Eléctricas

Interconexiones eléctricas: una pieza clave, pero insuficiente, para abaratar la energía en Irlanda

La conexión con los mercados eléctricos europeos puede reducir costes, mejorar la seguridad del suministro y facilitar la integración de las renovables. Pero sus beneficios, según Aurora, dependen de la climatología, la ubicación de las infraestructuras y la gestión de la red

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La interconexión eléctrica se ha convertido en una de las herramientas estratégicas de la transición energética. Para Irlanda, conectarse con otros mercados europeos ofrece la posibilidad de importar electricidad más barata cuando la producción nacional resulta insuficiente y exportar los excedentes renovables cuando la generación supera la demanda. Sin embargo, según Aurora Energy, estos enlaces no funcionan automáticamente como grandes baterías capaces de resolver todos los desequilibrios del sistema.

Una capacidad que crecerá más del doble

Irlanda prevé aumentar su capacidad de interconexión desde los 1,5 gigavatios (GW) actuales hasta más de 3,6 GW a comienzos de la década de 2030. Este crecimiento permitirá ampliar el intercambio de electricidad con los países vecinos, reforzar la seguridad del suministro y aprovechar mejor la generación renovable.

No obstante, la utilidad de estas conexiones depende de las características de los mercados enlazados. Para que un país pueda exportar electricidad, debe existir demanda al otro lado; para importar a buen precio, el mercado vecino debe disponer de energía competitiva.

Francia e Irlanda tendrán una interconexión eléctrica por valor de 1.623 millones
Francia e Irlanda firmaron un acuerdo por valor de 1.623 millones de euros para la construcción de una interconexión eléctrica entre los dos países, que debería entrar en servicio en 2026.

El problema de compartir las mismas condiciones meteorológicas

La energía eólica ocupa un lugar central en el sistema eléctrico irlandés. Por eso, uno de los factores determinantes para evaluar las interconexiones es la correlación entre el viento en Irlanda y en los países con los que comercia electricidad.

Si Irlanda y Gran Bretaña atraviesan simultáneamente un periodo de fuertes vientos, ambos sistemas pueden disponer de abundante electricidad eólica a bajo coste. En esas circunstancias, Gran Bretaña tendrá menos incentivos para absorber los excedentes irlandeses, lo que limita el valor de la interconexión.

La correlación también es elevada entre Irlanda y Francia, aunque este último país presenta una diferencia importante: su generación eléctrica depende considerablemente de la energía nuclear, que proporciona una producción estable y competitiva.

España ofrece un perfil meteorológico más complementario, ya que la producción eólica está menos correlacionada con la irlandesa. En teoría, esto permitiría intercambiar excedentes con mayor eficacia. El inconveniente es geográfico y económico: construir una conexión directa entre ambos países exigiría una infraestructura submarina de enorme longitud, con importantes costes y dificultades técnicas.

Importar electricidad más barata

La interconexión también puede reducir los costes de generación. Irlanda mantiene unos precios mayoristas relativamente elevados en comparación con otros mercados europeos, en parte por su dependencia de las centrales de gas.

El combustible importado, los costes de transporte y la eficiencia de las instalaciones térmicas encarecen la producción nacional. En determinadas circunstancias, resulta más económico importar electricidad de Gran Bretaña que poner en funcionamiento otra central de gas irlandesa.

Francia puede ofrecer una alternativa todavía más competitiva gracias al peso de la energía nuclear en su sistema eléctrico. Esta diferencia explica el interés estratégico del proyecto Celtic Interconnector, que conectará Irlanda con Francia y facilitará el acceso a un mercado con una estructura de generación distinta.

Cuando la interconexión puede aumentar los excedentes renovables

Aunque estas infraestructuras favorecen la integración de las energías renovables, también pueden producir efectos inesperados. Irlanda puede seguir importando electricidad de Gran Bretaña incluso cuando dispone de abundante generación eólica nacional.

Si la electricidad importada desplaza la producción de los parques eólicos irlandeses, los operadores pueden verse obligados a reducir su generación. Este fenómeno, conocido como dispatch down, supone desaprovechar parte de la energía renovable disponible.

Irlanda produce con energías renovables casi el 50% de la electricidad que consume
La energía eólica contribuye con el 40% al mix del país, que también registró nuevos récords de energía solar a gran escala en la red.

El riesgo aumenta cuando las condiciones eólicas de ambos países son similares. Por tanto, disponer de más capacidad de interconexión no garantiza por sí solo una reducción de los excedentes: también importa cómo se gestionan los flujos eléctricos y cómo funcionan los mercados.

La ubicación de los cables también importa

Los beneficios de una interconexión dependen asimismo de su conexión con la red nacional. Una parte importante del potencial renovable irlandés se concentra en la costa occidental, mientras que el crecimiento de la demanda se localiza especialmente en Dublín y la costa oriental.

Esta distribución obliga a transportar electricidad a través de la red y puede generar congestión. Una interconexión situada en determinadas zonas, como los condados de Meath o Kildare, puede contribuir a aliviar algunas restricciones de transporte, además de facilitar las importaciones y exportaciones.

Dos cables con idéntica capacidad pueden ofrecer resultados muy diferentes según el punto de conexión.

Irlanda aprueba un nuevo plan de eólica marina

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La costa sur de Irlanda concentrará nuevos proyectos de energía eólica marina, entre ellos Tonn Nua, mientras que Greenlink conecta con Wexford y el Celtic Interconnector lo hará con Cork.

La coincidencia geográfica entre futuras instalaciones renovables y grandes infraestructuras de interconexión abre oportunidades comerciales, pero también puede intensificar la competencia por la capacidad de la red. En momentos de elevada producción renovable y fuertes importaciones, la congestión local podría aumentar y obligar a limitar la generación de algunos parques eólicos y solares.

Una solución que necesita planificación integral

Las interconexiones son fundamentales para avanzar hacia un sistema eléctrico más económico, seguro y descarbonizado. Sin embargo, no sustituyen la necesidad de desarrollar almacenamiento, redes nacionales, flexibilidad de la demanda y otras soluciones que permitan equilibrar la producción y el consumo.

La conclusión es clara: no basta con construir más cables. Irlanda necesita conectar mercados complementarios, elegir adecuadamente los puntos de conexión y coordinar las nuevas infraestructuras con el crecimiento de las renovables.

Solo mediante una planificación conjunta será posible reducir los costes energéticos, acelerar la electrificación y convertir la transición energética en un círculo virtuoso de inversión, competitividad y descarbonización.

 

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