechazado de forma tajante esta opción al considerar que “usar esta crisis para cambiar un sistema que funciona es irresponsable y un gran error”

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España ha salido en defensa del sistema europeo de comercio de emisiones en plena escalada de tensiones energéticas derivadas de la guerra con Irán, y ha advertido de que desmantelarlo para abaratar los precios sería un “grave error”. Así lo afirmó la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen Muñoz, en una entrevista concedida al Financial Times, en la que rechazó las presiones de varios países europeos para suspender temporalmente el mecanismo.

La controversia se produce en un momento de fuerte encarecimiento energético tras el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas mundial. En este contexto, Italia y otros Estados miembros han planteado la suspensión del sistema de comercio de emisiones de la Unión Europea, conocido como ETS, que representa cerca del 11 % de los costes energéticos, con el objetivo de aliviar la presión sobre los mercados.

Aagesen rechazó de forma tajante esta opción al considerar que “usar esta crisis para cambiar un sistema que funciona es irresponsable y un gran error”. La ministra subrayó que el ETS debe mantenerse y recordó las lecciones aprendidas durante la crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando la Unión Europea optó por no suspender el mecanismo pese al corte de suministros de gas por parte de Moscú.

El sistema ETS obliga a las empresas a adquirir derechos de emisión de carbono, incentivando así la reducción de emisiones y la inversión en tecnologías limpias. Según Aagesen, este modelo ha demostrado ser un “gran éxito” al fomentar la innovación verde y la inversión en Europa, aunque reconoció que vuelve a estar “amenazado” por las actuales tensiones.

Debate

El debate se intensificará en los próximos días, después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteara nuevas medidas para reducir los precios de la energía en una carta enviada a los Estados miembros antes del Consejo Europeo previsto esta semana. Entre las propuestas figura acelerar la revisión del sistema y su posible ampliación para definir una trayectoria de descarbonización “más realista” más allá de 2030, así como utilizar la reserva de estabilidad del mercado de carbono para contener los precios a corto plazo.

España, junto con Portugal y varios países escandinavos, ya había expresado su apoyo al mantenimiento del ETS en una carta conjunta remitida la semana pasada. La posición española se ve respaldada por su propia evolución energética: bajo el Gobierno de Pedro Sánchez, las energías renovables alcanzaron el 57 % del mix eléctrico en 2025, impulsadas especialmente por el crecimiento de la energía solar. Esta diversificación ha reducido la exposición del país a los altos precios del gas en las últimas semanas.

La industria europea exige a Bruselas un giro regulatorio urgente para frenar la pérdida de competitividad
Entre los principales problemas señalados se encuentra la falta de coherencia y previsibilidad en instrumentos como el paquete automovilístico, la revisión del Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM), la futura revisión del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) y la Ley de Aceleración Industrial (IAA).

“Somos más competitivos precisamente porque hay muchas horas en las que el gas no fija el precio de la electricidad”, explicó Aagesen. Sin embargo, en otros países más dependientes de los combustibles fósiles, el aumento del precio del gas ha reavivado las críticas al coste del carbono. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha pedido suspender el sistema hasta una revisión prevista para este verano, mientras que el canciller alemán, Friedrich Merz, también lo cuestionó recientemente, lo que provocó una caída de aproximadamente el 7 % en el precio del carbono, hasta los 71,40 euros por tonelada de CO₂, aunque posteriormente suavizó su postura.

Ajustes

Aagesen se mostró abierta, no obstante, a introducir ajustes que refuercen el sistema, como garantizar que los ingresos del ETS se destinen a la descarbonización o reducir la volatilidad de los precios mediante el uso de la reserva de estabilidad.

En el ámbito nacional, el Gobierno español descarta por ahora reactivar la llamada “excepción ibérica” aplicada en 2022, que permitió a España y Portugal operar como un mercado eléctrico separado del resto de la UE. En su lugar, prepara un paquete de medidas para proteger a los consumidores frente a la volatilidad de los precios energéticos.

Los 27 respaldan cambios para contener repuntes en el nuevo mercado de carbono
Los cambios aprobados están orientados a contener posibles repuntes en el nuevo mercado de carbono mediante la liberación de un mayor número de derechos si el precio del CO2 supera los 45 euros por tonelada.

Estas iniciativas, que se presentarán próximamente, incluirán medidas a corto plazo dirigidas a los hogares vulnerables, como la prohibición de cortar el suministro eléctrico por impagos y la ampliación de las ayudas en la factura. También contemplan apoyo a sectores especialmente afectados, como la pesca, la agricultura y el transporte, aunque la ministra evitó confirmar si se reintroducirán límites a los precios.

Por su parte, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ya ha descartado replicar las subvenciones generalizadas a los combustibles o las rebajas masivas del IVA aplicadas tras la invasión de Ucrania, lo que apunta a una estrategia más focalizada ante la actual crisis energética.

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Un comentario

  • David S.

    David S.

    17/03/2026

    Lo que es un gran error es seguir manteniendo el sistema marginalista en la casación de precios de la energia, porque entonces cuando hay crisis como la actual los precios se disparan, y el hecho de tener energia limpia y barata no se ve reflejado en las facturas. El sistema marginalista funcionaria si solo hubiese generación con energia verde, y aun y así, si existen pocos ofertantes y es un oligopolio como el actual tampoco sería del todo bueno porque podrían manipular los precios sutilmente.

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