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La Europa Atlántica se une para buscar soluciones en la naturaleza al cambio climático

Cantabria contará con 1,5 millones de euros para el proyecto NBRACER

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Los países de la Europa Atlántica se han unido en un proyecto científico que busca encontrar soluciones en la naturaleza a los efectos del cambio climático, en el marco del objetivo de lograr un continente climáticamente neutro en 2050.

El Instituto de Hidráulica (IH) de Cantabria, en Santander, ha presentado el proyecto europeo “Soluciones basadas en la naturaleza para la resiliencia climática regional del Atlántico” (NBRACER, siglas en inglés), dotado con 18 millones de euros y que se desarrollará a lo largo de cuatro años.

El proyecto cuenta con la participación de 30 entidades de Dinamarca, Países Bajos, Bélgica, Francia, España, Portugal e Italia.

Se desarrollará en distintas fases y con diferentes objetivos en ocho regiones de esos países bañados por el océano Atlántico: Oporto y Cavado (Portugal), Cantabria (España), Dinamarca Central (Dinamarca), Nueva Aquitania (Francia), Frisia (Países Bajos) y Flandes y Flandes Oriental (Bélgica).

Para Cantabria el proyecto destina cerca de 1,5 millones de euros, con cinco socios la Fundación Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria, la Universidad de Cantabria, la Oficina de Proyectos Europeos del Gobierno de Cantabria, la Asociación Red Cambera y el Ayuntamiento de Santander.

Lucha contra el cambio climático

"Es un reto y una oportunidad para compartir conocimientos", ha subrayado el director del Instituto de Hidráulica en la presentación, acompañado por el concejal de Innovación de Santander, Álvaro Lavín; el vicerrector de Investigación de la Universidad de Cantabria, Carlos Beltrán; la directora de Fondos Europeos del Gobierno autonómico, Marta García, y el responsable del equipo de Ecosistemas del IH, José Barquín, quien ha desgranado el proyecto.

Barquín ha explicado que NBRACER forma parte de una misión científica conjunta con otras áreas costeras de Europa, como el Báltico o el Mediterráneo, dotada con más de 80 millones de euros, para buscar esas soluciones ambientales.

El objetivo conjunto es, ha añadido, buscar opciones basadas en la naturaleza que permitan luchar contra unos fenómenos climáticos cada día más patentes y que se van a ir incrementado en frecuencia e intensidad, porque las que se han venido utilizando hasta ahora "no se pueden escalar" para hacer frente a unos efectos que actúan en áreas enormes. "No vamos a poder abarcar ni todas las costas, ni todos los ríos, ni todos los bosques ni todas las montañas", ha argumentado.

Por ello, ha señalado la necesidad de trabajar con otros elementos que están "delante de nuestras narices", como son los ecosistemas, los hábitats naturales, las poblaciones y las especies.

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De esta forma, el proyecto, en una primera fase, analizará los riesgos y las vulnerabilidades del cambio climático en el Arco Altántico y se llevará a cabo un inventario de todas las soluciones con una base en la naturaleza que ya se han implementado o que están a punto de hacerlo.

Todas estas alternativas se detallarán en un catálogo que se contrastará con lo que ya se ha hecho a nivel mundial con iniciativas similares.

Y, después, se empezará a monitorizar la efectividad de las soluciones para fortalecer sus aspectos técnicos y descubrir los casos de "éxito" de los que aprender e intercambiar experiencias entre los participantes en el proyecto y en el resto de los que se están llevando a cabo en Europa.

En el caso de Cantabria, este científico ha explicado que ya se han identificado una serie de soluciones como la restauración de las barras de inundación para hacer frente a los desbordamientos.

También ha destacado el papel de los bosques naturales frente a las inundaciones, sequías y eventos extremos de temperatura; que también se pueden amortiguar con los filtros verdes en las ciudades y con bosque de ribera, que permiten luchar contra la erosión, al igual que la restauración de humedales costeros y de montaña.

El proyecto pretende, según ha concluido, construir estrategias de eficiencias de adaptación al cambio climático para las regiones con la colaboración de múltiples actores y una integración de perfiles, "sin lo que no tendrá éxito". "Espero que NBRACER cumpla el objetivo de un cambio sistémico en la implementación de las soluciones basadas en la naturaleza, porque hemos hecho cosas buenas, pero no son suficientes", ha resumido José Barquín.

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